SER CONCEJAL DE TU PUEBLO

Félix Revello y su esposa, María Rosa, con Federico Beltrán, el viernes. félix lorenzo/
Félix Revello y su esposa, María Rosa, con Federico Beltrán, el viernes. félix lorenzo

El adiós de María del Mar Martín Rojo y Elvira Maeso a su etapa en el Ayuntamiento de Málaga / Con sus éxitos y sus fracasos, las dos han dado lo mejor de sí mismas en lo que para ellas ha sido un «gran honor» / La política muestra, como siempre, su cara más desagradecida / La ilusión de Inés Robledo por reabrir la capilla del Puerto / Félix Revello de Toro viene a Málaga «para tomar un chute de vida»

Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZ

No es la política y su mundo agradecido. No lo suele ser. Para nada. Es una maravillosa aventura pero también suele costarle jirones a sus protagonistas, sobre todo a quienes no han hecho de esta actividad (de ahí parte de su 'mala prensa') una forma de vida.

Se les podrán apuntar éxitos o fracasos y viceversa; se podrá hablar bien, regular o mal de su actuación política, lo que nadie puede dudar es que tanto María del Martín Rojo como Elvira Maeso han dado ejemplo de saber hacer y estar tras cuatro años de trabajo en importantes responsabilidades de gestión en el Ayuntamiento de Málaga, donde han llevado áreas tan fundamentales en el quehacer diario de una ciudad como Comercio, Empleo, Nueva Economía, Turismo o Movilidad... Las dos llegaron desde la actividad privada hace cuatro años, abandonando dos puestos de trabajo, ambas, mejor remunerados, una en la CEM y otra en la Universidad de Málaga, pero antepusieron su ilusión por servir a Málaga al responder a la llamada de Francisco de la Torre, quienes las colocó en puestos punteros de salida de la candidatura del PP, mostrando su confianza en ellas. De las dos, además, Elvira Maeso se integró en la candidatura, que después sería la ganadora, como independiente.

Trabajar como concejal en la actividad de un gobierno municipal es una tarea ardua y complicada, que requiere una dedicación que supera lo conocido habitualmente, porque a sus respectivas áreas de trabajo las dos sumaron además responsabilidades en distritos, lo que conlleva, por tanto, una interactuación vecinal que requiere muchas horas de dedicación y no pocos sinsabores, porque los problemas cercanos son los que más afectan a todos, y haberlos, miren 'haylos'. Resulta que las dos, Elvira y María del Mar, María del Mar y Elvira, dejan el Ayuntamiento en unos días porque no vuelven a formar parte de la candidatura con la que llegaron a la Casona del Parque. El pasado martes asistieron a su último pleno, y ambas fueron reconocidas por su trabajo por parte de compañeros del equipo de gobierno e incluso de la oposición. Las dos han expresado su orgullo y su honor por haber servido a Málaga, y eso les honra, porque hay algunos a los que ser concejal les parece (o lo toman) que es como una chorrada o un trabajo más, y de eso nada: el orgullo más grande para un ciudadano es servir a su tierra desde ámbitos de responsabilidad («ser concejal de tu pueblo es el mayor de los títulos», como dijo Cánovas), sea en el gobierno o en la oposición. Lo que ocurre es que los populistas quieren cargarse el sistema desde dentro del mismo, utilizando sus propios resortes, y no sólo quieren demonizar esos cargos e incluso desprestigiarlos, sino que no atienden a los mínimos detalles de protocolo y cortesía que exigen los mismos, aparte de que con su demagogia sobre sueldos y prebendas han conseguido que apenas nadie desde el sector privado ni tan siquiera contemple la posibilidad de dedicarse al trabajo político. Es lo que ellos quieren. Por eso, la política se enriquece con licenciados en Economía, expertos en materias, catedráticos de Universidad y altos ejecutivos...

