El baile de Lorenzo y Bon Jovi se queda con un diploma olímpico

Beatriz Ferrer-Salat, en plena competición. /
Beatriz Ferrer-Salat, en plena competición.

Severo Jurado termina quinto en doma; Ferrer-Salat no pudo pasar del décimo lugar final

EMILIO V. ESCUDERO

La alegría y la improvisación de los Juegos de Río se transforma cuando se atraviesa el umbral del Centro Hípico. Ahí todo está medido. Todo es más formal y controlado. Desde las medidas de seguridad -extremas por estar situado dentro de una instalación militar- hasta las flores que adornan la pista. Nada se escapa en un mundo, el de la hípica, rodeado de tradición y estética. La doma es la disciplina que mejor encarna ese espíritu. Caballos bailando al ritmo de la música en perfecta armonía con su jinete, que es a la vez su mejor amigo.

La parafernalia que envuelve a este deporte se aprecia desde el primer momento. Los equinos lucen trenzas y los jinetes, chistera. Pero esto no es Ascot. En la grada lucen las banderas y los aficionados tienen sus ídolos. Gana Alemania, la cuna de este deporte y uno de los lugares de referencia para la cría de caballos y su exportación. De allí viene «Delgado», el corcel de Beatriz Ferrer-Salat, que tras años de lesiones y concursos truncados, pudo al fin competir en unos Juegos. Lo hizo bien, pero sin la destreza necesaria para sumar otra medalla olímpica. «Estoy muy orgullosa por 'Delgado' y por mí. Han sido años duros y poder estar aquí era ya un logro en sí mismo», reconocía la catalana, décima en la clasificación final (80,161).

Mucho mejor le fue al otro español en la prueba. El sevillano Severo Jurado, a lomos de «Lorenzo» se llevó la gran ovación del público. Danzando al ritmo de Santana y Bon Jovi, el dúo español se metió a la grada en el bolsillo, pero no a los jueces. Su puntuación (83,625) fue insuficiente para subir al podio, pero le dejó un buen sabor de boca. «Soy muy joven para este deporte y mi caballo también. Son mis primeros Juegos Olímpicos y mi objetivo está más que cumplido. Quería llegar a la final y al final he logrado un diploma olímpico», resumía, feliz, tras acabar la prueba.

El triunfo final fue para la británica Charlotte Dujardin, a lomos de Valegro (93.857), escoltada en el podio por la alemana Isabel Werth con Weihegold Old (89,071) y la también alemana Kristina Broring-Sprehe con Desperados (87,142).

 

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