El ejemplo de superación de la Miss Málaga que venció al cáncer

María Sánchez, en una imagen publicada en su perfil de Instagram. Arriba, de niña, ingresada en el hospital./
María Sánchez, en una imagen publicada en su perfil de Instagram. Arriba, de niña, ingresada en el hospital.

La actual reina de la belleza, María Sánchez, pasó gran parte de su infancia en el hospital donde jugaba a ser modelo esperando la 'quimio'. Ahora dona su pelo para hacer pelucas y comparte su experiencia para que sirva como ejemplo para otros enfermos

ROSSEL APARICIO y ALMUDENA NOGUÉSMálaga

Su historia de superación arrancó pocos días antes de su tercer cumpleaños. Recuerda perfectamente la fecha porque ni siquiera pudieron esperar a que soplara las velas de la tarta en casa. No había tiempo que perder. El diagnóstico de un tumor localizado en el mediastino (parte del tórax que está entre el esternón y la columna vertebral, y entre los pulmones) obligaba a ingresarla para iniciar cuanto antes el tratamiento. Ese fue el primer cumpleaños de muchos -y también Navidades- que celebró en el Hospital Niño Jesús de Madrid donde residía con sus padres. Ya entonces sentía pasión por la moda y las pasarelas y jugaba en ese nuevo escenario, entre 'quimio' y 'quimio', a desfilar para las enfermeras que con tanto cariño la trataban. «Me disfrazaba para ellas, me ponía pañuelos en la cabeza y soñaba con ser modelo», rememora a SUR.es vía telefónica María Sánchez, la actual Miss Grand Málaga 2018, uno de los principales certámenes internacionales de belleza actuales. La joven pasó gran parte de su infancia luchando contra el cáncer y que ahora, a sus 27 años, se revela como un ejemplo a seguir para plantarle cara a la enfermedad con entereza y optismismo. La joven también dona su cabello a la organización 'Mechones solidarios' que lo utiliza para hacer pelucas para mujeres o niños enfermos que han perdido su pelo a consecuencia de los agresivos tratamientos para combatir esta enfermedad. «Cuento mi experiencia personal por si con ella puedo ayudar a otros que ahora tengan que hacer frente a esta enfermedad», apunta esta madrileña afincada en Antequera desde hace un par de años donde vive con su marido. Sánchez hace un hueco a SUR en su apretada agenda de este lunes coincidiendo con la celebración del Día Mundial Contra el Cáncer. ¿Su consejo? Enfrentarse a la enfermedad con positividad, fuerza y rodearse «siempre, siempre, siempre» de los seres queridos, «esos son los imprescindibles en esa lucha. En mi caso fueron mis padres y mi abuela», sostiene.

María, de niña, en el hospital donde celebró cumpleaños y Navidades. La joven, con la corona de Miss Grand Málaga 2018. / SUR

María, titulada en Magisterio de Educación Primaria y tatuadora -es una joven polifacética-, recuerda que pronto se quedó sin pelo. Sin embargo, contra todo pronóstico, nunca le importó. Más bien todo lo contrario: lucía su calva con orgullo hasta que logró vencer al cáncer siete años después. «Me sentía diferente, era un look que nadie tenía y me gustaba», confiesa. Pese a la crudeza de su historia, María, se recuerda como una niña muy feliz, sin dramas a sus espaldas: «Yo no conocía otra realidad. Era la vida que me tocaba vivir y lo hacía contenta. Era una niña muy buena que me sometía a las pruebas, tratamientos o autotrasplante sin rechistar», relata. Sus padres y su abuela fueron el pilar de su lucha. Nunca lloraron delante de ella, al contrario, se mostraron vitales, alegres y optimistas y con ese ánimo se enfrentaron a los siete largos años de idas y venidas al hospital. Cuando recibía el alta, poco después recaía y vuelta a empezar. «Mis padres lo pasaron mal, es lo único que me pesa y me duele al echar la vista atrás, ese sufrimiento suyo del que me mantuvieron al margen. Algunas veces me culpo por ello porque, en realidad, los que lo pasaron peor fueron ellos», confiesa la joven que apenas conserva recuerdos negativos de esa etapa. Durante sus ingresos perdió a algunos de sus compañeros de aventuras de hospital pero ella nunca lo supo hasta hacerse mayor. «Mis padres me decían que habían recibido el alta. Después me enteré de que no superaron la enfermedad», relata.

Durante sus ingresos perdió a compañeros de aventuras del hospital aunque ella se enteró años después: «Me decían que habían recibido el alta aunque realmente no habían superado la enfermedad»

«En el colegio me preguntaban, sin maldad, por mi calva. Sin embargo, alguna que otra madre sí que apartó a su hijo o hija de mi lado por miedo a que le contagiara el cáncer»

Al estar tanto tiempo hospitalizada y aislada apenas veía a sus compañeros de clase. Estudiaba en el hospital cuando anímicamente se encontraba bien o en casa con profesores particulares. Los niños preguntaban por su falta de pelo, «sin maldad», aunque no fueron ellos los que le hicieron algunos «feos». Alguna madre que otra sí apartó a su hijo o hija de María. «Supongo que era la falta de información... quizás pensaba que el cáncer era contagioso. Mi madre me repetía cuando pasaba algo a así que no hiciera caso y así hacía», rememora.

El futuro de esta donante de pelo

En la actualidad Sánchez está muy pendiente de su pelo, pero no por motivos estéticos. Cuando llega a los 30 centímetros se lo corta para donarlo a 'Mechones solidarios'. Ya lo ha hecho tres veces y quiere seguir haciéndolo. «Yo no usé peluca pero muchos enfermos se sienten mejor con ella», apunta. En este punto de la entrevista deja de echar la vista atrás para hacerlo hacia su futuro: quiere seguir abriéndose camino en el mundo de la pasarela. ¿Otro reto que le ronda la cabeza? Especializarse en la micro pigmentación para la areola mamaria -el tatuaje de pezones que se realiza tras una mastectomía y posterior reconstrucción -, según confiesa la joven que se proclamó ganadora del certamen Miss Grand Málaga el 20 de mayo de 2018 y que representó a la provincia malagueña en Miss Grand España. «Años después de superar la enfermedad decidí dar el paso hacia un mundo que me fascinaba desde pequeña y en él me gustaría seguir», confiesa. Por el momento y hasta el próximo mes de abril ostentará la corona de reina de la belleza hasta que se celebre de nuevo el concurso. Hasta entonces quiere seguir dando visibilidad la lucha del cáncer y trasladar a la sociedad un mensaje de optimismo e ilusión ante esta y otras adversidades. «Todo se puede superar con optimismo, esfuerzo, trabajo e ilusión. Solo hay que luchar», dice una mujer constante, luchadora y trabajadora.