El lastre de Los Tiburones de Málaga

El lastre de Los Tiburones de Málaga

El equipo de béisbol lleva años reclamando un campo decente para competir. Este domingo su rival en los 'play-off' de ascenso se negó a jugar en las instalaciones del club malagueño

Enrique Miranda
ENRIQUE MIRANDAMálaga

El campo de tierra en los terrenos de la Universidad Laboral de Málaga no parecen el sitio más apropiado para practicar deporte. Quizás para hacer algo de carrera, de hecho es una antigua pista de atletismo, pero poco más. Es difícil entender que allí juegue sus partidos un equipo federado, que compite a nivel andaluz y que aspira algún día a ascender a División de Honor, la máxima categoría española. Eso es lo que le ocurre a Los Tiburones de Málaga, el equipo de la capital de béisbol, un deporte minoritario en España pero que en la capital de la Costa del Sol se juega desde hace más de tres décadas.

Los Tiburones llevan años persiguiendo algo que parece inalcanzable: tener un campo decente para jugar al béisbol. Es su gran lastre, porque el equipo ha tenido buenos resultados deportivos en los últimos años en la Liga Andaluza Sénior, pero sin un campo propio no tienen mucho más recorrido. El último problema que les ha ocasionado esta carencia ha sido este mismo fin de semana. Los Tiburones disputaban ante Sevilla Red Sox el primer cruce de 'play-off' para tratar de ascender a División de Honor. El objetivo, al que también aspiran Marbella Sun Devils, el otro equipo de la provincia, es lograr una plaza en la final nacional que se disputará en Valencia entre los ocho mejores equipos de España de la categoría. Pero el conjunto sevillano se negó ayer a jugar en Málaga, pese a que había viajado a Málaga y ya conocía las condiciones del terreno de juego.

Desde los Tiburones y la Universidad Laboral se había hecho todo lo posible para que estuvieran disponibles los vestuarios, el campo de juego estuviera en condiciones en cuanto a humedad y señalización y que hubiera sombra para los equipos. De hecho, el comisario técnico dio por bueno el campo del conjunto malagueño para que el partido se jugase, pero el equipo de Sevilla se negó y el árbitro dio el partido ganado para el cuadro local. «El equipo de Sevilla se ha negado a jugar en el terreno de Málaga, dando el comisario técnico el campo bueno para el juego», rezaba el acta oficial del partido, que daba la victoria a Los Tiburones.

Pero el problema del campo sigue vigente y se arrastra desde hace años, pese a que tiene el visto bueno de la Federación Andaluza de Béisbol y Sófbol. Durante un tiempo jugaron en Cártama, en un campo de césped que cubría a la perfección sus necesidades. Pero fue una solución temporal que tenía un coste elevado. «Somos un club modesto, sin subvenciones y no podíamos asumir el coste de jugar en unos terrenos de una empresa privada», comenta Miguel Padrón, responsable del Tiburones de Málaga. En varias mandatos municipales distintos el asunto llegó al pleno del Ayuntamiento de Málaga, pero sin una solución concreta. En 2018 se aprobó por unanimidad una moción presentada por el PSOE que reclamaba habilitar un campo para la práctica del béisbol en la capital, pero aún no se ha materializado y la esperanza del club es que, una vez se conforme el equipo de gobierno del Ayuntamiento, pueda llegar una partida presupuestaria para su campo. «También ha habido una reunión con José María Arrabal, el nuevo secretario general de Deportes de la Junta, y una solución planteada sería mejorar las condiciones del actual campo de la Universidad Laboral. Eso sería una buena opción para nosotros», asegura Padrón. «Para nosotros es vital tener unas mejores instalaciones. Hay unos 50 niños jugando en Málaga al béisbol, que podrían ser muchos más si hubiera un campo en condiciones», comenta.

Mientras llega la deseada solución al problema de su campo de juego, el equipo malagueño está a la expectativa de ver qué ocurre con estos 'play-off' y si finalmente pueden acceder a la final que se disputará en Valencia.

Algunos detalles del campo del Tiburones de Málaga