Zarpazo de Gran Bretaña en la Copa Davis en Marbella

Panorámica de la pista central del Club de Tenis Puente Romano, con gradas con capacidad para 8.000 espectadores y que estuvo casi llena ayer./Josele-Lanza -
Panorámica de la pista central del Club de Tenis Puente Romano, con gradas con capacidad para 8.000 espectadores y que estuvo casi llena ayer. / Josele-Lanza -

Norrie remonta dos sets a Bautista e iguala a uno la serie tras el primer día contra todo pronóstico

Pedro Luis Alonso
PEDRO LUIS ALONSOMálaga

Durante un tiempo predominó el sol sobre la pista central del Club de Tenis Puente Romano. Un baño de luz propio del espléndido invierno marbellí, ajeno a la ola de frío nacional. Durante esas horas Albert Ramos cumplía con el guión esperado ante Liam Broady, al que no concedió un solo set. Roberto Bautista, que le sucedió en la cancha, ganaba por dos sets a cero y tenía un ‘break’ a favor en el tercero (3-2 y saque), pero fue esconderse el sol y oscurecerse el panorama. Las sombras y el viento hicieron caer la temperatura más de diez grados, al tiempo que emergió la figura del semidesconocido Cameron Norrie, que le ha dado un zarpazo a la eliminatoria de primera ronda (el equivalente a los octavos de final) del Grupo Mundial de la Copa Davis.

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Todo sucedió ante un equipo visitante que encontró casi los mismos o más apoyos que el local. Es la Costa del Sol, y una nutrida parroquia británica, con dos grandes grupos, uno en cada grada lateral, provocó que la ‘Armada’ hispana casi no se sintiese local, más allá del hecho de elegir superficie, la tierra batida. La masa enardecida inglesa se hizo oír más si cabe en el segundo encuentro de la jornada, a raíz de la insólita remontada de Norrie y del frío súbito en el ambiente.

A partir de las ausencias de Andy Murray y de Kyle Edmund, Gran Bretaña, campeona en 2015 y ganadora históricamente ante la ‘Armada’ (un 8-5 en los precedentes) pintaba como víctima irremisible ante España a día de hoy, en especial en las citas individuales, con duelos muy desequilibrados, pero todo ha sufrido un vuelco. El 1-1 actual genera dudas, máxime si el punto del dobles va para Gran Bretaña.

Una dejada de Cameron Norrie. Albert Ramos jugó casi siempre en el fondo de pista. Liam Broady, en un golpe de revés. / Josele-Lanza -

Roberto Bautista (23º en el ‘ranking’ de la ATP) no olvidará la afrenta de Cameron Norrie (118º), que cuajó el partido de su vida. Hasta el momento. Nacido en Johannesburgo (Sudáfrica), hasta ahora lo más sonado de su trayectoria fue encadenar una serie de victorias finales en torneos Challenguer de la gira estadounidense ya que vive en Fort Worth (Texas). Pese a ser un jugador de pista rápida, pareció haberse forjado toda la vida en tierra. Bautista, que llegó a ir con 2-4 en contra en la primer manga, se repuso y se adjudicó siete juegos consecutivos, con lo que se alzó con el primer set y encarriló el segundo.

No obstante, Bautista se subió a una montaña rusa de emociones, con rachas de acierto y otras de errores que por momentos no lograban equilibrar la suma de puntos ante un rival con numerosas dobles faltas. Todo llegó a ese punto clave de dos sets a cero y 3-2 con saque en el tercero. Ahí comenzó la perdición del español, que ya no volvió a ser el mismo, no hizo honor a su calidad y prestigio y fue achicándose ante un enemigo de golpes liftados certeros con la derecha. Norrie, pese a más errores no forzados, acabó con el doble de ganadores, y con siete ‘aces’ más que su oponente, en un duelo que se fue a las cuatro horas, lo que provocó que Bautista recibiera masajes en dos ocasiones.

Ramos resuelve en tres mangas, no sin dificultades, ante Broady delante de una grada dominada por los británicos y sus cánticos

En la primera cita de la jornada dos jugadores zurdos que nunca se habían visto en el circuito mostraron dos estilos casi opuestos de juego. Albert Ramos (21º del mundo), en su quinto partido en la Copa Davis, pero en el primero en casa y con la responsabilidad añadida de comenzar con triunfo la serie, trató de elaborar mucho cada punto, fiel a su estilo. En cada intercambio largo era consciente de que tenía muchas más opciones de salir ganador, mientras que Liam Broady (165º) trataba de interrumpir el reparto con algún golpe demoledor.

Punto de set al resto

El tenista de Stockport ofreció un nivel más que digno. En cada set le complicó la vida más a su rival que en el anterior, hasta disponer incluso de un punto al resto para adjudicarse la tercera manga, pero como se podía prever en un duelo tan desequilibrado, el choque se resolvió en tres asaltos después de poco más de dos horas y media, y siempre con una intensidad ‘in crescendo’.

Ramos se repuso del intenso inicio de Broady. El de Mataró ganó cuatro juegos consecutivos para ganar por 6-3 el primer set. Parecía todo encarrilado y podía creerse que el británico iría a menos y acabaría perdiendo la confianza en sus posibilidades, pero no fue así. Se repuso de un ‘break’ para el 3-1, igualó a tres y gozó de una bola de ruptura con 4-4, que le hubiera dado el servicio para adjudicarse la manga. No se lo permitió Ramos, que siempre sacó lo mejor de su repertorio en los momentos de más apuro.

