Sábado de feria en un centro sin agobios

Malagueños y foráneos empezaron con ganas de feria y llenaron el Centro en el primer día para disfrutar de la fiesta./Salvador Salas
Malagueños y foráneos empezaron con ganas de feria y llenaron el Centro en el primer día para disfrutar de la fiesta. / Salvador Salas

El primer sábado de la semana confirma la progresiva tendencia de feriantes que se marchan al real, aunque eso hace que el centro se pueda disfrutar con más tranquilidad

Iván Gelibter
IVÁN GELIBTER

Casi todas las cosas cambian con el paso de los años; aunque algunas lo hacen menos que otras. La Feria de Málaga dio comienzo ayer al mediodía, y de nuevo los elementos que todos recordamos vuelven a ser los protagonistas. Farolillos, calorcito, música y Cartojal. Cuatro lugares comunes de la fiestas más importantes del sur de Europa durante el verano;y que en esta ciudad tienen un aroma especial porque este ambiente feriante ocurre entre las calles del centro de la capital.

Hay cosas, decíamos, que siguen impertérritas por muchos que las generaciones sigan viendo pasar las ferias. Lo decía muy acertadamente el brillante pregonero de este año, Pablo Aranda, que sin recurrir al cliché nos hacía viajar a recuerdos otros años. Sin embargo, también hay realidades que se modifican. La feria del centro, cada año que pasa, se torna algo más pequeña. Ya no volveremos, en principio, a ver como el primer sábado de Feria las calles se colapsan a ritmo de vino y sevillanas. Ahora, uno puede llegar tranquilamente a las tres de la tarde y aparcar dejándose una pequeña fortuna en unos los parking públicos. Hay barullo en los bares; y aún hay que esperar para pedir la comida. Aun así, los aparatos de aire acondicionado son más potentes que antes;ya no hace tanto calor aunque nos rocemos con el desconocido de al lado. Para pedir la comida ya no hace falta comprar en muchos de los sitios esos tickets tan engorrosos con los que al final terminábamos la semana sin saber qué hacer con ellos. El centro lucha por sobrevivir y lo consigue, pero basta con echar un vistazo a sus calles para estar seguros de que pierde número de asistentes en favor del real del Cortijo de Torres.

Este año se han organizado menos conciertos en las plazas del centro

A pesar de estas circunstancias, sigue siendo la semana más divertida del año. A primera hora, una vez más, la calle Larios y la plaza de la Constitución protagonizaban el escenario. Sevillanas, trajes de gitana, verdiales y vino. Era el momento de las familias, de los amigos de buenas costumbres a los que les gusta disfrutar desde el principio. Con ambiente pero sin agobios, a medida que avanzaba el mediodía hacia el caer de la tarde, el bullicio escalaba entre las calles.

El presidente de la Agrupación, Pablo Atencia, y el alcalde, Francisco de la Torre, con hermanos mayores en la caseta de Esperanza y Estudiantes.
El presidente de la Agrupación, Pablo Atencia, y el alcalde, Francisco de la Torre, con hermanos mayores en la caseta de Esperanza y Estudiantes.

La plaza del Siglo, Mitjana y Uncibay se iban haciendo los reyes del centro. Una magnífica idea que tuvieron (y pagaron) los comerciantes del centro eran los conciertos en estas plazas, que se simultaneaban con la misma facilidad con la que cambiaban de estilo para después terminar interpretando todo lo que uno espera escuchar en la feria. Este año los escenarios son los mismos, aunque con turnos, lo que hace que el feriante deba elegir dónde hacer parada para 'repostar'.

La calle Larios sigue protagonizando la marcha en las primeras horas del día

Cuando ya no tiene cabida el almuerzo, la 'movida' sigue escalando posiciones. La calle Madre de Dios se convierte en el gran botellódromo de todos los años. Se llena, pero aun así da la sensación de que quedan libres todavía algunos metros cuadrados que antes estaban cubiertos por botellas. La plaza de la Merced ya hace año que dejó de ser la catedral del hielo en bolsas y los vasos de plástico, pero el escenario que se ha instalado ejerce de interesante complemento del botellón.

Cae el sol de la primera jornada de la feria del centro. La gente desaparece de las calles y entra en los bares. Que lo bueno no cambie.

 

Fotos

Vídeos