El G20, ante un acuerdo de mínimos sobre la guerra comercial

Foto de familia con todos los líderes del G-20 en Osaka (Japón). / EFE

Las negociaciones, que se prolongarán durante la madrugada, se desarrollan con llamamientos de todos los países a desctivar la tensión entre EE UU y China, aunque se descarta un consenso en cambio climático

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROOsaka (env. especial)

Dos eran los asuntos que los líderes mundiales estaban llamados a tratar en la Cumbre del G-20 que ha comenzado en Osaka (Japón) y en uno de ellos el acuerdo para una declaración final conjunta -la habitual en este tipo de reuniones- se atisba más que complicado para conseguir un consenso. Pero no será previsiblemente el del conflicto comercial protagonizado por Estados Unidos y China, como se preveía por las declaraciones altisonantes de sus presidentes, Donald Trump y Xi Jiaoping, respectivamente. Ahora es la política de cambio climático la que más quebraderos de cabeza está provocando entre los negociadores, cuyas conversaciones se extenderán durante toda la madrugada japonesa.

El «Tienes un buen sitio» de Trump a Sánchez

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el de Estados Unidos, Donald Trump, han cruzado un esporádico en la primera sesión de la Cumbre del G-20 donde los toscos gestos del mandatario norteamericano han vuelto a ser los protagonistas. A la hora de colocarse en el plenario para comenzar la sesión, ambos dirigentes se han dado un apretón de manos, seguido por unas indicaciones de Trump a Sánchez señalándole el lugar donde el presidente español se iba a sentar. Fuentes cercanas aclaran que Trump le indicó a Sánchez el «buen sitio» que le habían asignado, con un gesto que visualmente fue mucho más brusco a la vista de las cámaras de televisión.

Todo dependerá de la posición que adopten las dos grandes potencias mundiales después de protagonizar una escalada que les ha llevado a aplicar diferentes aranceles a los productos que han importado de su competidor. Trump y Jiaopin se reunirán a solas este sábado por la mañana, una cita de la que se espera el desbloqueo de una situación que ha comenzado a afectar al conjunto de la economía. El conflicto comercial «va a ser un punto más sencillo» de lo que inicialmente se esperaba, porque «se pueden encontrar conexiones» en determinadas materias, indican fuentes de la delegación española.

En cualquier caso, el acuerdo, de gestarse, será un pacto de mínimos. Prácticamente el mismo que se firmó en la anterior Cumbre del G-20, que tuvo lugar el año pasado en Buenos Aires. Los representantes de la delegación española defienden «una posición de libre comercio, rechazo al proteccionismo, compromiso con la reforma de la Organización Mundial de Comercio y el multilateralismo».

De hecho, la ministra de Economía, Nadia Calviño, ha aclarado que el debate que se ha llevado a cabo este viernes ha sido «constructivo» en materia comercial, «incluso entre los representantes de Estados Unidos y China», aunque esa realidad no tiene por qué implicar un acuerdo final. Calviño ha explicado que ha habido «llamadas a desactivar la tensión comercial», básicamente porque todos los países participantes sostienen que es lo que más beneficia al conjunto de la economía.

Este viernes, cuando dio comienzo el evento en el Centro de Convenciones de Osaka, ni Donald Trump ni Xi Jiaoping habían dado muestras de que fueran a alcanzar un acuerdo sobre la guerra comercial. De cara a la galería, ambos mandatarios no se han dirigido el saludo, al menos ante las cámaras, ni en la tradicional foto de familia con todos los líderes mundiales ni en el primer encuentro de la cumbre.

En esa instantánea, liderada por el primer ministro de Japón, Shinzo Abe, el presidente norteamericano se situaba a su derecha, con el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed bin Salman, de por medio; mientras que el mandatario chino se colocaba tres lugares a la izquierda de Abe, desplazándose de la posición inicial que le correspondía. Por su parte, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha ubicado al lado del mandatario egipcio, Abdelfatah Al-Sisi, por detrás del presidente brasileño, Jail Bolsonaro, y del presidente francés, Enmmanuel Macron.

España participa en este G-20 como país invitado, tal y como viene ocurriendo desde el año 2008. Además de los encuentros con los líderes mundiales, Pedro Sánchez interviene este viernes en una sesión sobre 'Digitalización e Innovación' y este sábado en la de 'Cambio Climático, Medio Ambiente y Energía'.

Y esta es la gran materia en la que los pactos parecen más que difíciles. Fuentes de la delegación española reconocen que el acuerdo será «más difícil» que en otros asuntos como el espinoso tema de los aranceles. En el campo climático las posturas están mucho más enfrentadas entre los países participantes por los fuertes intereses económicos de cada territorio para seguir creciendo sin contaminar.

Los negociadores intentarán encontrar una redacción del texto final en la que cada uno «deje clara sus posiciones». En el caso español, se trata de una de las grandes apuestas del Ejecutivo de Pedro Sánchez, después de haber presentado el Marco Clima y Energía, donde apuesta firmemente por la implantación de las energías renovables o la electrificación del mercado automovilístico a largo plazo, entre otras cuestiones.

Donde el G-20 sí ha encontrado un punto de consenso ha sido en las cuestiones relativas a igualdad de género, mientras se negocia el tratamiento del asunto de las migraciones, cuyo resultado final aún se desconoce por las discrepancias también existentes en esta materia.

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