Regino Hernández: El niño que se deslizaba sobre la tabla antes de colorear

El mijeño, exultante con la medalla de bronce lograda. /Reuters
El mijeño, exultante con la medalla de bronce lograda. / Reuters

Regino practica el snowboard desde los 4 años con el material de la tienda de sus padres

Pedro Luis Alonso
PEDRO LUIS ALONSOMálaga

Mijas ha sido cuna reciente de dos deportistas olímpicos, la nadadora Duane Rocha y el jinete de doma Martín Dockx, pero a la postre la historia hará internacional el nombre de esta localidad gracias al ‘rider’ Regino Hernández, nacido en Ceuta en julio de 1991, pero desde antes de cumplir un año afincado en la Costa del Sol. Sus padres, Regino Hernández (también) y África Martín, eran empresarios dedicados a la venta de material deportivo de prácticas tan variadas como el esquí, el snowboard, el windsurf o el skate, y de casta le vino al galgo. Tanto es así que cuando tenía 4 años comenzó a practicar el snowboard y con 5 sus progenitores lograron una equipación para él adaptada a su edad, algo que no era nada fácil en ese momento.

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«Con 6 años ya daba saltos de quince metros... Todas las marcas le regalaban cosas, porque era muy divertido verlo tan pequeño en las pistas», recuerdan sus padres, y ponen el ejemplo concreto de que su hijo aprendió a deslizarse sobre la tabla antes que colorear. «Mi padre enganchó a mi madre, a mi hermana y yo fui detrás. Íbamos a Sierra Nevada días sueltos, cuando no teníamos clase mi hermana y yo. Así empezó todo, hasta que pudimos alquilar una casa e íbamos cuando teníamos fiesta en el colegio. Llegas a campeonatos de Andalucía, la Federación te ve y hasta aquí...», rememora el mijeño.

De ‘freestyler’ a ‘boarder’

Casi todos los’riders’ de éxito proceden del ‘freeestyle’, y eso le vino bien ayer a Regino para superar los saltos, en un circuito, el del Phoenix Park, muy idóneo para sus condiciones. Hay que aclarar que el snowboard, como deporte de invierno, no fue olímpico desde Nagano 1998, pero en concreto el ‘snowboard cross’ se estrenó en Turín 2006. Para entonces el medallista malagueño (que nació casi con la medalla de Blanca Fernández Ochoa) ya tenía 14 años y su buen hacer no tardó en ser tenido en cuenta por la Federación Española de Deportes de Invierno para esta modalidad. Junto al guipuzcoano Regino Hernández y el cántabro Laro Herrero, entró en un grupo de tecnificación a las órdenes de Israel Planas, con numerosas concentraciones y un calendario competitivo por las pruebas de la Copa del Mundo.

Con sólo 26 años, para Regino la de ayer era su tercera participación olímpica, todo un logro. En los Juegos de Vancouver (Canadá) de 2010 se convirtió en el primer malagueño presente en una cita de esta importancia y el más joven de la expedición española, con 17. Entonces ocupó el puesto 31º y una caída, desenlace muy frecuente, le lastró, pero con el tiempo reconoció que era muy joven y apenas se veía preparado. En Sochi 2014 (Rusia) mejoró y fue vigésimo primero. También se quedó con un sabor agridulce, porque se veía para algo más. Entre medias, en marzo de 2011 fue oro júnior en el Mundial de Valmalenco (Italia), lo que confirmaba su enorme proyección.

Los resultados, en una prueba tan abierta como el snowboard cross, fueron llegando, como un tercer puesto en la Copa del Mundo de La Molina (en los Pirineos, en España) en 2014 o el subcampeonato por parejas, junto a Lucas Eguibar, en el Mundial de Sierra Nevada de 2015. Esta modalidad le ha seguido dando éxitos al mijeño, que ha sido campeón en Montafon (Austria) en 2017 y este año en la prueba de la Copa del Mundo. Precisamente Eguibar (subcampeón del mundo individual en 2015) siempre fue el referente en el trío de ‘riders’ españoles, pero a la postre el primer podio olímpico ha sido para Regino, que sufrió justo después de la prueba de Sierra Nevada un duro varapalo, la muerte por un infarto cerebral de Israel Planas, su mentor, con sólo 41 años. Para él fue una de sus dedicatorias ayer.

También tuvo presente a otro amigo, el ‘rider’ Ángel Moreno, fuengiroleño que perdió la vida a los 24 años en Sierra Nevada. En su homenaje portó un ocho en números romanos en el casco, que casi parecía en su diseño el de un ‘stormtrooper’ de la Guerra de las Galaxias. «Era, después de mis padres y mi familia, el que más me ha apoyado», recuerda el mijeño sobre Moreno. «Me ha cambiado la forma de ver la vida. Te hace pensar que para qué me voy a preocupar por cualquier tontería del día a día. Nos hundimos por lo que sea habiendo gente a la que le pasan cosas así y peores», añadió.

‘Look’ motero

Como muchos deportistas de élite, Regino ha recibido ayuda psicológica para tratar de mejorar sus resultados y ha probado con la apnea como técnica para perfeccionar su concentración subido a la tabla. Al malagueño le gusta el rollo motero, y de hecho tiene una Harley Davidson. Encaja con su ‘look’, con pelo largo, un ‘piercing’ negro en su nariz y tatuajes por todo su brazo izquierdo. Prometió cortarse su amplia barba si lograba medalla. Ahora le toca cumplir la promesa, pero no parece muy convencido. Sí para la de tatuarse la cara de su ‘skiman’ (el asistente que encera y prepara las tablas), el italiano Luca Trionte, una figura clave para el éxito final. También su compatriota Simone Malusa, el sucesor del malogrado Planas. Además, su fisioterapeuta es el aragonés de origen polaco Mateo Szul.

Por sus declaraciones antes de la cita en el circuito Phoenix Park de Pyeongchang, Regino Hernández se veía realmente con opciones de ganar algo, dado su estado de forma reciente. «Estos Juegos ya no me pillan por sorpresa, como los primeros. Estamos preparados y, siendo realistas, tenemos nivel para conseguirlo», declaró antes de competir. No se trataba de una bravuconada. Además, su gesta tiene más valor si cabe si se recuerda que en marzo de 2017, en la Copa del Mundo de Veysonnaz (Suiza) se rompió los tendones de un hombro y se dislocó la clavícula tras una caída, lo que le tuvo de baja hasta el mes de septiembre.

No sólo al snowboard le da este polifacético deportista, que empezó jugando al balonmano en el Mijas, pero le gustaba más la nieve. También ama el surf, los videojuegos y los cómics japoneses. Incluso, dado que sus padres venden material de deportes de riesgo, ha practicado el paracaidismo.

 

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