Belén Rueda, la diva del miedo

Belén Rueda, ayer en Málaga/Francis Silva
Belén Rueda, ayer en Málaga / Francis Silva

La actriz le quita el sueño al festival con 'No dormirás', un 'thriller' psicológico que afianza su lugar en el género

Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

El título de la película que le precedía en la competición le hubiera venido como anillo al dedo: 'The queen of fear'. Belén Rueda suma en Málaga un nuevo papel a su lista de mujeres inquietantes con 'No dormirás', un 'thriller' psicológico coproducido por Argentina, Uruguay y España. La película, ciertamente, quitó el sueño al festival de buena mañana (a las 9.00 horas de un domingo) y a alguno incluso le dio dolor de cabeza. La diva del miedo –la 'terror queen', como la definió una colega de prensa en la rueda de presentación– compartió flashes con la estrella norteamericana Ron Perlman, el inolvidable 'Hellboy' que visitó por primera vez Málaga para defender la cinta hispanocubana 'Sergio & Serguéi', la primera sorpresa del certamen con aplauso de la prensa incluido. El 20 de abril llega a los cines.

La hispanocubana 'Sergio y Serguéi' se lleva el aplauso de la prensa con una historia de amistad entre tres culturas ideológicamente enfrentadas

«No hay nada peor que apoyar la cabeza en la almohada y no dormir», aseguró el productor Íñigo Cucucovich. 'No dormirás' lleva al extremo las consecuencias de una vigilia prolongada en un entorno escalofriante y con un reto artístico. Parte de una experiencia personal del director uruguayo Gustavo Hernández –ausente por encontrarse de camino a Tribeca– que pasó dos días sin dormir durante el rodaje de un videoclip. «Se puso a jugar a 'Guitar Hero'. Tiene un hijo adolescente que siempre le ganaba y esos días él batió el récord por mucho», explicó Cucucovich.

De ahí nace la historia de una profesora de teatro que usa métodos poco convencionales para preparar a sus actores para una performance. Una de ellas será la actriz formada en Málaga Natalia de Molina. Su técnica consiste en mantenerles despiertos hasta cuatro días para sacar a flote todas sus emociones. Una singular 'escuela' que ubica en un antiguo psiquiátrico abandonado. Poco a poco, la falta de sueño hace estragos y convierte las pesadillas en algo muy real.

Esa profesora, Alma, es Belén Rueda, a la que sedujo el planteamiento de usar el sueño como propuesta artística. Pero solo para la ficción. «Será la edad, pero yo creo que hay que meterse de lleno en los personajes sin perder nunca la cabeza», declaró. Mencionó a artistas que se mueven en el límite como Marina Abramovich y argumentó que para hacer un buen trabajo «no hay que llegar a ese extremo». Tampoco comparte ciertas exigencias en la formación de los actores. «Porque no creo que el que más sufra sea el que mejor lo sabe hacer (…) Llevarse el personaje a casa no es arte», añadió.

«No soy supersticiosa. Eso es un segundo trabajo y prefiero dedicar mi tiempo a otra cosa», dice la actriz

La localización de 'No dormirás' es clave para el tono de la película, y también para la actitud de los actores. La sugestión fue un invitado más al rodaje. El psiquiátrico abandonado era en realidad un orfanato en Argentina «en el que murieron muchas niñas y donde en la época de la dictadura se produjeron hechos muy bestias, incluso se descubrió una fosa común con muchos bebés», detalló Belén Rueda. El lugar tenía «algo especial» nada más cruzar la puerta: «Hacía tanto frío y tanta humedad dentro de la casa que había que estar continuamente fregando las escaleras porque parecía que las paredes lloraban». Eso sí, la actriz asegura que la superstición no va con ella. «Eso es un segundo trabajo y prefiero dedicar mi tiempo a otra cosa», concluyó.

