José Gil, el bombero antequerano que se dejó la vida en la riada

El camión de bomberos se salió de la vía. / Salvador Salas

Sus compañeros del Consorcio Provincial despiden con dolor a uno de los suyos, al que recuerdan como un «apasionado del salvamento»

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

En torno a las 22.10 horas de la noche del sábado, el cuartel comarcal de Antequera, perteneciente al Consorcio Provincial de Bomberos, enviaba un camión con tres efectivos para ayudar a una familia cuya vivienda se inundaba por momentos en Teba. Quince minutos después, en torno a las 22.30 horas, el vehículo volcó a causa de las lluvias y cayó en el cauce del Arroyo del Hoyero, en el punto kilométrico 17 de la A-365. Los tres bomberos salieron por la ventanilla del camión para pedir ayuda desde el techo, pero algo salió mal y la corriente arrastró a uno de ellos. Era José Gil Gutiérrez, un bombero experto de 47 años, padre de dos hijos y que dejó consternados a toda la localidad de Antequera, en la que nació y por la que se jugaba la vida.

Según explicaron fuentes del propio Consorcio, en cuanto sus compañeros pudieron dar la alerta a central se creó un operativo de búsqueda dedicado en exclusiva a dar con Gil. La oscuridad y las incesantes lluvias dificultaron en extremo las labores de búsqueda, que se prolongaron hasta el alba del domingo. En torno a las diez de la mañana se canceló el dispositivo, en el que participaron varias decenas de efectivos, entre Guardia Civil, bomberos y agentes de la Policía Local de Antequera fuera de servicio: sus propios compañeros encontraron el cuerpo sin vida a seis kilómetros de donde se produjo el siniestro.

El hallazgo se produjo justo en el momento en el que la subdelegada del Gobierno, María Gámez; el delegado del Gobierno Andaluz, José Luis Ruiz Espejo; el presidente de la Diputación Provincial, Elías Bendodo; el alcalde de Antequera, Manuel Barón y el responsable del Consorcio, Paco Delgado, se daban cita en la primera reunión del puesto de mando centralizado. Todos los responsables, visiblemente afectados, destacaron el valor del fallecido en acto de servicio.

Veterano del cuerpo

El cuartel comarcal del Consorcio enmudeció. Sus compañeros se abrazaban emocionados pero sin dejar de atender a las incesantes llamadas mientras dirigían la mayoría de los gestos de cariño a su hermano, Daniel, también bombero y destinado en Córdoba, aunque se había desplazado a Antequera para seguir la búsqueda de su hermano. José Gil era un «apasionado del salvamento» como comentaron quienes le conocían. En Protección Civil la noticia también cayó como un mazazo. «Lleva aquí desde que se fundó el consorcio y antes era voluntario con nosotros», apuntaba un mando del cuerpo. Antequera ha decretado tres días de luto oficial desde este lunes «por la muerte de un buen antequerano en acto de servicio», apuntó Barón. Teba, Campillos y Ardales se sumarán al luto en solidaridad con su familia y compañeros. Hoy se dará sepultura a los restos mortales del bombero en una misa que se prevé sea multitudinaria por el impacto que la noticia ha tenido en Antequera y su entorno.

Conmoción en el cuartel.
Conmoción en el cuartel. / Salvador Salas

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