Grupo B | Jornada 4

Un errático Barça se deja empatar ante el Inter

Icardi celebra el tanto del Inter que puso las tablas. /Stefano Rellandin (Reuters)
Icardi celebra el tanto del Inter que puso las tablas. / Stefano Rellandin (Reuters)

Malcom abrió la lata en el minuto 82, pero Icardi igualó el duelo en el único tiro a puerta de los italianos de un choque en el que el cuadro culé falló numerosas ocasiones claras

JESÚS BALLESTEROSBARCELONA

Es el fútbol un deporte donde el gol democratiza todo lo que ocurre sobre el verde durante los 90 minutos que dura un partido. Un equipo vulgar como el Inter de Milán fue capaz de sacar un empate ante un Barça romo y errático en ataque. Y lo hizo el equipo italiano con un único tiro entre los tres palos. Pero Icardi metió la que tuvo y el conjunto azulgrana sufre su primer tropiezo en la Champions en esta fase de grupos.

La emoción del debutante y goleador Malcom quedó solapada a los pocos minutos cuando el Inter igualaba el choque a falta de tres minutos para el final. Quedó, por tanto en anécdota ese primer partido en la máxima competición continental del brasileño que marcaría su primer gol como culé al minuto de saltar al césped.

Lástima del error garrafal de Busquets, que sigue sumando gazapos por partido jugado, y que dio ventaja en el área pequeña a los italianos que no desaprovecharon la ocasión para recuperar parte de la autoestima perdida durante el partido.

1 Inter de Milán

Handanovic, Vrasljko, Skriniar, De Vrij, Asamoah, Vecino, Brozovic (Martínez, min. 84), Politano (Candreva, min. 81), Nainggolan (Borja Valero, min. 63), Perisic e Icardi.

1 Barcelona

Ter Stegen, Sergi Roberto, Piqué, Lenglet, Jordi Alba, Sergio Busquets, Rakitic, Arthur (Vidal, min. 73), Coutinho, Dembélé (Malcom, min. 81) y Luis Suárez.

Goles:
0-1: min. 82, Malcom. 1-1: min. 86, Icardi.
Árbitro:
Szymon Marciniak (polaco). Amonestó a Rakitic y Brozovic.
Incidencias:
Estadio Giuseppe Meazza. 80.000 espectadores.

Bajo un ritmo intenso y una lluvia acuciante, las ocasiones claras de gol se sucedían para los hombres de Valverde. El Inter buscaba torpemente mantener el tipo ante un rival más maduro y capaz de abortar todas y cada una de las intentonas locales. Spalletti se desesperaba estérilmente en la banda buscando una reacción de sus pupilos que apenas retenían el balón. Que el Inter no tirara entre los tres palos hasta el gol es ya una curiosidad.

Acoso

Fue injusto el fútbol con el Barça que pudo mandar en el marcador mucho antes y sumar el pleno de victorias en un duelo donde las jugadas claras se acumularon como antaño. Desde el primero de los tiros de Dembélé en el segundo minuto de encuentro hasta que Malcom marcara y abriera la lata para los de la ciudad condal, el Inter sufrió un auténtico acoso, quitando unos minutos en los que buscó con algo de fe la portería de Ter Stegen.

Pero fue su homólogo Handanovic el gran protagonista, quien evitaría males mayores sacando goles a Coutinho, Luis Suárez o Rakitic. Especialmente activo estuvo el charrúa que sigue tirando del carro en ausencia de su amigo Messi. Buscó con ahínco un gol lejos de Camp Nou en Champions que se le resiste ya desde tiempos inmemoriales. Participativo, incisivo con la meta rival, fue el más persistente en el juego ofensivo. Eso sí, errático como casi siempre en este tipo de encuentros.

Aunque peor es el caso de Dembélé, al que Valverde le volvió a dar la titularidad, y que volvió a caer en los errores de siempre, en querer luchar batallas en solitario con decenas de galopadas y quiebros que siempre acababan con el balón en posesión del Inter. El francés necesita una reflexión profunda de hacia dónde quiere caminar como jugador del Barça. Mucho destaca y para mal en cada partido.

De hecho, fue por su banda por donde más lo intentó el cuadro italiano, buscando Perisic el punto débil de Sergio Roberto. Pero el de Reus dio una clase magistral de cómo defender en inferioridad de condiciones.

Con todo, fue tanto lo que tardó en llegar el gol azulgrana, que el Inter decidió que por el camino marcado en la primera parte no iba a llegar a ningún lado. La salida de Borja Valero coincidió con el mejor momento local y el peor del Barça.

Pero llegaron los minutos finales y los goles. El de Malcom vaticinaba un nuevo triunfo culé en Europa, aunque Icardi mostró por qué es objeto de deseo de la Liga española y retrasó una jornada más los objetivos del Barça.

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