En plan real

'Los días que vendrán' /
'Los días que vendrán'
Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Calificaciones

Los días que vendrán ****

La banda **

Siete razones para huir *

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Dos directores de cortos con ínfulas de Almodóvar, acreditados y soberbios, conversan delante de alguna bebida novísima de soja con edulcorante impronunciable en una cafetería cercana al Teatro Cervantes. Critican que en el cine «no se habla como en la calle». Y menos mal, pienso; en algún sitio habrá que resguardarse de las coletillas 'millennials' que asfixian el lenguaje. Pero no, su premisa (en plan teoría, tío) no es cierta. Al menos del todo. Porque hay películas que abofetean al modo en que lo hace la vida, sin contemplaciones ni circunloquios, aunque esa vocación casi documental no resulte, ni mucho menos, una garantía. Salvo que te llames Carlos Marques-Marcet. Entonces plantas la cámara delante de una pareja y la radiografía sale tan exacta que desarma. Lo hizo hace cinco años con '10.000 kilómetros', ganadora de la Biznaga de Oro, y ha vuelto a hacerlo ahora con 'Los días que vendrán'.

Es cierto que la materia prima, con una pareja y un embarazo reales, prometía. Pero la virtud del director catalán y los actores protagonistas, María Rodríguez y David Verdaguer, reside en construir una historia poderosa y conmovedora donde poco importa cuánto hay de verdad o mentira porque todo resulta tan verosímil que araña. La ruleta de emociones por la que atraviesan sus dos personajes, entre la incertidumbre y la alegría, el miedo y el desasosiego, atrapa sin necesidad de efectismos ni giros de guión, sólo con la desnudez de las interpretaciones, espléndidas, y un guión abierto a las improvisaciones, una decisión arriesgada que deja secuencias tan crudas pero memorables como la discusión en la cocina. Marques-Marcet demuestra una vez más, con un largometraje que cierra la trilogía formada también por '10.000 kilómetros' y 'Tierra firme', su capacidad para extraer petróleo de lo aparentemente sencillo, de exprimir la intimidad hasta proponer reflexiones colectivas. Hasta ahora, la apuesta más segura en el palmarés del sábado.

'La banda'.
'La banda'. / NatxoMartínez

También 'La banda', el debut en el largometraje de Roberto Bueso, explora las relaciones, aunque desde un punto mucho más blanco, casi almibarado, que 'Los días que vendrán'. Pese al buenismo que arrastra el metraje hay algo que engancha en esta historia sobre reencuentros, una hermosa oda a los amigos de la infancia y el cine clásico donde no aparecen los teléfonos móviles porque sus protagonistas mantienen la vieja costumbre de, oh cielos, llamar al portero automático y verse. Bueso abusa por momentos de ese tono purista, pero a su vez consigue dotar de encanto a esta cinta pequeña que traspasa el manido chico-conoce-chica para convertirse en una reivindicación de la lealtad y las pandillas de colegas en tiempos de narcisismo 'instagramer'. La condición de 'amateurs' de sus protagonistas, con personajes que muestran sus costuras demasiadas veces, y un guión encorsetado no contribuyen sin embargo a cerrar la película en alto.

'7 razones para huir'.
'7 razones para huir'.

Más ortopédica resulta '7 razones para huir', una sucesión de cortometrajes con la crítica social y el surrealismo buñueliano como columnas vertebrales. Gerard Quinto, Esteve Soler y David Torras tejen este traje de talla única, con una hilarante historia inicial a la que el resto de capítulos no hacen justicia. Da la sensación de que los directores podrían haber sacado mucho más jugo del reparto y del proyecto. Poco hay que salvar de esta revisión descafeinada de 'Relatos salvajes'.

Las tres películas proyectadas ayer en la sección oficial, por cierto, fueron rodadas en catalán, valenciano y español. Porque en el cine a veces también se habla como en la vida. En plan real.

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