Sol de Badajoz acelera su expansión en Asia y Norteamérica

Francisco José Escobar, presidente de Sol de Badajoz./SUR
Francisco José Escobar, presidente de Sol de Badajoz. / SUR

El grupo hortofrutícola extremeño es uno de los fabricantes con más respaldo internacional en calidad, lo que le abre mercados difíciles como el musulmán, el judío y el estadounidense

E. FREIRE

Sol de Badajoz sigue pisando fuerte en el mercado de exportación, que ya le aporta el 80% de un negocio anual de 50 millones de euros. Para ello, ha abierto nuevas líneas productivas, siguiendo las tendencias de los mercados internacionales, y ha reforzando su catálogo de certificaciones de calidad para operar en todos los países del mundo, incluso en los más restrictivos. Así, además de la International Food Standard (IFS), las frutas y concentrados del grupo hortofrutícola de Valdivia, Badajoz, están certificados en la poderosa Food and Drug Administration (FDA) norteamericana, la Halal musulmana y la Koshor judía.

La empresa familiar presidida por Francisco José Escobar tiene 2.700 hectáreas de cultivo en la comarca pacense de las Vegas Altas –uno de los centros neurálgicos del sector hortofrutícola en España–, con una producción media estimada en alrededor de 45.000 toneladas. Emplea a unas 500 personas durante todo el año y llega hasta 1.800 contratos en los meses de campaña.

La empresa

Grupo
Tiene cinco filiales: Sol de Badajoz ( producción, manipulación y comercialización de diez clases de frutas); Sol de Valdivia (producción de tomate y de concentrado y cremogenado de fruta); Frutas y Hortalizas JEB (cajas de plástico para uso alimentario), y Ecodíaz y  Agrícola Valdivia (producción de fruta).
Cifras
Factura 50 millones de euros y emplea a 500 personas (en campaña llega a 1.800). Explota 2.700 hectáreas con una producción media de 45.000 toneladas.

Además de a los mercados europeos, exporta a otros destinos lejanos como Brasil, Canadá, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, India, Sudáfrica, Malasia, Singapur e Islas Mauricio. «Estamos en fase de consolidación de nuestro negocio de ultramar, siguiendo nuestro plan de expansión en los mercados asiáticos y norteamericanos», explican fuentes de la compañía.

Sol de Badajoz comercializa melocotones, nectarinas, ciruelas, peras, albaricoques, paraguayos, platerinas, granadas, caquis y membrillos. «Hemos hecho un esfuerzo en tener un calendario diversificado con variedades extratempranas, tempranas, normales y tardías. Ello nos permite tener cualquier producto el máximo tiempo posible en producción y nos da capacidad para mantener en el mercado toda la gama durante todo el periodo que dura la campaña», señalan las fuentes. Su sistema de trazabilidad permite seguir el «viaje de las frutas» durante todo su recorrido, desde Extremadura hasta el cliente final.

Junto a la comercialización en fresco, Sol de Badajoz ha desarrollado líneas de procesado con las que puede sacar todo el jugo al negocio de la fruta. Después de la apertura de su fábrica de concentrado y cremogenado (puré), ha realizado una inversión en maquinaria para crear nuevos productos, como concentrados de frutas a granel.

El grupo tiene cinco filiales que cubren también actividades como la fabricación y comercialización de cajas de plástico para uso alimentario y la comercialización de todo tipo de conservas, congelados y otros productos alimenticios.

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