Domingo de Torres, el empresario malagueño que mueve los productos de Mercadona

Domingo de Torres, en la terraza del AC Málaga Palacio/FRANCIS SILVA
Domingo de Torres, en la terraza del AC Málaga Palacio / FRANCIS SILVA

El líder del transporte en España ya alquilaba en la mili autobuses para los reclutas de Montejaque. La muerte del padre puso a Domingo de Torres al mando de un negocio en horas bajas, el germen de Acotral, imperio logístico de Mercadona. El Puerto Seco es la última intuición de este cosechero de éxitos fuera de la primera línea, metido también a olivarero. Disfruta en bici por Málaga

José Vicente Astorga
JOSÉ VICENTE ASTORGA

La despensa se quedó vacía. La frase encierra los días oscuros para su familia tras la muerte del padre con sólo 50 años. Cinco antes, por culpa de la enfermedad, el negocio empezó a ir mal, y al hijo mayor no le dio tiempo a seguir aquellos consejos de que no se tirara al mundo de la empresa sin algo seguro. «Tú te haces funcionario y luego haces lo que te dé la gana y, si quieres, una empresa», recuerda el dueño de Acotral el consejo paterno que el destino le dejó cumplir sólo a medias aunque a lo grande. Empezó por los negocios a comienzos de los 70, arremangado con la empresa familiar, volcada en la construcción. Lo hizo nada más graduarse en Icade, cuarta promoción, con Ramón Tamames y Gregorio Peces-Barba en el estrado. Fue en Madrid y de aquellos años recuerda también a compañeros con mejores notas, pero ninguna tan alta como la suya en los negocios. El padre de Domingo había sido el jefe de transportes de Hidroeléctrica de El Chorro, luego Sevillana, y la adrenalina más allá de la nómina lo atrapó cuando vio que fuera de la eléctrica el sector del transporte cogía mucha velocidad. «Se salió y montó una empresa. Había muchas obras en Málaga entonces», se mira en el espejo de una aventura el artífice de la mayor empresa de transporte por carretera de España: 3.600 trabajadores y 310 millones de ventas. Cogió las riendas del negocio familiar por necesidad, pero apuntaba maneras, sin saber que era emprendedor vestido de recluta en guardia por si había negocio cercano. «Emprender es algo que he tenido toda mi vida. Ya en la mili, en Montejaque, les ponía autobuses a los compañeros para los fines de semana. Contrataba con Transportes Coín. Me encantaba. No. No fue una mili perdida», refresca memoria de las primeras pesetas que ganó. Luego vino el trabajo con grúas y materiales de construcción hasta que Tabacalera se convirtió en cliente exclusivo. La tranquilidad del tabaco. «No pensé nunca que dejaría algún día de ser nunca transportista de Tabacalera, pero el año 2000 empiezo a trabajar con Mercadona, y veo más futuro. Cambié de negocio completamente», despacha una capacidad de adaptación que le viene de saber anticiparse a los cambios. «Teníamos ya oficinas en Madrid, Barcelona porque ser transportista en Málaga era estar en la periferia», habla con un realismo pionero en un tiempo en el que pocas empresas miraban más allá de Las Pedrizas. «En Barcelona empecé a trabajar con Mercadona de forma puntual. Lo hicimos bien, nos llamaron cuando ampliaron y el gran salto fue cuando se instalaron en Antequera», habla de su matrimonio comercial bien avenido con Juan Roig, «con el que me veo cuatro o cinco veces al año». «Algunos directivos míos me recuerdan cuando yo pensaba en ese día que facturara cien millones», se sorprende ya retirado de la primera línea de la empresa y con la cifra triplicada. «He creído mucho en la gente, en que tome decisiones. Si no, es difícil una expansión como la nuestra», se enorgullece de su equipo y de saber escuchar: «Jamás he dicho a alguien que no podía atenderlo, porque me gusta aprender de todos». Le bastan pocas palabras cuando los números salen, incluso como ahora con el precio del petróleo sin frenos. «No es nada bueno para la economía, pero para las empresas con clientes importantes las heridas no son tan grandes. Podemos reajustar precios», analiza el mayor consumidor de gasoil de Málaga y al que no le gustan los camiones, «esa máquina fiscal para Hacienda». Es un gran contribuyente y un empleador con abultada lista de espera. «En España faltan conductores y nosotros tenemos cola porque inventamos lo de que pudieran dormir en casa, ver crecer a sus hijos», saca pecho con una medida que beneficia al 95 por ciento de sus 3.300 camioneros. No dejan de sorprenderle innovaciones en las que Acotral –Scania la tiene como referencia para pruebas en Europa– siempre quiere estar. Si hace más de un año logró el visto bueno para que pudieran circular los primeros megacamiones de 25 metros, ahora proyectos como 'trenes de camiones' interconectados y con un solo conductor, le tienen «maravillado». «Hablé del 'proyecto Platoon' con mi hijo», remite a Borja de Torres, 38 años, y desde hace años al frente de la empresa. Entre padre e hijo no falta la llamada diaria por las tardes en busca de consejos. En el día a día y en el largo plazo.

«Tengo amigos que se han muerto porque se han parado. Y a otros con el reloj parado, con la misma conversación de hace diez años»

El proyecto del Puerto Seco, Andalucía Hub, es la criatura mimada por la saga desde hace 12 años. Este año despegarán las obras para desarrollar cinco millones de metros. «Ni los antequeranos saben lo importante que es. Puede convertir la zona en algo importantísimo. No lo digo por echarme flores. Vas a zonas donde hay algo parecido y la creación de riqueza y de empleo se multiplica», defiende una apuesta para la que sobre todo aspira a la condición de zona franca, «la batalla más importante». Domingo de Torres sigue pedaleando, no sólo en esa bicicleta algunas tardes por el paseo marítimo que le lleva también a la niñez, cuando pedaleaba después de bañarse desde la playa de calle Maestranza hasta calle Álamos, su casa. «Tengo amigos que se han muerto porque se han parado. Y a otros con el reloj parado, con la misma conversación que hace diez años. El mundo se les ha parado», asegura este empresario al que le encanta el campo. «Tengo un sistema superintensivo de olivar, 300 hectáreas en Antequera», se jacta de otro frente de falso jubilado a los 73 que comenta, enigmático y sonriente, «ahí, algo mío», en la terraza del Málaga Palacio señalando hacia la terminal del melillero. Es el presidente de Eurogate, la empresa que la gestiona.

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