Los conciertos en las plazas mantienen el ritmo del Centro

La Free Soul Band actúa en la Plaza de las Flores. / ÑITO SALAS / PEDRO J. QUERO

La feria levanta el pie del acelerador en un domingo con menos afluencia y la música en directo concentra gran parte de la diversión

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

El batería de Mr. Proper tiene delante un muro de gente bailando y dando saltos. En la Plaza del Obispo no cabe un alma desde pasadas las cuatro de la tarde, porque todo el mundo sabe que es uno de los puntos calientes y que cada día se forma jaleo del que merece la pena. Precisamente este domingo, los conciertos en las plazas del centro han servido para mantener el ritmo en uno de los días con menor afluencia en lo que va de Feria de Málaga. Normalmente las actuaciones en directo son el centro del huracán, pero en el primer día sin lleno absoluto se han convertido en oasis de diversión y fiesta.

Antes de que empezase a tocar la banda malagueña –vieja conocida de festivales y ferias de la provincia por su estilo descarado–, un grupo de chicas de Santander calienta motores en una de las terrazas. «Es la primera vez que venimos a esta plaza, a ver qué nos encontramos», comentan. Un poco más lejos, por calle Molina Lario, otro grupo de Alicante aprieta el paso para tomar buenas posiciones antes de que comience el espectáculo. Una vez la banda arranca a tocar se enciende la magia de la fiesta del centro mientras que en otros puntos hay mucha menos gentes que en los días anteriores.

Un hombre coge a hombros a su amiga en la Plaza del Obispo. Suena 'Chiquilla', de Seguridad Social, y cuando llega el «y yo la miro» todo el mundo salta en comunión. La fiesta se va electrizando y el buen rollo impera en todos los rincones; muchos graban la escena y en la mayoría de los casos el plano acaba enfocando la portada de La Catedral, un testigo de lujo del alboroto.

Pero la Plaza del Obispo no es la única en la que la música marca el nivel de jaleo. En La Merced, la más alejada de toda la red de espacios con música en directo, este domingo era el turno de iPop, único conjunto que sufrió ligeramente la falta de afluencia en el centro. «Pegarse al escenario que hay sombrita», decía el líder de la banda, invitando a los pocos viandantes y a los parroquianos de los bares del frontal norte de la plaza.

Un poco más abajo, en la plaza de San Pedro de Alcántara, Pop Fm mantenía a un numeroso grupo de asistentes cantando e incluso haciendo coreografías a ritmo de Nino Bravo. «El jueves pasado estuvimos por aquí y vimos los conciertos así que hoy hemos venido directamente porque se está fresco, hay ambiente y la fiesta sale sola», comentan Marina, Luis, Juanma y Natalia, malagueños de los que llevan «toda la vida» acudiendo a la feria del centro durante el día. En el escenario, la banda ofrecía, más que un concierto, un espectáculo interactivo a medias con el propio público.

En la plaza de la Constitución también hay conciertos desde por la mañana. En este espacio se generan las juergas más multitudinarias del centro gracias a la nueva disposición de las barras (que ya no son casetas), lo que permite que la capacidad de público frente al escenario sea mayor que en las ediciones anteriores.

En la plaza de las Flores, considerado por muchos como el templo de la fusión feria-conciertos, la Free Soul Band hace de las suyas. En contraste con la tranquilidad de muchas zonas como Calle Larios, frente al escenario del conjunto malagueño hay jarana garantizada. Entre clásicos del swing y el jazz pasa la tarde con las terrazas llenas (y los bares).

En el interior del Chiquita Cruz, el local más próximo al escenario, tienen claro que las actuaciones en directo son a día de hoy el elemento más importante para que la feria sea rentable. «¿Que si nos benefician los conciertos? Sin música en directo esto no estaría así –señala a la pista de baile de su bar, llena hasta la última baldosa–, las actuaciones marcan la diferencia», comenta la responsable del establecimiento, María José Morales. «Nosotros tenemos música dentro y cuando acaban de tocar todo el mundo se mete para seguir bailando». Entretanto el público de la Free Soul Band entra al bar para rellenar los vasos. Cree Morales que lo de cortar a las 18.00 horas podría mejorarse, aunque como está planteado actualmente «funciona, y mucho». Hay que recordar que el caché de la mayoría de los grupos que actúan en el centro es sufragado por los establecimientos de los locales. La otra parte es sufragada por el patrocinador de la feria, San Miguel.

De vuelta a la Plaza del Obispo, el show de Mr. Proper está a punto de llegar a su fin –el momento más álgido–. «El concierto se va a terminar, que ya van a dar las seis», dice Jonny, el cantante suplente de la banda (que este domingo sustituía a Andrés, vocalista habitual) . La plaza responde al unísono con un largo «¡no!». Una voz se impone entre el tumulto: «¿Por qué no os quedáis más rato?». El cantante responde: «Vamos todos al Ayuntamiento en filita y lo solucionamos con el alcalde, seguro que nos deja».

Ya con el escenario disuelto, Jonny explica a SUR que tocar en la Feria de Málaga es «un lujo» y que se pasa «genial», ya que el público responde «desde la primera canción». «En esta plaza la gente tiene unas ganas de fiesta alucinante y eso se nota». El cantante, que se apresura en responder porque en pocas horas actúa con La Movida en el real, cree que el espectro horario para los conciertos «se podría ampliar». «Si viniesen más bandas esto duraría hasta las tantas con el mismo ambiente», concluye.