Antonio Luque: «Dentro de cinco años veo a Dcoop facturando más de dos mil millones de euros»

Antonio Luque, presidente del grupo cooperativo Dcoop./SUR
Antonio Luque, presidente del grupo cooperativo Dcoop. / SUR

«No hemos hecho la operación de Bell-Carter sólo para evitar aranceles: el objetivo es liderar el mercado de la aceituna de mesa en EEUU, como ya lideramos el del aceite», afirma el presidente de Dcoop

Nuria Triguero
NURIA TRIGUERO

Antonio Luque (Málaga, 1958) presume de ser el primer (y único) empleado con el que la antigua Hojiblanca, hoy Dcoop, echó a andar hace tres décadas. La visión estratégica, la ambición y la capacidad de aunar voluntades de este ingeniero agrónomo han sido claves para convertir aquella modesta cooperativa en lo que es hoy: un grupo empresarial que ha rebasado la frontera de los 1.000 millones de euros de facturación, con 75.000 socios y 813 empleados y ventas en más de 70 países.

Viene de firmar hace unos días una operación internacional de altos vuelos (la adquisición de un 20% de Bell-Carter, la segunda mayor comercializadora de aceituna de mesa en EEUU) y ahora le encuentro reunido con agricultores de Cuevas de San Marcos. Vaya contraste...

–Siempre me ha preocupado que algún día dejemos de ser conscientes de quiénes somos y de qué intereses defendemos. Nosotros somos un grupo de 75.000 familias de agricultores y ganaderos. ¿Y qué es lo que nos interesa a todos? Pues vender nuestra producción de aceite, de aceituna, de leche de cabra, etcétera, a buen precio y con perspectiva de futuro. En Dcoop hemos tenido tres etapas o niveles de trabajo. La primera, de concentración de oferta, de sumar cooperativas. La segunda, de industrializar el producto para vender la mayor parte posible envasado. En esto queda mucho por hacer pero estamos llegando a un nivel importante. Y hay una tercera etapa: que esta cooperativa se convierta en una empresa líder, a nivel mundial, capaz de marque las pautas en sectores como la aceituna o el aceite de oliva. Dcoop está en ese camino y por eso a veces levantamos ampollas.

–¿Los agricultores que forman la base societaria de Dcoop entienden y asumen esta estrategia?

–Siempre digo que nosotros somos agricultores, pero no tontos. En un colectivo tan amplio siempre habrá críticas, pero la mayoría de las veces son por motivos personales: envidias, celos… los típicos problemillas de nuestra querida España. Estoy convencido de que la mayoría de los agricultores entienden a dónde va Dcoop. Es importante saber que hay un consejo de 22 personas donde se toman todas las decisiones importantes del grupo. Además hay una junta de sección de aceituna de mesa, donde participan 30 personas, una de aceite de oliva donde hay 140 ó 150... Todas las decisiones son tomadas por mucha gente. Una de las cosas que más nos preocupan es gestionar bien nuestra base societaria.

Con la operación de Bell-Carter, ¿los aranceles de la aceituna negra dejan de ser una preocupación?

–Nosotros seguimos peleando contra los aranceles desde la Asociación Española de Exportadores e Industriales de Aceitunas de Mesa. Y no hemos hecho esta operación por los aranceles. Llevábamos tiempo buscando replicar en aceituna de mesa la alianza que tenemos en aceite de oliva con Pompeian, que está funcionando muy bien. Dicho esto, es verdad que si mandamos aceitunas a granel a EE UU para industrializarlas allí, nos libramos de los aranceles. Y es lo que haremos, intentar que se venda mucha más aceituna allí de esta manera. Toda la aceituna verde, que no tiene arancel, se seguirá envasando aquí, manteniendo la actividad industrial de nuestras plantas. Yo estoy convencido de que con Bell-Carter vamos a repetir el éxito de Pompeian. Hace cuatro años Dcoop apenas vendía 500.000 kilos de aceite en EE UU y este año vamos a alcanzar los 30 millones. Ha sido gracias a la alianza de Dcoop y Pompeian que España ha superado a Italia en venta de aceite en EE UU. En aceituna de mesa estábamos vendiendo 4 ó 5 millones de kilos y estoy convencido de que pasaremos a 30 ó 40 millones. Con Pompeian nos hemos convertido en líderes en aceite de oliva y con Bell-Carter vamos a trabajar para serlo en aceituna.

