«Pepelu era un tío diez en todos los sentidos»

Antonio Carlos Ortega posa para SUR, ayer pocas horas después de llegar a Málaga. /Germán Pozo
Antonio Carlos Ortega posa para SUR, ayer pocas horas después de llegar a Málaga. / Germán Pozo

El exjugador Antonio Carlos Ortega recuerda a su amigo José Luis Pérez Canca, que dará nombre al pabellón de Carranque en un acto que hoy reúne a todo el balonmano malagueño

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

Acaba de aterrizar en Málaga procedente de Hannover, donde ha dejado a su equipo clasificado para la final a cuatro de la Copa de Alemania y donde acaba de renovar hasta el 2021. Antonio Carlos Ortega (Málaga, 1971) llega para reencontrarse con muchos amigos y recordar a uno muy especial para él, José Luis Pérez Canca, fallecido en 2015, y que hoy dará nombre al pabellón de Carranque. Ortega y 'Pepelu' crecieron juntos y vivieron en primera persona el mejor momento del balonmano malagueño de siempre con el histórico Puleva Maristas, que reunió a la mejor generación de jugadores de la provincia.

Meses después regresa a Málaga por un motivo muy especial...

–Sin duda. Me hace mucha ilusión participar en este acto de recuerdo a José Luis y su figura y, también, para volver a reencontrarme con muchos amigos en un día que será muy bonito y emotivo.

Ha costado pero al fin se logra ese reconocimiento para uno de los grandes jugadores de balonmano que ha dado Málaga y al que usted conoce perfectamente.

–Mire, Pepelu no sólo fue un gran jugador, que compitió al máximo nivel con equipos y con la selección, sino por cómo se desarrolló su vida y cómo afrontó su enfermedad, luchando hasta el último momento y pensando siempre que iba a salir adelante.

Para el que no conociese o quien sea todavía un tanto joven y se sorprenda que le vayan a dar su nombre al pabellón de Carranque, ¿quién era José Luis Pérez Canca?

–José Luis era un jugador de balonmano afable, súper optimista y muy buen estudiante, pero muy buen estudiante sin la necesidad de estudiar mucho; lo que evidenciaba que era muy inteligente. Prestaba atención en las clases y las cosas se le quedaban muy bien. Fue capaz de compatibilizar el balonmano profesional con los estudios de telecomunicaciones, una de las carreras más complicadas que hay. Como jugador, antropométricamente no era ni fuerte ni alto, sino que era más bien ancho y regordete en su juventud, pero que leía el balonmano como nadie y tenía una finta eléctrica fulminante. Era muy difícil en el balonmano de antes, mantenerse en los equipos de élite o en la selección con su altura, pero él lo hizo.

Con esas características que describe, ¿dónde estaría hoy en día?

–Estaría en la élite, sin duda, pero si te pones a ver jugadores de esas características, pues encontrarás muy pocos. Están contados con los dedos de una mano.

Menciona la época del colegio Maristas en la que vivió junto a Pérez Canca el éxito del Puleva. ¿Cómo recuerda aquello?

–Yo jugué con él desde cadete de segundo año, con catorce años, y compaginábamos el juvenil con el equipo de Primera División, lo que es la División de Honor ahora. La generación de 1971 era muy buena y había cuatro o cinco jugadores que compatibilizaban el juvenil con el primer equipo y ese año logramos el ascenso a la Asobal. Fue un año histórico. Éramos un equipo joven, todos de la cantera de Maristas, que subió a la élite y luego cada año iba progresando. Aquellos años fueron fantásticos, pero se subió mucho, llegamos a disputar la Copa Asobal, pero el tema económico nos frenaba mucho. Puleva presentó suspensión de pagos y nuestro gran presidente, Feliciano García Recio, falleció de forma inesperada, y se dieron una serie de acontecimientos que dio al traste con el proyecto.

Y cosas del destino usted y Pérez Canca se reencontraron en el Antequera, usted como entrenador y él todavía como jugador. ¿Cómo fue la experiencia?

–Él estaba en el Granollers y en el Antequera podíamos ofrecerle algún año más. Aquí dio sus últimos grandes partidos como jugador. José Luis dominaba la faceta ofensiva y su talón de Aquiles era la defensa, pero yo creo que se dosificaba de forma inteligente. Era importante incluso en defensa porque era fantástico lanzando y subiendo el contragolpe; de los mejores que había. Prácticamente no tenías que conversar con él durante el partido, porque él dominaba el juego.

Llama la atención la expectación y la movilización de jugadores que ha generado este acto en el que se dará el nombre de Pérez Canca al pabellón de Carranque.

–Es que era un tío diez. Pepelu era un tío diez en todos los sentidos, absolutamente. Siempre generaba buen ambiente, nunca había una palabra en su boca y rara vez lo veías enfadado. Siempre veía el lado positivo de las cosas y era un jugador de los que hacen equipo.

Usted estará en uno de los equipos que participará en el homenaje. ¿Desde cuándo no juega un partido?

–(Risas) Yo estoy para jugar... Pero vamos, de los de Maristas soy el que menos tiempo lleva retirado, y llevo ya catorce años. Lo importante es no lesionarse. Con veintitantos años cada uno de los que hay ahí, sacaríamos un auténtico equipazo.

Ahora llega el parón por el Mundial ¿Cómo se ha dejado al Hannover?

–Bien. El año pasado hicimos la mejor temporada de la historia del club y este año estamos teniendo más problemas. Estamos en la zona media de la tabla, pero nos hemos metido en la final a cuatro de la Copa por segundo año consecutivo, y seguimos peleando en Europa. Hemos tenido muchos problemas con las lesiones, así que el objetivo en la Liga es mantenernos.

Un partido de históricos y más de 500 niños en el homenaje

SUR

La Ciudad Deportiva de Carranque, cuyo pabellón pasará a tener el nombre de José Luis Pérez Canca, acoge hoy una gran fiesta del balonmano. Participarán excompañeros y amigos del jugador, que disputarán un partido conmemorativo al que precederán varios encuentros de promoción con unos 500 niños. El consejero de Deporte en funciones, Francisco Javier Fernández, confirmó su presencia en el acto y valoró el ejemplo que supuso el jugador malagueño fallecido en 2015.

El programa comenzará a las nueve de la mañana. Desde esa hora equipos mixtos de categoría prebenjamín, benjamín y alevín perteneciente a los clubes Europa, Los Olivos, Puertosol, Maristas, Málaga Norte, Fundación Victoria, Maravillas Benalmádena, Antequera, Fuengirola y Rincón de la Victoria disputarán partidos de balonmano a 5. Un gesto de la cantera malagueña con uno de sus jugadores más destacados.

El gran momento llegará a las doce de la mañana. Autoridades deportivas y políticas, familiares y amigos participarán en el descubrimiento de la placa que simboliza el cambio de denominación del Pabellón Nuevo de Carranque por Pabellón José Luis Pérez Canca. Después se disputará un partido que hará historia. En un lado, de verde, el equipo Amigos de Pérez Canca; en el otro, de blanco, Amigos de Pepelu. Se trata de un amistoso entre jugadores que compartieron vestuario con él. La entrada es gratuita hasta completar el aforo de 1.500 localidades.