Cuentacuentos para amenizar las visitas nocturnas a los Dólmenes

Diego Magdaleno, durante su actuación. /A. J. G.
Diego Magdaleno, durante su actuación. / A. J. G.

El artista Diego Magdaleno se suma a las actividades programadas los viernes en el conjunto arqueológico

Antonio J. Guerrero
ANTONIO J. GUERRERO

Las visitas nocturnas a los Dólmenes de Antequera siguen dando de sí con actividades para amenizar la visita a un público de todas las edades. El pasado viernes fue el turno de Diego Magdaleno, un artista que impresionó al narrar a los asistentes el cuento de Lluvia, una niña que bajó del Torcal hasta la efigie de la Peña de los Enamorados, descrita por el autor como la del rostro de la Madre Tierra.

A las 20.00 horas se abrieron las puertas con los últimos rayos de sol cuando los turistas, la mayoría familias con niños, llegaron al Centro Solar Michael Hoskin donde Diego les esperaba, iniciando a narrarles el cuento de Lluvia, con quien les mostró el recinto hasta llegar al interior del Dolmen de Menga durante una mágica hora de visita guiada.

«Para mí ha sido fascinante, ya que mi pequeño personaje, Lluvia, la niña de una familia prehistórica, me ha ayudado a transmitir el cuento en un lugar excepcional como son los Dólmenes de Antequera». Y ahí es cuando un terremoto obligó a las familias escondidas entre las rocas del Torcal de Antequera, salieran de ellas y fueran en busca de lo llano, encontrándose con el rostro de la Madre Tierra, en lo que es la conocida como Peña de los Enamorados, les relata Magdaleno.

Es cuando a través del pequeño personaje, les fue explicando cómo las comunidades fueron transformándose en sus sistemas de vida, desde los nómadas a los sedentarios, descubriendo los cambios en la caza o el tratamiento de las pieles. Y ahí es donde relacionó su arte de contar cuentos con el lugar. «El cuento es algo propio del ser humano, lo llevamos haciendo desde el Neolítico cuando se plantean el origen sobre las estrellas, de dónde procede el agua de los ríos o en este caso el misterio del peñón al que relacionaron con los dólmenes».

Se trata de una de las actividades que está ofreciendo el conjunto Patrimonio Mundial en las noches de verano, cuando a las 20.00 horas abren sus puertas para que se puedan conocer los monumentos megalíticos (de martes a sábado de 9.00 a 15.00 y de 20.00 a 22.00 horas; domingos y festivos, de 9.00 a 15.00 horas).

 

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