Un descorche con denominación de origen

Un descorche con denominación de origen
Germán Pozo

Los malagueños Dani Rovira y Pablo Lavado marcan la pauta de 'Taxi a Gibraltar' y 'Al óleo', encargadas de abrir la programación

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

El Festival de Málaga reivindicó ayer su denominación de origen con el protagonismo de dos jóvenes de la tierra: el actor DaniRovira como protagonista de 'Taxi a Gibraltar' y el realizador Pablo Lavado, debutante en el largometraje con 'Al óleo'. Ambas citas se encargaron de inaugurar la sección oficial, si bien tanto una como otra comparecieron fuera de concurso.

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'Taxi a Gibraltar' llegaba al certamen al mismo tiempo que a las salas comerciales para contar la historia de León (Dani Rovira), un taxista en permanente crispación por las estrecheces económicas que está a punto de ser padre y que una mañana baja la bandera con Diego Manfredi (Joaquín Furriel), argentino liante recién salido de la cárcel que lo termina embarcando en la odisea de viajar hasta el Peñón en busca del oro británico que, según la leyenda, esconde la Roca desde la segunda guerra mundial.

Por el camino, se cruzan con Sandra (Ingrid García-Jonsson), una chica de pueblo que huye de una boda impuesta por las convenciones sociales. Surge así el triángulo sobre el que va circulando la trama de la película en la que asoma el personaje de María Hervás como sufrida y paciente mujer de León.

«La comedia no consiste tanto en ser gracioso como en parecer desesperado», sostenía el director del filme, Alejo Flah, que regresaba al certamen malagueño después de presentar hace cuatro ediciones 'Sexo fácil, películas tristes'. Flah defendía la intención de hacer «no un 'gag' detrás de otro, sino una película de personajes con conflicto». Tres «perdedores, ilusos y desesperados», en palabras del realizador, que sustentan una película que «parte de una idea de fronteras y nacionalidades que saltan por los aires».

Y en el sentido narrativo, pero también literal, 'Taxi a Gibraltar' está conducida por Rovira y su personaje de conductor sobrepasado por las circunstancias. Una «peli de gente desesperada que el sistema le aventaja cuatro o cinco pasos», segúnRovira, por la que desfilan asuntos de actualidad como el Brexit, el conflicto entre el sector del taxi y las plataformas de vehículos con conductor y los desmanes del sector bancario en el negocio hipotecario.

Rovira destacaba el buen ambiente compartido durante el rodaje con Furriel y García-Jonsson. «Lo pasamos muy bien y creo que eso se nota en la película», compartía el argentino, mientras que García-Jonsson apostillaba sobre su incursión en la comedia, género en el que no suele prodigarse: «Decidí jugármela, pasármelo bien».

Ya en el pase de la tarde, los 'millennials' tomaban el patio de butacas del Albéniz para recibir con entusiasmo la ópera prima de uno de los suyos: el malagueño Pablo Lavado, que firma con 'Al óleo' su debut en el largometraje y en el festival.

Se estrena Lavado con una película sobre «distintos tipos de amor» y, también sobre diferentes tipos de tensiones. El deseo y el rechazo, el campo y la ciudad, la rudeza y la ternura, el romanticismo y el sexo basculan en la historia protagonizada por María (Sarah Benavente), una estudiante de Bellas Artes que regresa al pueblo natal donde siguen Arturo (Juan Antonio Hidalgo), su padre viudo, y Hugo (José Pastor), hermano de la protagonista que medita salir del armario de la mano de su primo Ramón (Jesús Moya), que está a punto de ser padre.

«El mensaje que tiene la película es muy potente y muy importante de escuchar», defendía Lavado antes reivindicar una cinta que «habla por sí misma». Ahora, es el turno de que hable el público.

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