Mirada al cielo

De asuntos más mundanos habló la segunda película del día a competición. Y eso que, como muestra el cartel del filme, 'Sergio y Serguéi' mira mucho al cielo. Allí arriba está Serguéi, cosmonauta soviético atrapado en la averiada estación orbital Mir justo cuando su país deja de ser la URSS para convertirse en Rusia. Su contacto con la tierra, en todos los sentidos, será Sergio, profesor de marxismo y radioaficionado en la Cuba de Castro. Un periodista norteamericano experto en conspiraciones cierra este triángulo de ideologías enfrentadas que acaban dándose la mano. Es el papel del estadounidense Ron Perlman, que además de actor ejerce aquí de productor ejecutivo.

El cubano Héctor Noas borda su interpretación de astronauta ruso en 'Sergio y Serguéi'
El cubano Héctor Noas borda su interpretación de astronauta ruso en 'Sergio y Serguéi' / Francis Silva

Rodada un 70% en Cuba y un 30% en Barcelona, la película de Ernesto Daranas ofrece una tierna mirada del pueblo cubano en pleno 'periodo especial'. En medio de las dificultades, también había espacio para las risas y las alegrías. Ellos, asegura el actor cubano Héctor Noas (Serguéi en la pantalla), son así. «Porque el absurdo para nosotros es lo cotidiano», apostilló. Lo importante aquí, además, no era la dureza de la vida en Cuba: «Lo fundamental era la relación entre tres hombres de tres culturas diferentes que son capaces de unirse en algo común para salvar la vida de un hombre». La condición humana gana a las ideologías.

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Sergio y Serguéi ****

No dormirás *

No se podía escapar el fin de semana sin que, al menos, una película hiciera ruido en la sección oficial. Y aunque ayer tuvimos como primer plato un 'thriller' de terror, 'No dormirás', el suspense se mantuvo hasta el final ya que fue la segunda y última película dominical, la cubana 'Sergio y Serguéi', la que despertó el redoble de tambores. Hasta me dieron ganas de bailar un bolero para celebrar esta comedia tierna, divertida y emocionante del cubano Ernesto Daranas que nos trajo de vuelta los efectos de la caída del muro de Berlín y el colapso de la Unión Soviética en los 90. Y lo hizo a través de la historia de amistad entre dos radioaficionados, un profesor cubano de filosofía y un cosmonauta ruso de la estación MIR, que contactan por casualidad y descubren que no solo tienen en común sus respectivos nombres –los que dan título al filme–, sino que también comparten un destino incierto cuando la URSS se desmorona y los deja aislados. Al primero atrapado en la isla, que quedó aún más expuesta al embargo norteamericano sin el sustento económico del antiguo Kremlin, y al segundo vagando por el espacio mientras la confundida Rusia vive la mayor crisis de su historia reciente.

Una inestabilidad que hace crecer la desconfianza y el desamparo en Cuba, pero que Daranas observa con sensibilidad, humor y mirada crítica, apoyándose además en una puesta en escena fascinante que se beneficia de la coproducción con España para recrear con brillantez visual las escenas ambientadas en el espacio y en la estación espacial rusa. Tanto que cuando arranca esta película parece que estamos viendo 'Gravity'. Una comedia muy bien contada y con un toque de magia que nos arrastra con una sonrisa por una historia cargada de complicidad, esa misma que se crea entre los protagonistas, Tomás Cao y Héctor Noas, y que también contagian los secundarios: la abuela Ana Gloria Buduén, la pequeña Ailín Rodríguez, el camarada espía Mario Guerra y el imponente Ron Perlman.

Ernesto Daranas sabe buscarle la ironía a las contradicciones trasnochadas de la revolución cubana –balseros, perestroika, delaciones...–, pero sobre todo se arma de humanidad y poesía para relatar esta deliciosa película sobre la amistad, la familia, la dignidad, la honestidad, la disidencia y el compromiso. Una bella y espacial película que ayer puso en órbita la sección oficial y que pide que las Biznagas del Festival de Málaga también formen parte de su constelación.

