Automovilismo

Lección sin premio y enfado de Alonso en un mojado Shanghái

Lección sin premio y enfado de Alonso en un mojado Shanghái

Toyota logra un nuevo doblete, con el coche 7 de Conway, Kobayashi y López por delante del 8 de Alonso, Buemi y Nakajima | El asturiano destacó en su estreno en mojado en el WEC

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROShanghái

Fernando Alonso afrontará su última semana en la Fórmula 1 con cierto mal sabor de boca. El asturiano no logró la ansiada victoria en las 6 horas de Shanghái, tras una caótica carrera marcada por la lluvia en las primeras horas y por una decisión de Toyota que ha levantado muchas suspicacias entre la afición, especialmente española.

La carrera tuvo dos partes bien diferenciadas, prácticamente dos mitades. En la primera se vieron tres coches de seguridad y dos largos periodos de carrera suspendida por la salida de bandera roja, ya que la pista estaba en condiciones impracticables. La lluvia caída desde horas antes en el trazado chino dejó el asfalto muy peligroso, lo que hizo que los comisarios no se lo pensasen dos veces a la hora de pedir a todos que parasen. Fue en esta primera parte, en los escasos momentos en los que estuvieron en pista, cuando Sebastien Buemi puso la primera piedra de una superioridad de ritmo que, a la psotre, no obtuvo el premio obtenido.

El suizo aprovechó un fallo (y van…) de 'Pechito' López para colocar el Toyota 8 al frente del pelotón, antes de dejarle el volante del coche líder del mundial a Fernando Alonso. El asturiano se vio por delante en una carrera con la pista mojada y con aún casi cuatro horas por delante, con el único objetivo de abrir hueco con el otro Toyota para dejar claro que, esta vez, las órdenes de equipo les tenían que beneficiar a ellos. Sin embargo, las circunstancias no le fueron propicias.

Un relevo memorable y una estrategia cuestionable

Con la pista muy delicada por el agua, Fernando Alonso sacó lo mejor de sí para demostrar que sigue siendo uno de los pilotos más finos del mundo del automovilismo en agua. No sólo mantuvo la ventaja sobre Kobayashi, que tampoco va mal en mojado, sino que llegó a poner un colchón de casi medio minutos sobre su compañero.

Sin embargo, todo lo que logró en su relevo se fue al traste en boxes. El cuarto coche de seguridad de la jornada, provocado a medias entre el coche de ByKolles en llamas en la recta de meta y un DragonSpeed empanzado en la grava, hizo que se reagrupase el pelotón. La distancia entre los competidores se redujo a la mínima, y empezaron a entrar en juego las estrategias en boxes mientras los afanosos comisarios se apresuraban a limpiar las zonas afectadas.

Aquí Toyota falló estrepitosamente por miedo a algo que al final no se produjo. Pese a que el Toyota 8 iba por delante y el 7 por detrás, decidieron que fuera este último quien entrase en boxes para hacer un repostaje. Una vuelta después, lo hizo Alonso, pero con tan mala suerte que cuando fue a arrancar se encontró con el semáforo en rojo al final del pitlane, con lo que no sólo perdió el liderato, sino que pasó a estar tercero (pronto fue segundo) a más de 20 segundos del otro Toyota. El motivo de que Alonso se encontrase el semáforo fue que, por normativa, el pitlane se cierra para que pasen todos los coches tras el de seguridad cuando este llega a la recta de meta.

En el automovilismo, y más en la resistencia, hay una norma no escrita que establece que la estrategia siempre debe beneficiar al coche que va líder. Sin embargo, según explicó después de la carrera Rob Leupen, máximo responsable del equipo, hicieron el cálculo de combustible que tenía el Toyota 7 en ese momento y concluyeron que podían verse obligados a hacer una parada no prevista hacia el final de la carrera. Ante el temor de perder un nuevo doblete, decidieron hacerle entrar antes.

El enfado de Alonso era de aúpa, hasta el punto de que el propio Leupen le tuvo que pedir perdón cuando se bajó de su coche para dejar el volante a Nakajima para la recta final de la carrera. «A posteriori ha sido un error y deberíamos haberlo distinto, pero en ese momento la mejor decisión era para mantener al coche 8 en pista. Si hubieran sacado una bandera roja, podríamos habernos encontrado con ningún Toyota en cabeza», justificó Leupen. «Hemos hablado durante la carrera, le hemos explicado la situación. Sí, estaba muy frustrado después de la carrera, algo que puedo comprender. Quiere ganar e hizo un muy buen trabajo, un gran relevo. Las cosas no salieron como deberían haberlo hecho», admitía Leupen.

Alonso, del enfado, ni siquiera descorchó el champán en el podio. Ahí se encontró con su ex compañero Jenson Button, que acabó tercero junto a Vitaly Petrov y Mikhail Aleshin con el SMP Racing. Tampoco habló ante los medios después de la carrera y se fue directamente al aeropuerto.

Tras este resultado, Alonso, Buemi y Nakajima siguen líderes del Mundial de Resistencia, pero ahora sólo son 5 puntos de ventaja sobre los miembros del otro coche. La próxima cita del WEC será el 15 de marzo de 2019, con las 1000 millas de Sebring. Para entonces, a Alonso se le habrá pasado el rebote… o no.

 

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