Pronóstico reservado ante Murray e Inglot en el duelo de dobles

Después del zarpazo dado ayer por Cameron Norrie a la eliminatoria, cobra aún más valor si cabe el duelo que se prevé más equilibrado, el de dobles. Asimismo, parece cantado que no habrá novedades en la pareja británica. En el quinteto de la convocatoria hay dos claros especialistas en esta modalidad, Jamie Murray (hermano de Andy y ganador, entre otros, de dos torneos de Grand Slam en esta disciplina, el Abierto de Australia y el Abierto de Estados Unidos de 2016) y Dominic Inglot.

Murray, noveno del ‘ranking’ en esta disciplina, tiene 19 títulos en su carrera y apenas se prodiga en citas individuales. Ahora está jugando en el circuitoATP junto al brasileño Bruno Soares. En la Copa Davis presenta un buen balance, con once triunfos y cuatro derrotas. Mientras, Inglot, con 1,96 metros (el más alto de los contendientes en la serie), ha ganado siete torneos y su ‘partenaire’ actual es Marcus Daniell.

Para España lo que hay en juego es llegar al domingo con ventaja o hipotecarse a una jornada final sin margen de error, obligado a vencer en los dos compromisos y con el problema de la falta de confianza de Bautista tras su tropiezo. Por ello cobraría más sentido la presencia de David Ferrer en la jornada dominical.

¿Carreño y Feliciano?

Aunque su decisión no se confirmará hasta minutos antes del encuentro de hoy, el capitán español, Sergi Bruguera, parece que va a apostar por Pablo Carreño (el teórico número uno del equipo español, reservado ayer) y Feliciano López, ambos sin el desgaste de haber intervenido ya. El partido de dobles (14.00 horas, Teledeporte), casi siempre abierto y y propenso a partidos largos, de cuatro o cinco sets, promete ser un gran espectáculo.

Por otro lado, en el hipotético cruce de cuartos de final de España (que sería siempre en casa), Australia y Alemania empatan a uno. Alexander Zverev ganó a De Minaur en cinco sets, mientras que Kyrgios derrotó a Struff en tres mangas. Por tanto, como en Marbella, todo sigue muy abierto.

Como en el último set, en el que no hubo pérdida del servicio hasta el undécimo juego. Con 5-6 y saque faltaba asumir con éxito la responsabilidad de cerrar el set, la tensión le pudo a Broady, que cometió una doble falta y algún error no forzado. En el ‘tie break’, intenso y casi interminable, se vieron los dos mejores puntos del choque y, probablemente, de la jornada, uno con la mencionada bola de set al resto de que disfrutó el tenista visitante. El ‘passing’ de Ramos excitó a la grada, algo contenida y sin imponer su hegemonía ante la nutrida representación británica.

Roberto Bautista se ajusta de pies en un golpe forzado.
Roberto Bautista se ajusta de pies en un golpe forzado. / Josele-Lanza -

Bautista: "Pude dar mejor nivel de tenis, pero he luchado hasta el final"

Cariacontecido por la remontada de Cameron Norrie, el castellonense Roberto Bautista analizó el mal trago del resultado después de cuatro horas de intensa batalla. «Una derrota así en un torneo individual me afectaría seguro, pero jugando por equipos te sientes peor. Podría dar mejor nivel de tenis, pero he luchado hasta el final y lo he dado todo en la pista, y cuando uno lo da todo no se puede pedir mucho más», argumentó el jugador.

A su lado en la sala de prensa habilitada en Puente Romano, el capitán español, Sergi Bruguera declaró: «Creo que Norrie ha jugado muy bien los momentos importantes del partido, y desde el tercer set Bautista ha bajado en intensidad, pero hay que darle también el mérito a Norrie, que ha estado espectacular tanto a nivel físico como tenístico».

Dicho esto, le preguntaron a Bruguera si el inesperado 1-1 en la eliminatoria tras la primera jornada trastoca sus planes, con cambios en las designaciones para los partidos: «Se mantiene todo sin problemas. Vamos a concentrarnos en el doble, y ya el domingo volveremos a jugar».

El jugador que tuvo más presión fue Albert Ramos, al que le toco abrir la serie, y que recibió cierta oposición por parte de Liam Broady. «No era un partido sencillo para mí. A priori tenía que ganar. No he jugado mi mejor tenis, pero sí que he estado concentrad y en todo momento he tenido el partido controlado. Se me ha complicado en algunos juegos y en el ‘tie break’ (resuelto con 8-6), pero creo que cuando peor lo tenía es cuando mejor he jugado», admitió, ya menos tenso que lo que se apreció por momentos en la cancha.

La presión del favorito

Cuando le preguntaron de donde procedía la presión, al ser favorito ante un rival poco especialista en tierra y de mucho peor ‘ranking’ ATP individual, expuso: «Había nervios, porque esto no es lo mismo que jugar una competición individual. Quizás para el rival no era su mejor superficie, pero esto es la Copa Davis. Creo que todos los puntos son importantes, pero empezar ganando da un poco de tranquilidad. Estoy muy contento».

Finalmente, Ramos tuvo palabras de elogio a la sede elegida para la eliminatoria de primera ronda, Marbella: «Mejores condiciones es difícil tener en esta época del año. Mejor tratados que como lo estamos aquí es difícil que estemos».

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