David Trueba: «Hay muchos patriotas que no conocen España»

Trueba reúne en 'Casi 40' a Lucía Jiménez y Fernando Ramallo dos décadas después de 'La buena vida'. /Salvador Salas
Trueba reúne en 'Casi 40' a Lucía Jiménez y Fernando Ramallo dos décadas después de 'La buena vida'. / Salvador Salas

El director y guionista se pone «rebelde» en 'Casi 40', una pequeña película que se sale del carril de la industria. El menor de los Trueba planta así cara a un oficio «cruel» en el que para estar hay que «volver abajo» por más premios Goya que se ganen

Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

Ni Wikipedia, que al segundo actualiza la fecha de la muerte de cualquier cantante, incluye aún la película en su filmografía. Pocos sabían que David Trueba había salido con su cámara por los campos de Castilla para rodar su siguiente proyecto. Y no por «secretismo», aclara el cineasta, sino por una «marginalidad asumida». El menor de los Trueba se pone «rebelde» y se sale de los cauces de la industria en 'Casi 40', una road movie sobre la amistad y sobre todo lo que el tiempo deja por el camino. Tras los seis Goya de 'Vivir es fácil con los ojos cerrados', el director sorprende con un filme pequeño e independiente que «desafía» a quienes le han cerrado las puertas por querer hacer la película a su manera. Entre otras cosas, tenía muy claro cuál sería el reparto: los protagonistas tenían que ser Lucía Jiménez y Fernando Ramallo, los actores de su ópera prima 'La buena vida' (1996) que llevan diez años fuera de la gran pantalla.

Los tres se embarcaron en este proyecto sin demasiadas expectativas y sin presiones. «La libertad es cara en este oficio y trabajar así ha sido el mejor regalo», aseguraba en la rueda de prensa Lucía Jiménez, que da vida a una cantante de éxito ya retirada que se reencuentra con un viejo amigo durante una modesta gira. Como todo en esta película, también ella está al margen de los cauces comerciales.

Tras recibir seis Goyas por una película, parecería sencillo hacer el siguiente filme...

–Sí, con los ojos cerrados (ríe). Pero en cuanto los abres y empiezas a decir 'quiero contar las cosas que están dentro de mí, que yo veo, y no ponerme solo al servicio de lo que los demás ordenan', ahí empiezan las dificultades. Porque en muchos casos ordenan demasiado.

Como decía en la rueda de prensa parafraseando a Mike Tyson: «Todo el mundo tiene un plan hasta que le dan el primer puñetazo en la boca». ¿El cine le ha dado muchos puñetazos?

–Alguna puerta cerrada. No sé si en las narices, pero cerca. Así es el oficio, aquí cosechas más 'noes' que 'síes'.

Y hay que estar demostrando permanentemente la valía.

–Hay mucha gente que me pregunta si no es un riesgo hacer una película tan pequeña y tan modesta después del éxito de 'Vivir es fácil con los ojos cerrados'. Pero es que sin riesgo y sin volver abajo no hay manera de estar. Si te crees que eres alguien, sí que te puedes pegar un tortazo.

¿Pagaría de nuevo el precio de la libertad o preferiría regresar al carril de la industria?

–Yo soy partidario del carril industrial. El cine es una industria y debe funcionar así. Pero también tiene que admitir las rebeldías. Y aquí me he puesto rebelde. Nunca he devuelto los puñetazos ni los portazos, mi puerta está abierta para volver a hacer cosas dentro de la industria si me gustan. Pero, de vez en cuando, algunas las tienes que hacer fuera.

En 'Casi 4o' aparecen dos de sus preocupaciones como escritor y periodista: no se leen libros y se compran menos periódicos. ¿Nos estamos embruteciendo?

–Nos estamos embruteciendo. Y no tanto porque no se compren periódicos sino porque no se escucha con atención fuera de lo que está marcado. Hay lanzamientos de discos que ya llevan dos millones de copias vendidas nada más salir. Pero, ¿cómo puede ser? Se vende mucho el éxito y el monopolio, uno que se lo lleva todo. De tanto en tanto debe de haber pequeñas deserciones de ese carril. Y en eso la prensa es muy importante.

En un momento de la película se dice que en España roba todo el mundo. Pero no solo los jabones de los hoteles, como se comenta en el filme...

–Los carácteres latinos tienen una cierta tendencia al latrocinio y a la falta de seriedad. Y, al mismo tiempo, es contradictorio porque sucede en sociedades bastantes felices. Si pasaran en Suecia algunas de las cosas que pasan en España, habría muertos. Dimisiones seguro. ¿Por qué? Porque no sale el sol todos los días, pasan frío y la gente no está para bromas. En cambio aquí los políticos piensan 'mañana saldrá el sol, se irán a tomar unas sardinitas y se les olvidará el cabreo que tienen'. Somos disfrutones.

Le gustan mucho los viajes, de hecho repite con una road movie. Una vez dijo que los nacionalismos se curan viajando. ¿Es su fórmula para el momento actual?

–Valorar lo que tienes se cura conociendo. Sé de muchos patriotas que no conocen España y que no disfrutan de las variantes que tiene España de todo tipo, de lenguas, paisajes, etcétera. Son muy de España, pero de su España. Y luego veo lo contrario, gente que desprecia a España sin conocerla. A mí me gusta viajar y que las películas transcurran en sitios que no son los habituales. No tengo problema en llevarme las películas a donde tienen que transcurrir. Y en esta me parecía más bonito que hiciera una gira por pequeñas librerías y locales de Castilla y León, que en el fondo es nuestro Misuri.

¿Queda algo de dolor o de resquemor con esos 'patriotas' que pidieron el boicot a Fernando Trueba?

–No. Mi madre nos educó muy bien y el rencor es un sentimiento inútil. No. Los tropezones en la industria del cine y el arte son constantes, tienes éxitos y fracasos, escalones para arriba y para abajo.

Pero nada prepara para estas cosas.

–Sí, fue muy duro pero Fernando se tendrá que levantar y pelear de nuevo.

Es un director de casi 50. ¿Esa es también una barrera psicológica? ¿Lo nota en algo?

–Sobre todo porque miro alrededor y veo las dificultades que tienen directores que tú has considerado consagrados y de prestigio para levantar una película. Y te das cuenta de que este es un oficio muy cruel. Da un poco de miedo avanzar porque te preguntas cuántos tiros te quedarán en la recámara.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos