Necesita dinero para pagar su mastectomía, pero le despiden por tener pechos

Parte del equipo de 'Me llamo Violeta' y 'Fabiana'. /FÉLIX PALACIOS
Parte del equipo de 'Me llamo Violeta' y 'Fabiana'. / FÉLIX PALACIOS

'Me llamo Violeta' y 'Fabiana', dos documentales presentados en el Festival de Málaga que ponen el foco en la transexualidad y demuestran, entre otras, la doble discriminación por ser trans y mujer

ISABEL BELLIDOMálaga

Violeta, a sus once años, es una niña. No cabe duda: ella lo cree. Se lo comunicó a sus padres con seis y ellos han seguido-y siguen, y seguirán- todos los pasos para su perfecta integración. La suya es una «historia de éxito» que ha servido a David Fernández de Castro y a Marc Parramon para contar otras que no lo son tanto. Su documental 'Me llamo Violeta' toma como eje el caso «tranquilo y normalizado» de Violeta para dar a conocer el de Alan, el de Iván, el de Leyre, el de Carla o el de Silvia. Alan, víctima del 'bullying', se suicidó en 2015 con 17 años. Su madre, Esther, se ha convertido en activista por los derechos LGTBI y está especialmente unida a Iván, quien hace dos años empezó un tratamiento hormonal y desde entonces es más feliz, pero necesita dinero para pagar su mastectomía y vive en un círculo vicioso: sus jefes le echan de los pocos trabajos que consigue cuando se percatan de que es transexual. «Le echaron de otro trabajo hace poco», cuenta Marc Parramon. «Es pura discriminación» y, como ocurre con todo, «si tienes dinero lo puedes solucionar más fácilmente, pero Iván es una persona de clase trabajadora que no puede acceder a la sanidad privada, entonces la pública le da una lista de espera de siete años para quitarse los pechos, que son los que le impiden acceder a un trabajo, porque cuando la gente se da cuenta de que es un hombre con pechos... «. «Nos pensamos que estamos avanzando, pero estamos muy lejos de la normalidad», apunta tajante.

Con todo, Carla y Silvia han vivido tiempos aún peores: Carla Delgado (conocida también como Carla Antonelli) es la primera diputada transexual de la Asamblea de Madrid y Silvia Reyes es una activista pionera que sufrió directamente la Ley de la Peligrosidad y Rehabilitación Social, que desde 1970 persiguió con violencia, detenciones y estancias carcelarias a los homosexuales y transexuales, entre otros «peligrosos sociales» -Valeria Vegas lo explica bien en su libro 'Vestidas de azul'-. Silvia, como la mayoría de trans de la época, se vio abocada a la prostitución, y la joven Leyre ha estado hasta hace no mucho durmiendo en la calle durante todo un año por problemas con su familia, que no entendía su situación. Con estas historias 'Me llamo Violeta' quiere demostrar que, como asegura David Fernández de Castro, la discriminación «no es una cosa del pasado». «Sí que es verdad que ahora hay muchas más leyes contra ella», añade, pero no es suficiente. ¿Cuáles son las principales reclamaciones de la comunidad transexual? «La primera es una unificación de criterios», responde Fernández de Castro. «El cambio de nombre y sexo en el registro civil está a merced de la opinión del juez y la ley tendría que ser igual para todos los casos. La segunda son los tiempos de espera en la Seguridad Social para la reasignación de sexo -en caso de que así se quiera- .Y después el mercado laboral y los colegios», aunque en estos últimos «cada vez hay mas protocolos de actuación».

¿Cómo influiría el auge de la ultraderecha? El Observatori contra l'Homofòbia advirtió hace apenas unos días de que las agresiones contra el colectivo LGTB se han duplicado en un año en Cataluña, recuerda Parramon, quien cree que «tiraría para atrás» todo lo avanzado. En Brasil, desde el ascenso al poder de Bolsonaro, «hay un montón de ataques a la gente LGTB». Lo dice Brunna Laboissière, directora de 'Fabiana', y lo ratifican los informes de la organización Grupo Gay de Bahía, que ubican a Brasil como uno de los países que registra más asesinatos LGTB del mundo. «Me da un poco de miedo que alguien le haga algo a Fabiana si se hace conocida», confiesa. Ella la conoció haciendo 'autostop'. Fabiana es mujer, transexual y camionera y es la protagonista de un documental que se rodó durante 28 días de viaje en los que Fabiana, con 56 años y tras 30 conduciendo, habla a la cámara de forma natural no tanto de «su proceso, sino de su resistencia». De hecho, en su entorno hay quien no sabe que es transexual, ni lesbiana. Laboissière ha recorrido Brasil con la película y ahora, con el cambio de gobierno, no sabe «si van a continuar dando fondos a este tipo de narrativas, no solo LGTB, sino de mujeres, de personas negras, indígenas...», cuenta. Y ahora que hemos llegado al final, cuento que Violeta es hija de las estrellas del cine porno Nacho Vidal y Franceska Jaimes (quien ya no ejerce como tal), que es noticiable pero no relevante para el caso tan importante que nos ocupa.