Dimas Gimeno maniobra para mantener el poder en el consejo de El Corte Inglés

Dimas Gimeno da una conferencia. /Alejandro García (Efe)
Dimas Gimeno da una conferencia. / Alejandro García (Efe)

Estudia segregar IASA, la firma que tiene un 22% del grupo junto a las hermanas Álvarez, para controlar directamente un 7% de la corporación

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

La guerra abierta por hacerse con el control de El Corte Inglés está tomando tintes cada vez más laberínticos en el entramado de intereses de las familias propietarias de la firma, donde la rivalidad económica se une a las relaciones estrictamente familiares. El último capítulo lo está protagonizando el presidente de la corporación, Dimas Gimeno, quien se resiste a que sus primas, e hijas del expresidente, Isidoro Álvarez, le arrebaten el cargo.

Uno de los escollos a los que tiene que enfrentarse Gimeno es que comparte la propiedad de una porción de El Corte Inglés precisamente con Marta y Cristina Álvarez Guil. El 22,1% de la empresa pertenece a IASA, sociedad en la que ambas hermanas controlan más de dos tercios, y Gimeno, junto a su madre y su tío (César Álvarez), casi otro tercio. Por eso, el actual presidente se está planteando la posibilidad de segregar su 31% y liquidar la estructura societaria de IASA tal y como se encuentra en estos momentos.

Si consiguiera realizar la operación, el actual presidente pasaría a controlar de forma directa aproximadamente un 7% de El Corte Inglés, frente al 2,8% que ostenta en estos momentos al tener una pequeña parte del capital de IASA. De paso, se desprendería de la losa que ya le supone unas malas relaciones con sus primas y, al mismo tiempo, tener un poder en el accionariado para evitar su destitución o, como mal menor, ser determinante para determinadas operaciones que el grupo quiera realizar de cara al futuro.

Para lograrlo, podría contar con el beneplácito del inversor catarí AlThani, quien tiene un 10% de El Corte Inglés desde 2015. Sin embargo, es la Fundación Ramón Areces -con un 37,3%- el primer accionista del grupo distribuidor. Esta institución está comandada, a su vez, tanto por las hermanas Álvarez Guil como por Dimas Gimeno, así como por los consejeros delegados del grupo, Víctor del Pozo y Jesús Nuño de la Rosa, entre otros. n 9% pertenece a Corporación Ceslar -la familia Areces Galán-. Y el resto (14%), a directivos y autocartera.

Opuesto a Álvarez

Si consiguiera realizar ese movimiento de fichas con IASA, Dimas Gimeno podría estar contraviniendo los deseos de su tío Isidoro, expresados en el legado que formaba parte de su herencia. El anterior presidente dejó IASA como una sociedad patrimonial «y expresó su deseo de que las participaciones se mantuvieran unidas», apuntan fuentes cercanas a los protagonistas de esta historia. «En ese legado no entraría la posibilidad de separar IASA», apuntan estas mismas fuentes, tal y como habría dejado expresado el propio Álvarez en su herencia.

La madre (María Antonia) y el tío (César Álvarez) de Gimeno han planteado recientemente varias demandas contra ese reparto patrimonial, en una acción legal que ha abierto en buena medida la caja de los truenos familiares casi cuatro años después del fallecimiento de Álvarez.

El próximo día 30, Gimeno se enfrenta a un primer consejo de administración crucial, en el que se analizarán las cuentas del grupo de 2017, cuyo ejercicio se cierra cada 28 de febrero. En la primera quincena de julio, el presidente está obligado a convocar un consejo extraordinario, tras la petición realizada por sus dos consejeros delegados; una reunión en la que se podría decidir el futuro de la cúpula, bajo el deseo de las hermanas Álvarez Guil de destituir a su primo como presidente y hacerse con las riendas del grupo.

 

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