FC Barcelona

Messi revitaliza a Dembélé y Coutinho

Leo Messi, Coutinho y Dembelé celebran uno de los goles al Levante/EFE
Leo Messi, Coutinho y Dembelé celebran uno de los goles al Levante / EFE

El argentino, jugando de 'falso 9' ante el Levante, logró sacar lo mejor del francés, a lanzando, y del brasileño, en clara mejoría

P. RÍOS Barcelona

Uno de los interrogantes futbolísticos de más enigmática respuesta es saber por qué Leo Messi se toma la Copa del Rey tan en serio. Al contrario de la mayoría de aficionados barcelonistas, que cuando le ven en un alineación en octavos de final claman al cielo, maldicen a los entrenadores, rezan para que no se lesione y temen que se desgaste pensando en el tramo final de temporada, el argentino salta al césped como si se tratase de una final. Muerde en la presión, asiste en dos ocasiones a Dembélé para que logre un doblete y marca con una genialidad característica tras haberse estrellado antes en cuatro ocasiones ante un gran portero como Aitor Fernández.

Así fue el partido del '10' ante el Levante, jugando los 90 minutos a un gran nivel de 'falso 9', sin importarle que su exhibición no valiera para nada en el caso de que prospere la denuncia por alineación indebida de Chumi en algún Comité, sabiendo que el domingo tiene que volver a rendir con ese mismo listón contra el Leganés en la Liga.

Messi se convirtió en el segundo jugador con más goles en la historia del Barça alcanzando a Kubala (49), aunque el primer puesto quizás se le resista porque Samitier llegó a los 64 en 75 partidos de su época. Era su debut en la competición porque no jugó los 1/16 de final ante la Cultural Leonesa ni la ida de octavos contra el Levante. Hacía frío, lloviznaba y el Camp Nou presentaba la entrada más pobre de la temporada, 42.838 espectadores. Tenía permiso para tomárselo con calma. Pero nada. Partidazo. «Dembélé puede convertirse en lo que él quiera con el talento que tiene», dijo Messi hace unas semanas en pleno lío con el dormilón francés.

Cree en el extremo y lo demostró ante el Levante formando una sociedad mágica en ataque junto a un revitalizado Coutinho e incluso defendiéndole tras una dura entrada de Cabaco. No es Neymar, pero con la actitud del último mes sí está convenciendo a todos. Y con el brasileño ocurre lo mismo. Al lado de Messi todos parecen mejores porque se esfuerzan en acercarse a su nivel, a devolverle el balón en condiciones, a divertirse como él.

El problema para Ernesto Valverde es que ahora tiene a sus cuatro delanteros en un gran momento de forma. Y sólo caben tres en el once si quiere mantener el equilibrio táctico una vez que ya se desestimó la idea de que Coutinho puede jugar de interior. Luis Suárez fue el único que no jugó de inicio el jueves porque no tiene sustituto como '9' a la espera de ver si llega un refuerzo invernal, pero es fijo, como Messi, lógicamente. El técnico deberá medir emocionalmente cómo aceptan Coutinho y Dembélé las rotaciones.