Elvira Maeso y María del Mar Martín Rojo retornan a sus anteriores dedicaciones, donde ganarán más, se les examinará menos y, sobre todo, no sufrirán igual: María del Mar a la CEM, y Elvira a la Universidad. Se marchan con la satisfacción del deber cumplido, lo que es muy importante para cualquier persona en cualquier actividad que desarrolle, pero también con cierta pena, con cierto sabor agridulce, porque la política es tremendamente desagradable y desagradecida. Las dos lo han comprobado en su propia experiencia. A los ciudadanos toca calificar su trabajo. A los demás, no. A las dos, buena suerte, y, ¿por qué no?, gracias.

Hay no pocos ciudadanos, y eso es muy bueno, empeñados en resaltar la historia de Málaga. Inés Robledo Aguirre es una malagueña de pro muy conocida y relacionada con todos los ámbitos de la sociedad. Mujer de una gran vitalidad, habitual colaboradora de SUR con artículos que hablan de las cosas cotidianas, de hechos diarios, de temas del día a día, enamorada de las tradiciones de su tierra, se ha marcado un gran objetivo: recuperar para el uso ciudadano y para el culto a la capilla del Puerto, histórico edificio ubicado en el corazón del Muelle 1, entre los restaurantes Godoy y José Carlos García.

La capilla del Puerto tiene sus orígenes en un oratorio que construyeron artesanalmente los hombres de la mar malagueños en el siglo XVI, pero el edificio actual, dedicada a la veneración y en homenaje a la Inmaculada Concepción, fue inaugurado en 1732, formando parte del conjunto denominado Fuerte de San Felipe, que con 13 cañones salvaguardaba la ciudad, construido tras la orden de ampliación del puerto por parte de Felipe V, rey que reanudó las obras interrumpidas con el ingeniero francés Bartolomé Thurus.

A las espaldas del referido fuerte se construyó la mencionada capilla, siendo el único edificio de todo el conjunto que hoy sigue en pie, ya que el resto fue derribado para la construcción de edificios, entre otros la Comandancia Militar de Marina, en el Paseo de la Farola.

Esta capilla, una singular pieza arquitectónica, curiosamente, ha estado más tiempo cerrada que abierta desde su inauguración, pero siempre ha sido punto de referencia en el puerto malagueño. Ahora un grupo de ciudadanos, encabezado por Inés Robledo, está empeñado en que se vuelva a abrir para su uso al culto, y en el mismo también figuran el que fuera presidente del Real Club Mediterráneo y actual presidente del Foro para la Paz del Mediterráneo, Rafael Vidal, y la periodista Mari Luz Aguilar Galindo. Los tres hace unos días tuvieron una entrevista para exponerles sus objetivos con el nuevo presidente de la Autoridad Portuaria, Carlos Rubio, quien les ofreció su apoyo al respecto. Igualmente, Robledo, Galindo y Vidal, en su visita, se entrevistaron con Zacarías Reina Jiménez, responsable del Archivo y Biblioteca del Puerto, quien aparte de mostrarles fondos documentales referidos a la capilla, les enseñó una nueva maqueta del fuerte referido que acaba de ser incorporado a los fondos de la referida biblioteca. La ilusión de Inés Robledo, desde luego, con este (y en otros) asunto es contagiante, porque, como ella dice «para qué un edificio si nunca abre sus puertas». Y es verdad.

Con una envidiable salud, Félix Revello de Toro se ha dejado ver por Málaga esta semana. El gran artista, que el próximo 10 de junio cumplirá 93 años, ha estado en su tierra para temas personales y referidos con su museo: «Esto me da la vida. Es mi secreto: volver a Málaga», decía el viernes en un almuerzo acompañado de su esposa, María Rosa Molins, y buenos amigos, como Federico Beltrán. «¿Proyectos?: Vivir, ¿le parece poco?», nos dijo. Y se fue a ver Otello de Carlos Álvarez. Disfruten de la vida y de Málaga como hace Félix Revello y que servidor que lo vea y lo comparta con todos ustedes.