Amado Miguel se afianza en el transporte de obras de arte

Pablo Rubio Blanco, director de la firma Amado Miguel, en el centro logístico de Valencina de la Concepción. /V. Gómez
Pablo Rubio Blanco, director de la firma Amado Miguel, en el centro logístico de Valencina de la Concepción. / V. Gómez

Esta empresa sevillana, que está detrás de exposiciones como la de Murillo en el Hospital de la Caridad, redobla su apuesta por los servicios de logística especializada

E. FREIRE

Un contrato con las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos para gestionar el movimiento del mobiliario y los enseres de los militares norteamericanos en la Base Aérea de Morón de Sevilla dio a la empresa de transportes Amado Miguel una proyección internacional desde su fundación, en 1962. Con el paso de los años se especializó en el traslado de oficinas de organismos y grandes compañías y, a partir de 1984, la firma creada por el empresario sevillano Amado de Miguel Sánchez rentabilizó su experiencia en el embalaje, manejo y transporte de obras de arte de particulares extendiendo esta actividad al campo de las exposiciones. Su intervención en la Expo 92 (montando y desmontando los contenidos artísticos en los pabellones nacionales) y en muestras emblemáticas como la del Tesoro del Carambolo en los Reales Alcázares consolidó la marca Amado Miguel como un operador destacado en el transporte logístico de obras de arte.

Este sello se ha consolidado ya en manos de la familia compuesta por los hermanos Rubio, que compró la empresa en el año 2006. «Mantuvimos la marca y la plantilla, un personal que se ha ido jubilando con nosotros. Relanzamos la firma en los peores años de la crisis, hemos salido airosos y ahora estamos en años buenos», señala Pablo Rubio, director de la compañía.

Amado Miguel tiene su sede en Valencina de la Concepción, donde se encuentra su centro logístico y almacén, unas instalaciones de 2.000 metros cuadrados. «Construimos embalajes especiales para la logística de los transportes técnicos que realizamos. Están diseñados para mantener los parámetros de humedad y temperatura óptimos en el traslado de piezas artísticas. Para ello contamos con utillaje especial y disponemos de vehículos con equipamiento técnico para la logística integral de bienes artísticos», detalla el empresario.

La cualificación de los trabajadores también es esencial, puesto que deben manipular, en ocasiones, piezas de peso elevado y realizar instalaciones complejas en las salas de exposición. Uno de sus trabajos recientes ha sido el traslado de dos obras de Murillo al Hospital de la Caridad de Sevilla, pero su radio de acción abarca otras provincias, como Málaga y Granada.

«Estamos apostando también por el transporte de alta tecnología para industrias como la aeronáutica y de todo tipo de equipos sensibles. Otra rama que mantenemos es el transporte internacional de efectos personales y los traslados corporativos integrales, desde la oficina hasta la maquinaria pesada», subraya Pablo Rubio.

La empresa

Origen.
Fundada en 1962 por el empresario sevillano Amado Miguel Sánchez, su primer gran contrato fue el traslado de los enseres de los militares norteamericanos a la Base Aérea de Morón
Nueva etapa.
La familia Rubio compró la compañía en 2006 y la ha consolidado como un referente andaluz del transporte logístico de obras de arte y también de alta tecnología, equipos sensibles, servicios internacionales de efectos personales y traslados corporativos integrales.