Nadal se clasifica para cuartos de final en Wimbledon sin ceder un set

Nadal, ayer. :: reuters/
Nadal, ayer. :: reuters

MANUEL SÁNCHEZ LONDRES.

Nadal está ante un Wimbleon plácido. Está en cuartos de final por primera vez desde 2011 y aún no ha tenido enfrente a ningún bombardero de enjundia. Ayer, la primera amenaza en forma de sacador, el checo Jiri Vesely, se quedó en menos que un simple aviso. El balear, tras tres partidos tranquilos ante jugadores que se adaptan con facilidad a su estilo de juego, aplacó el primer simulacro de bombardeo (6-3, 6-3 y 6-4) sin esconderse y desarmando a un Vesely que dejó muchísimas carencias sobre la pista.

En la misma ronda en la que se estrelló el año pasado ante el luxemburgués Gilles Muller, Nadal se quitó el exceso de confianza del pasado y se comió en la pista a Vesely, que pese a casi los dos metros de estatura que atestigua, se quedó muy lejos de tocar su techo de juego.

Su saque era la mayor preocupación, pero, pese a que conectó primeros a más de 215 kilómetros por hora y segundos a más de 200, se quedó demasiado solo en el ramillete de variedad que necesita un partido de esta magnitud: en la central de Wimbledon y con un ganador de 17 Grand Slams enfrente. Nadal no tuvo problema para contrarrestar sus ocho 'aces' e incluso apuntarse más (9).

Cada intercambio era un suplicio para él y un entrenamiento para Nadal, al que le bastaba estar sólido al saque e incisivo al resto en los momentos clave para restarle juegos al marcador. El balear le metió dentro más de un 60 % de los restos y así era imposible que el checo profundizara en el marcador. El titubeo del número 93 del mundo cuando se vio por delante de la primera raqueta de la ATP salió a la luz cuando una bola se le cayó del bolsillo en mitad de un intercambio.

Una rotura en el décimo juego (6-4), sin necesidad de loterías al desempate, le sirvió a Nadal para llegar a su ronda fetiche en el All England Club, esa que siempre que pisó le llevó a la final. Las finales de 2006, 2007, 2008, 2010 y 2011 avalan el misticismo de una ronda en la que solo ha perdido dos parciales. A dos partidos de distancia se avista el soñado duelo con el suizo Roger Federer, diez años después de la famosa final que coronó a Nadal por primera vez en Wimbledon. El helvético amplió su racha de sets ganados en el tapete londinense a 32 al vencer al francés Adrian Mannarino (6-0, 7-5 y 6-4). Antes, en cuartos de final, el español se medirá al ganador del duelo entre Del Potro y Gilles Simon, que se reanudará hoy tras suspenderse ayer por falta de luz. El argentino iba ganando 7-6 (1), 7-6 (5) y 5-7.

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