El examen que emocionó a su profesor de Publicidad

Imagen de archivo de un examen en una universidad./
Imagen de archivo de un examen en una universidad.

El alumno contestó a las preguntas del que fuera profesor de la UMA con una fábula sobre la suerte que terminaba con la moraleja de que había aprendido la lección y que estudiaría para la próxima convocatoria

ESTER REQUENA

El profesor de Publicidad Alfonso Méndiz lleva más de 30 años dando clase en distintas universidades, pero nunca se había topado con un examen como el que se encontró hace unos días. La respuesta que le dio su alumno a sus cuatro preguntas le emocionó... aunque no tenían nada que ver con el temario de Historia y Teoría de la Publicidad de segundo curso. "En vez de la respuesta a cuatro grandes preguntas, me he encontrado con un examen titulado 'La suerte no existe'. Es la historia de dos amigos, Catalina y Luis, que tuvieron la fortuna de hallar la semilla de un trébol de 4 hojas, la única flor con poderes mágicos", detalla el profesor Méndiz, quien impartiese clases también en la Universidad de Málaga entre 1993 y 2015.

La fábula le llegó tanto al actual decano de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universitat Internacional de Catalunya que no dudó en colgar en su perfil de Facebook un resumen del cuento. "Mientras Cati la cuidaba durante los 100 días de su gestación, Luis se pasó los primeros 99 días de festejo en festejo. No dedicó ni un instante a pensar en el trébol. Con el paso de los días, incluso llegó a olvidar la suerte que había tenido. Al amanecer del día 100, ocurrió lo esperado. Cati cosechó un precioso trébol de 4 hojas, que le otorgó poderes mágicos. Por el contrario, Luis cosechó el mayor suspenso de toda su vida. Pobre Luis. Aprendió la lección, pero nunca más tendría la oportunidad de cosechar el trébol de 4 hojas en el día en que debería haberlo hecho. Y es que la suerte sólo existe si haces que exista", escribió el alumno a lo largo de un folio y medio de examen en el que realmente se le preguntaban por conceptos sobre Publicidad.

Y no le faltó la moraleja del cuento: "Te pido y me pido perdón por este suspenso, Alfonso. No he estudiado lo suficiente, y tampoco he querido contestar barbaridades. Espero que, al menos, hayas pasado un buen rato". El profesor le ha puesto un 1 "por el rato agradable que me ha hecho pasar, y sobre todo, por haber aprendido esa lección".

Pronto en la red social muchos comentarios pedían un aprobado para el chico por la creatividad mostrada. Pero no. "El corazón me pide darle sobresaliente, pero no puedo premiar la falta de estudio. Lo que sí deseo es ponerle matrícula en la segunda convocatoria", concluye el profesor.