La otra cinta del día fue más terrorífica. En todos los sentidos. 'No dormirás' también es una coproducción latina con España, en este caso de Uruguay y Argentina, aunque su propuesta se pierde en los sueños trillados de la comercialidad. No obstante, el argumento de Gustavo Hernández prometía una curiosa fusión de seres expuestos a la posesión: los insomnes que ven demonios por falta de descanso y los actores que acaban atrapados en los personajes que interpretan. El argumento muestra así el montaje de una obra de teatro en un antiguo psiquiátrico –la ambientación es espléndida– en el que el elenco de la representación ensaya durante varios días en vigilia continua para llevar al extremo sus actuaciones. Un 'thriller' que tira a película de miedo y misterio, pero cuya pesadilla se diluye en lo previsible. Hasta aburrir.

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Sergio y Serguéi ***

No dormirás *

Acostumbro a acudir al Festival de Málaga con la menor cantidad de información posible sobre las más de veinte películas que proyecta la sección oficial y que vemos en cuestión de una semana. Lo hago por oposición, para no terminar pareciéndome a quienes se acercan a los estrenos con tantas referencias que antes de la primera escena ya tienen una opinión formada y a menudo indestructible. Es cierto que al sentarnos libres de prejuicios frente a la pantalla las decepciones son más súbitas, pero las sacudidas en positivo, por inesperadas, se disfrutan el doble. De las últimas ediciones recuerdo el impacto de títulos como 'Verano 1993', 'Los exiliados románticos' o '10.000 kilómetros'. Vaticino que algunas secuencias de 'Sergio & Serguéi' formarán parte de ese listado de pequeñas satisfacciones. La película de Ernesto Daranas recupera en clave satírica las consecuencias que la descomposición de la antigua Unión Soviética tuvo en Cuba. Lo hace desde el tierno retrato, en ocasiones condescendiente, de un radioaficionado y profesor de marxismo incapaz de asimilar la desintegración del sistema al que ha entregado su vida.

Cuando en casa dejan de entrar los ingresos de antaño por publicaciones sobre socialismo o traducciones del ruso, la familia se ve sin blanca y la madre de Sergio, el protagonista, le espeta: «Le dije a tu padre que se preparara para cantar la Internacional cuando le rugieran las tripas». Desde ese humor político, Daranas construye una galería de personajes fascinantes que se balancean continuamente entre la comedia involuntaria y el drama, un elenco coral que por momentos recuerda a 'Últimos días en La Habana', proyectada en este mismo certamen el año pasado.

Sergio (Tomás Cao), cubano, entabla amistad por radio con un soviético (Héctor Noas) y un estadounidense (¡Ron Perlman!). Parece el comienzo de un chiste, y en realidad el guión no se despega de ese tono de parodia crítica, pero durante todo el metraje sobrevuela el formidable empeño del guión por anteponer las relaciones personales, la propia supervivencia, a cuestiones de mayor orden pero menor urgencia. Resulta simbólico que esta coproducción sea la primera colaboración fílmica entre Estados Unidos y Cuba en más de medio siglo, aunque los militantes de piel fina a uno y otro lado ya han puesto el grito en el cielo por la ridiculez con que la adscripción política queda retratada en la cinta. La historia, quedan avisados, puede levantar ampollas entre quienes se toman demasiado en serio a sí mismos o a sus ideales.

No menos desapercibida, aunque por motivos diferentes, pasó 'No dormirás', la película ¿de terror? protagonizada por Belén Rueda. Aunque su planteamiento resulta sugerente (inspeccionar los límites de la mente mediante el insomnio como peculiar método Stanislavski para un grupo de actores), la historia tropieza en su propio delirio y en una larga sucesión de lugares comunes, por no hablar del vacilante acento de Natalia de Molina. La producción contaba con recursos suficientes para construir un filme poderoso e inquietante, pero la película dirigida por Gustavo Hernández acaba acercándose más a la parodia que al terror. Como ejemplo, un botón; durante el pase de prensa, en el momento supuestamente álgido de la trama, el patio de butacas estalló en risas. Por no llorar.

 

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