Basilio Martín Patino, feminista antes que tus amigos aliados

Equipo de rodaje de la película con Salamanca de fondo/Fundación Basilio Martín Patino
Equipo de rodaje de la película con Salamanca de fondo / Fundación Basilio Martín Patino

El festival homenajea al recientemente fallecido director salmantino con una retrospectiva de su obra, en la que la mujer juega un papel importante

ISABEL BELLIDOMálaga

«Mi madre es distinta, pero por el estilo. Debió ser muy guapa y muy alegre de joven. A mí me gustaría que la comprendieses también. Padece de los nervios y lo más terrible es el terror constante a que se intranquilice. Yo solo desearía para ti que fueses un poco más feliz que ella, más sincera, como menos esclava, más independiente, no sé cómo decirte... Más libre». Así describe Lorenzo, protagonista de 'Nueve cartas a Berta' (1966) a su madre, mujer abnegada y temerosa de cualquier grieta que se abriese en la vida que le habían mandado construir. Cuando su hijo, tras vivir una temporada en Londres, regresa a su Salamanca natal más callado e introspectivo, ella no alcanza a entender por qué está «haciéndose el existencialista», teniendo, además, una novia guapa y de buena familia; una vida, al fin y al cabo, de buen estudiante salmantino. Martín Patino no se limitó a usarla como personaje accesorio, como una madre-estorbo que no supo comprender a su hijo (como podríamos afirmar si no empatizásemos). Como a España, Martín Patino le siguió el pulso a la mujer a lo largo de una filmografía que se extiende a través de más de cincuenta años. Para ambas quería lo mismo: libertad. Por eso no es casualidad que su último trabajo fuese el documental 'Libre te quiero', una pieza sobre el 15-M cuyo título responde al poema de Agustín García Calvo al que Amancio Prada le puso música.

El Festival de Málaga rinde homenaje este año a Basilio Martín Patino, cineasta imprescindible fallecido hace menos de un año, a través de una retrospectiva que incluye las películas 'Canciones para después de una guerra', 'Madrid'. 'Ojos verdes', 'Libre te quiero' y 'Nueve cartas a Berta'. Es de celebrar, sobre todo tras ver cómo las ovaciones a jóvenes estrellas televisivas daban paso al silencio cuando Carlos Saura –ni más, ni menos– recorría la alfombra roja del Cervantes hace un año. Signo natural de los tiempos y de la vil estructura del marketing –Vainica Doble aquí evocadas y convocadas– como es natural, pero no vale conformarse, entre otras cosas porque Martín Patino nunca lo hizo. En 'Nueve cartas a Berta' tenemos hoy una película feminista en la que mirarnos, un viaje a la España «de cerrado y sacristía» (la presencia de Machado es constante en la cinta) que nos muestra, por un lado, una juventud víctima de «la angustia, el aburrimiento, la falta de horizontes, la pesadumbre y la cerrazón conservadora de esa época» y, por otro, a dos modelos de mujer: la que nació en España tras la Guerra Civil y la que lo hizo en el extranjero. La primera, «de valores conservadores»; la segunda, «hija de un profesor exiliado», habitante de «otra cultura en un mundo más libre, democrático o avanzado de lo que era la España de la dictadura», según apunta Carlos F. Heredero, crítico e historiador de cine que firma junto a Pablo Piedras el libro 'Patino/Birri. Estrategias frente a lo real', editado por el propio Festival.

En 'Nueve cartas a Berta' tenemos hoy una película feminista en la que mirarnos, un viaje a la España «de cerrado y sacristía»

En la película, nacida al calor del Nuevo cine español, Lorenzo se cartea con Berta, la mujer sublimada a la que extraña y que contrasta con su novia salmantina, Mari Tere, producto de la fábrica franquista de mujeres a las que el régimen despojó de identidad. Sólo algunas se libraron: las «chicas raras», como Carmen Martín Gaite (que acuñó este término), también salmantina y amiga de Martín Patino (ella tuvo mucho que ver en 'Canciones para después de una guerra', por ejemplo). El director volverá a visitar Salamanca en 'Los paraísos perdidos', protagonizada por una mujer que, según Carlos F. Heredero, «sería, de alguna manera, Berta». Interpretada por la actriz Charo López, regresa del extranjero a la España democrática de los años ochenta «para encontrarse, por un lado, con cierto desencanto, y por otro con la pervivencia de la vieja Salamanca». El que sería Lorenzo tampoco sale muy bien parado: otrora joven e ilusionado, ahora «está en el 'establishment' y se ha convertido en un gris funcionario de la universidad». Aquí, como afirma Germán Labrador en su libro 'Culpables por la literatura' (una recomendable historia contracultural de la Transición), Martín Patino «actualiza el mito del peregrino Hyperion (que encarna Charo López), cuyos deseos chocan con los de un mundo donde ha fracasado la revolución pero que sigue reclamando la necesidad de la utopía». 'Octavia', su penúltimo largometraje (en el que los personajes principales son mujeres), es la despedida de esta suerte de trilogía salmantina y feminista.

De vuelta al presente, hoy proyectarán en el Albéniz 'Ojos verdes' y mañana 'Libre te quiero'. No se las pierdan porque, aunque el cambio es innegable (¡menos mal!), hombres con la sensibilidad de Martín Patino no se ven todos los días.

Basilio Martín Patino.
Basilio Martín Patino.

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