Titánica Suecia

Titánica Suecia

La selección nórdica elimina a Suiza y se cuela en los cuartos de final de un Mundial 24 años después con un gol afortunado del habilidoso Forsberg

Pedro M. Campos Dubón
PEDRO M. CAMPOS DUBÓN

¿Hay alguien que se acuerde de Ibrahimovic? El Dios del fútbol, y casi de la vida, como él se autodefine, debe estar sufriendo. Su selección se mete en los cuartos de final de un Mundial, un éxito brutal, sin el gigantón. Nadie ha alzado la mano recordándole. Que disfrute de Los Ángeles. Ahora la celebridad de Suecia se llama Forsberg. Un gol afortunado del habilidoso centrocampista ha llevado a su selección a colarse entre los ocho mejores equipos en Rusia. Ocurre 24 años después. La última vez que los escandinavos llegaron tan lejos fue en EEUU, que finalizaron terceros tras vencer a Bulgaria en la final de consolación. Brolin lideraba aquella camada; aquí no hay un cabecilla claro. Qué más da. El equipo de titanio, como así lo quiere su entrenador, ha logrado el objetivo tras superar a la incómoda Suiza.

El siguiente objetivo ya es más ambicioso. Suecia disputó en 1958 un final icónica contra Brasil. Perdió claramente (5-2) pero es que enfrente se encontraba Pelé. El brasileño sí fue 'O Rei' del fútbol. Repetir aquella gesta se antoja una quimera, pero cosas más raras se han visto. Pero el camino hasta llegar aquí resulta ilusionante. Eliminó a Italia en la repesca y en la fase de grupos de Rusia ha dejado fuera a Alemania, aún vigente campeona. Suecia se ha cargado a dos selecciones que han ganado cuatro Mundiales cada una.

1 Suecia

Olsen; Lustig (Krafth, m.81), Lindelöf, Granqvist, Augustinsson; Claesson, Svensson, Ekdal, Forsberg (Olsson, m.81); Berg (Kiese Telin, m.90) y Toivonen.

0 Suiza

Sommer; Lang, Djourou, Akanji, Rodríguez; Behrami, Xhaka; Shaqiri, Djemaili (Seferovic, m.74), Zuber (Embolo, m.74); y Drmic.

Goles
: 1-0, min. 66: Forsberg.
Árbitro
: Damir Skomina (SVN). Amonestó con tarjeta amarilla a Lustig (min. 30), Behrami (min. 61), Xhaka (min. 67) y expulsó por roja directa a Michael Lang (min. 93) por hacer una falta a un contrario en clara opción de gol.
Incidencias
: partido de los octavos de final del Mundial de Rusia 2018 disputado en el Saint Petersburg Stadium ante 64.042 espectadores, con la presencia en el palco de autoridades del presidente de la FIFA, el suizo Gianni Infantino.

Las sonrisas se vieron en las caras de los suecos al final del choque, pero en los aficionados también se vislumbraron durante el juego. Fue un partido muy divertido. Sin excesiva calidad, eso sí, pero entretenido como pocos. El único que puso algo de fantasía fue el sueco Forsberg. Escorado a la banda izquierda, cada vez que recibía el balón se lanzaba hacia el centro para buscar el hueco. En Suiza, sus dos hombres referencia aparecían pero su incidencia en el juego no fue la esperada. Shaquiri y Xhaka buscaban romper el muro escandinavo sin éxito.

Suecia exhibía un juego británico. Con un claro 4-4-2 y que Berg en ataque se buscase la vida. Pero las dos primeras opciones llegaron de los suizos. Primero Shaquiri y luego Zuber. Sin embargo, el guardameta sueco Olsen empezó su recital. El control posicional era amarillo y, además, conseguía molestar a Suiza en la creación de juego. Las oportunidades seguían llegando, más por insistencia que por juego. En todas las de Suecia tenían a Berg como el rematador final. Forsberg las creaba y el atacante del Al-Ain las liquidaba. Dos de ellas fueron clarísimas, especialmente una en el minuto 28 que solventó Sommer con una enorme parada.

La posesión viró hacia Suiza. Pero le pasaba como a España. Sin resultados. Sin profundidad. ¿Para qué entonces? Solo un chut de Dzemaili asustó a Suecia, que pudo anotar el primero de la tarde por medio de Ekdal cuando moría la primera parte. Estaba solo en el área pequeña. Tanto que quizá se acongojó. Golpeó el balón aéreo cuando perfectamente podría haber controlado y remachado. Pero en estas acciones salen la limitaciones de cada uno.

En la segunda fase el guión no cambió para nada. Suiza controlaba y Suecia acababa las jugadas. Así lucía en los apuntes del seleccionador nórdico. Fuertes atrás y con velocidad para molestar a los suizos. Hasta el minuto 66 nada cambió. Hasta que apareció Forsberg. Le llegó el balón a sus pies, fue acercándose a la frontal del área y chutó con la fortuna de que el balón golpeó en el defensa rival Akanji, despistando a su guardameta. El partido se puso como mejor le iba a Suecia. Ahora a ver quién era el guapo que derribaba la fortaleza sueca. Pero Suiza tuvo dos acciones para darle la vuelta al choque. En la primera de ellas Embolo remató y fue justamente Forsberg el que sacó el balón en la línea de meta. El creativo interior del Leipzig estuvo en todas las salsas. El jugador más valioso pese a que todos esperaban que fuera Berg el elegido.

En los últimos instantes todo pudo pasar. Seferovic, que había salido minutos antes en Suiza, tuvo la ocasión más clara de los centroeuropeos para igualar el choque y mandarlo a la prórroga, pero Olsen se agigantó. Qué porterazo. Y de lo que podía haber ocurrido, casi pasa lo contrario, que Suecia ampliara la cuenta goleadora. El árbitro señaló penalti a Olsson por un empujón cuando encaraba la portería suiza. Pero el VAR alertó al colegiado Skomina de que el toque había sido fuera del área. Eso sí, a Lang se le mantuvo la roja. El lanzamiento no tuvo consecuencias. Y llegó el pitido final. Y Suecia es cuartofinalista. Y a ver quién consigue derribar al armazón que ha formado el seleccionador Andersson. El país nórdico fantasea con el cielo. Pero solo es capaz de realizar los sueños el que, cuando llega la hora, sabe estar despierto. El sábado veremos si están espabilados o no.