Dice que España ya vende más aceite que Italia en EEUU, pero ¿se ha avanzado en imagen de marca o los americanos siguen pensando que todo el aceite es italiano?

–Eso cuesta más, pero estoy convencido de que en un plazo de tres a cinco años puede cambiar. Diría más: en los próximos meses puede haber mucha imagen de aceite español en los lineales de EE UU. Llevamos años trabajando con Pompeian en esa línea.

–¿El proteccionismo que ha impuesto Trump no les ha hecho replantearse su apuesta por EEUU?

–Problemas de política comercial hay en más sitios: Rusia, Reino Unido con el Brexit... Lo que tengo claro es que tenemos que tener empresas bien dimensionadas y posicionadas en todos los mercados para intentar depender lo menos posible de las decisiones políticas.

–¿Cómo se presenta la campaña del olivar?

–Hemos tenido una primavera magnífica después de muchos meses sin agua y esperamos una campaña buena o muy buena en cantidad y calidad, tanto en aceite de oliva como en aceituna de mesa. Podemos superar las 1.600.000 toneladas y las 600.000, respectivamente. Pero va a ser una campaña difícil: en aceituna está el problema de los aranceles y va a haber excedente, y en aceite de oliva también queda algo de excedente y los precios pueden bajar un poco más si llueve en otoño. Esperamos que estos proyectos que estamos emprendiendo en comercialización ayuden a nuestros socios a tener una buena posición en el mercado.

«En el sector del aceite tienen que quedar menos empresas y de mayor tamaño»

–¿Cómo están potenciando la actividad industrial?

–Si sumamos las inversiones del año pasado, éste y el que viene, podemos estar hablando de unos 40 millones de euros en inversiones industriales.

Sus relaciones con el sector de la distribución no siempre han sido fáciles. ¿En qué punto están?

–Las empresas de distribución son nuestros clientes y los encargados de poner nuestros productos a disposición de los consumidores. Creo que cara al futuro, la distribución va a querer cada vez más acuerdos estables con grupos de productores por aquello de garantizarse la trazabilidad del producto, la calidad y la seguridad alimentaria, además de una mayor estabilidad de precios.

–¿Con Mercadona han hecho las paces? (Hace unos años Dcoop llegó a llamar al boicot contra la cadena valenciana cuando eliminó su marca Torcaoliva de sus lineales)

–Mercadona es cliente nuestro: le vendemos aceite y aceitunas y estoy seguro que le vamos a vender cada vez más productos y más volumen. Una cosa está clara: Mercadona es la empresa líder de distribución en España y Dcoop es la empresa líder en producción de aceite y de aceitunas. Estamos condenados a entendernos.

–¿Deoleo sigue siendo una espinita clavada? ¿Se plantearían volver a intentar tomar su control?

–Espinita no tenemos, o tenemos tantas ya que no notamos ninguna... (risas)Yo sigo pensando que en el sector del aceite de oliva tiene que haber cambios en los próximos meses o años. ¿En qué aspecto? Pues que tienen que quedar menos empresas con más tamaño y más eficientes. Deoleo tiene una situación que todo el mundo conoce; yo no quiero ya hablar de ella porque luego me dicen que si lo digo por esto o por lo otro, pero la realidad es que tiene una situación complicada, con una deuda importante y unas marcas que en los últimos meses no van del todo bien. En el caso de EE UU, Pompeian ya vende más aceite que Bertolli, se enfade quien se enfade. No sé qué puede pasar en el futuro. ¿Cuál es el planteamiento de Dcoop? Que nuestros socios vivan dignamente de la venta de su aceite. Y para llegar a eso, tenemos que conseguir que una parte importante, por no decir toda, se venda envasado, y si es posible con marca. Para eso Dcoop utilizará su marca y si tiene que comprar alguna marca o alguna empresa más, probablemente mis agricultores y mi consejo dirán: 'Adelante'. Nosotros queremos el bien de nuestros socios, no el mal de nadie.

–¿Dónde ve a Dcoop dentro de cinco años?

–Yo estoy convencido de que será una compañía que facturará mas de 2.000 millones de euros –cerró 2017 con 1.080 millones–, con más del 50% de ventas fuera de España. En aceite de oliva tendrá una posición importantísima en todos los mercados a nivel mundial y en aceituna también. Veo un poco más lento el avance de vino y de productos ganaderos, pero creceremos también. Muchos de los debates actuales se habrán solucionado y habrá otros. Seguimos pensando que queda mucho por andar.

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