Stancev, una promesa sin límite de altura

Stancev, durante una competición en pista cubierta esta temporada. /SUR
Stancev, durante una competición en pista cubierta esta temporada. / SUR

La saltadora, de 16 años, es de origen serbio, pero reside en Almuñécar y se entrena y compite con el Club Nerja Atletismo

MARINA RIVAS

Como parte de su banda sonora diaria, nunca ha dejado de escuchar aquello de «¿De verdad te llamas así?» o «¿Tú de dónde eres?», cuando realmente quince de sus dieciséis actuales años los ha pasado en Almuñécar. Basta oírle hablar para comprobar su acento a caballo entre el malagueño y el granadino, aunque sus padres «mantengan un tono 'guiri'», como bromea ella. Una Stancev es una de las grandes promesas del Club Nerja Atletismo y no sólo a nivel territorial, sino también nacional, ya que es la segunda atleta más joven de la parte alta del ránking absoluto, en el que actualmente se sitúa novena, con una marca de 1,70 en salto de altura (su marca personal es de 1,73). Sólo lleva tres temporadas compitiendo como atleta y ya sabe lo que es ser ocho veces campeona de Andalucía, desde cadete hasta absoluto, además de poseer un oro y tres platas en diferentes campeonatos de España. Un prodigio que no quiere ponerse techo.

Sus datos

Ficha personal
Nombre completo: Una Stancev Stevanovic. Fecha y lugar de nacimiento: 27 de agosto de 2002, Vranje, Serbia (aunque tiene nacionalidad española y vive en Almuñécar). Marca Personal: 1,73 metros. Club: Cueva de Nerja-UMA Entrenador: Ola Carlsson.
Trayectoria
Siete veces campeona de Andalucía en categorías inferiores y actual campeona absoluta al aire libre; tres platas y un oro en el Campeonato de España en categorías inferiores, octava a nivel absoluto y novena del ránking actual. Todo ello sin contar los logros grupales con el club.

En lo más personal, Stancev es la pequeña de dos hermanas, la mayor (de 20 años) está estudiando idiomas en Inglaterra, mientras la atleta cursa primero de Bachiller con vistas a estudiar Administración y Dirección de Empresas. Sus padres apostaron por dejarlo todo atrás en Vranje, una localidad al sur de Serbia, para buscar una vida diferente en España. «Teníamos familia que ya vivía aquí, así que sabíamos cómo era. Mis padres decidieron venir cuando yo tenía un año; mi padre era profesor de Educación Física en la Universidad, ahora se dedica al mantenimiento y mi madre era científica y ahora es ama de casa», asegura la joven. «Vinieron buscando una vida más tranquila, como la que hay aquí, buscando lo mejor para mi hermana y para mí», comenta.

Desde hace poco tiempo además, Una es ciudadana española de pleno derecho, por lo que ya podrá acudir a las convocatorias internacionales junto a la selección nacional, junto a la que ya se ha podido concentrar (aunque sin competir). Un aliciente más para seguir trabajando a diario. «Me veo con mucho margen de progreso, el año pasado empecé saltando 1,65 y me propuse llegar al menos a 1,73 y lo hice. Esta temporada quiero llegar a 1,80 y creo que con esfuerzo y dedicación puedo hacerlo», explica. De la misma convicción con la que relata sus objetivos, se sirvió hace algo más de tres años para convencer a su familia de que este deporte podría ser algo más que un entretenimiento para ella. Así lo recuerda: «A mis padres al principio no les gustó la idea, porque tendrían que llevarme a Nerja para entrenar. El primer día que les convencí me llevaron, creyendo que se me quitaría la ilusión, pero todo lo contrario». El que las mínimas para las grandes citas le llegaran de una forma tan temprana abrió los ojos a su familia e incluso a ella misma, que comenzó a tomárselo en serio. «En mi primera competición me hice la mínima para el Campeonato de Andalucía y ahí para el Nacional; luego llegué y quedé subcampeona de España», cuenta Stancev.

Sueño olímpico

Antes de saltar al tartán para competir, no tiene demasiadas manías, pero no perdona su ritual de pintar un infinito en su marca del talonamiento; dice traerle suerte y de momento, parece funcionarle. Aunque esta no le llegaría de no ser porque entrena a diario, a las órdenes del reconocido entrenador y atleta de club nerjeño, Ola Carlsson, que fue internacional con Suecia y que en el pasado Mundial de atletismo Máster de Málaga se coronó campeón del mundo de salto de altura (M40 con 2,22 metros de marca). El compartir viajes y competiciones con él le ha hecho soñar aún más en grande. «Él cree que tengo potencial y yo quiero desarrollarlo y demostrarlo», asegura Stancev. Y continúa: «Con Ola trabajo para cumplir unos propósitos, ser internacional y llegar alto. No me quiero conformar con llegar este año 1,80 y que después no pueda subir más. Quiero ir poco a poco y estar rozando los 2,00 en unos años».

Metas exigentes, al alcance de muy pocas atletas de todo el mundo, pero al fin y al cabo metas para las que ya está mentalizada, habiendo dejado atrás su etapa como gimnasta para dedicarse a una pasión que hasta hace unos años, ni siquiera conocía. Ahora la joven saltadora sueña con llegar a ser olímpica y equipararse así a sus grandes ídolos, la atleta Ivana Spanovic y el tenista Novak Djokovic. Sin abandonar sus raíces serbias pero desde su nacionalidad española.