El empleo se ralentiza pero la Seguridad Social supera por fin los 19,5 millones de afiliados

El paro registra el menor recorte desde 2009 pero está a punto de bajar de la barrera de los 3 millones de desempleados

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOSMadrid

Nunca había habido tantas personas trabajando como ahora. Ha costado más de una década pero por fin la Seguridad Social marcó en junio su máximo histórico al superar por primera vez la barrera de los 19,5 millones de afiliados, según los datos publicados hoy por el Ministerio de Trabajo. Hay que remontarse hasta julio de 2007 para encontrar el anterior récord del sistema, cuando tenía registrados 19,49 millones de cotizantes. Ahora se sobrepasa esa cifra en casi 25.000 personas pero después de un largo y arduo camino. En ese verano de 2007 se desencadenó una recesión a nivel mundial que se inició en Estados Unidos, motivada por la crisis de las hipotecas 'subprime', y se extendió por la mayor parte de países, notándose ya claramente sus efectos en España en 2008. A partir de ahí al país le costó levantar cabeza y en unos pocos años se destruyeron más de tres millones de puestos de trabajo, que ya se han recuperado. Concretamente, desde febrero de 2013, cuando la Seguridad Social marcó su mínimo, se han generado 3,36 millones de empleos.

Los autónomos crecen la mitad que el año pasado

Si hay un colectivo que primero evidenció los síntomas de la desaceleración que ahora se constata ya a nivel general fueron los autónomos, que desde el inicio del año vienen alertando de una ralentización que ahora se agudiza. Y es que en junio el ritmo de afiliación al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) se redujo hasta el 0,4%, lo que dista mucho del 1,5% que se incrementó en diciembre de 2018. Desde entonces, cada mes ha sufrido una caída más profunda hasta el punto de que en este primer semestre del año el número de emprendedores creció menos de la mitad que en 2018: 31.937 nuevos cotizantes frente a los casi 69.000 del mismo periodo del año pasado, después de registrarse el peor junio desde 2012. Así, mientras la Seguridad Social ha superado ya el máximo de 2007, no sucede lo mismo en el RETA, que aún cuenta con cerca de 125.000 cotizantes menos que en 2008, cuando sobrepasaba los 3,4 millones. Por ello, Lorenzo Amor, presidente de ATA, pidió ayer que se forme «un Gobierno estable cuanto antes que afronte de una manera firme medidas para fomentar el emprendimiento».

También se está frenando el alto ritmo de contratos que se venían firmando en los últimos ejercicios. Así, en junio se registraron poco más de dos millones de contratos, lo que supone un descenso interanual del 2,2%, algo que desde el Gobierno minimizaron al afirmar que «no siempre tener más contratos es un buen dato, ya que puede indicar una excesiva rotación de la población activa». Este recorte se explica tanto por el descenso experimentado por la contratación temporal (un 1,5% menos), como principalmente de la contratación indefinida, que volvió a sumar su quinto mes consecutivo en negativo. Y en este caso la caída ronda el 10%. No obstante, la secretaria de Estado de Empleo lo achacó íntegramente a la derogación en enero del contrato de apoyo a emprendedores, ya que si se descuenta este efecto aumentaría un 4,7%.

Sin embargo, el gran lastre que todavía pesa en exceso es el elevado paro registrado que sigue existiendo: todavía no se ha logrado rebajar la barrera de los tres millones de desempleados, lo que supone todavía un millón más que antes de la crisis. Y eso que se sitúa al nivel más bajo desde noviembre de 2008.

Además, sobre el mercado laboral se cierne ahora la sombra alargada de la desaceleración, que en estos primeros meses del año había esquivado bastante bien pero que ya se convierte en una realidad. Y es que, contra todo pronóstico, el empleo se estaba comportando mejor de lo previsto e incluso en ocasiones mejor que los años precedentes, algo que sorprendió a la mayor parte de expertos, que vaticinaron para este 2019 un peor ejercicio. En junio sí puede decirse que se evidencian ya esos síntomas de desaceleración que en la mayor parte de países europeos llevan notándose desde hace meses y los registros laborales se comportan ligeramente peor de lo previsto, según explicó Asempleo, la patronal de las ETT.

Así, la afiliación creció en 75.584 personas, apenas un 0,39%, el menor aumento de los últimos cuatro años y por debajo de la media de la última década; y peor aún, si se elimina los efectos estacionales y el aumento de los cuidadores no profesionales, el incremento es de poco más de 26.000. En términos interanuales, la ralentización también es notable y, pese a que se suman más de medio millón de ocupados, el ritmo desciende hasta el 2,69%, lejos ya del 3,1% de 2018 y del 3,7% de 2017; de hecho, es el peor dato desde 2014, cuando se inició el periodo de recuperación. «La desaceleración de la economía, aunque suave, empieza a notarse en el mercado laboral», defendió Raymond Torres, director de Coyuntura y Economía Internacional de Funcas, algo en lo que coincidieron también sindicatos y empresarios.

Esta ralentización también se constata, e incluso en mayor medida, en el paro registrado: junio cierra con 63.805 desempleados menos, el menor descenso en este mes desde 2009, e incluso en términos desestacionalizados sube en casi 9.000 personas, con lo que rompe con una larga tendencia de descensos. La caída interanual del paro se reduce así hasta el ritmo más bajo tras la crisis: el 4,6%, más de un punto inferior a 2018 y bastante menos de la mitad de lo que caía en 2017 (-10,7%).

El Gobierno lo niega

Desde el Gobierno admitieron que son «disminuciones más leves de las deseables», al igual que reconocieron un «descenso más moderado» en la creación de empleo. Sin embargo, lo achacaron al aumento del número de personas activas en el mercado de trabajo, que «se explica por la menor incidencia de ese efecto desánimo que caracterizaba a los años precedentes», según apuntó la secretaria de Estado de Empleo, Yolanda Valdeolivas. Más contundente se mostró el secretario de Estado de la Seguridad Social, Octavio Granado, que afirmó que «por más que algunos se empeñen, el comportamiento del empleo no traduce una mayor tendencia de precariedad, de agotamiento del sistema, sino todo lo contrario: una mayor consolidación del empleo». De hecho, hizo hincapié en que la afiliación está creciendo por encima de las previsiones del Gobierno, que situaban el incremento entre el 2,3% y el 2,5% para este año. Lo que sí admitió es que la ocupación se moderará ya que no puede crecer siempre «más y más». También reconoció que «algunas incertidumbres políticas afectan al empleo», aunque no cree que influya la falta de gobierno, pero sí el 'Brexit' y la guerra comercial.