Análisis

Solari cojea con Marcelo

Marcelo, durante el partido ante el Barça. /Pau Barrena (Afp)
Marcelo, durante el partido ante el Barça. / Pau Barrena (Afp)

El clásico pone de nuevo en evidencia al lateral, inane en defensa y en ataque e incapaz de situarse a la altura de sus compañeros

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

«Nuestro segundo capitán siempre es ejemplar y siempre pone al Madrid por delante de todo. Trabajamos para que todos alcancen su mejor forma». A falta de argumentos futbolísticos con que defender su apuesta por Marcelo en el Camp Nou, Santiago Solari apeló al madridismo del lateral como aval para colarle en el once pese a que su actuación volvió a desacreditarle. No pudo recurrir el técnico a otra garantía porque el zurdo no la tiene a día de hoy más allá de las contribuciones pasadas y la jerarquía que ostenta tras trece temporadas vistiendo la zamarra blanca que le han convertido en el segundo extranjero con más partidos en el conjunto de Concha Espina por detrás de Roberto Carlos y el que más victorias contabiliza. Eso y su potencial, actualmente en barbecho por su bajo estado de forma, escasa intensidad y nula rebeldía ante el descenso en sus prestaciones, que viene mermando toda la campaña a un equipo que, con todo, necesita recuperarle para estar en condiciones de pelear en las grandes citas.

En la política del palo y la zanahoria que está aplicando con el brasileño, a diferencia de la mano mucho más dura que está siguiendo con Isco, Solari devolvió al zurdo la titularidad en un duelo de postín. Relegó a la grada a Reguilón para conceder al '12' una nueva oportunidad de redimirse. La Copa del Rey se había convertido en su refugio desde que su paupérrima actuación frente a la Real Sociedad en la decimoctava jornada de Liga, que motivó su sustitución en la segunda parte y un despido con cajas destempladas por parte de la hinchada del Santiago Bernabéu, consumó el cambio de guardia en el lateral con el asentamiento de Reguilón, mucho más aplicado y enérgico que el alicaído internacional con la 'Canarinha'.

Una decisión arriesgada sin embargo teniendo en cuenta el contrincante, un Barcelona al que el Real Madrid pudo matar en la primera parte pero que le superó en la segunda cuando disminuyó la presión con que los blancos sorprendieron de inicio a los azulgrana y que tuvo en Malcom a su figura y goleador, tanto por mérito propio como por demérito de su compatriota, al que le tocaba una marca que en el mejor de los casos fue fantasmal.

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Inoperante en defensa e inane también en ataque, Marcelo quedó retratado en el feudo del eterno rival, donde el Real Madrid plasmó la notable recuperación de casi todas sus piezas con un Keylor Navas resolutivo en un par de paradas fundamentales a Luis Suárez y Malcom, un vigoroso Vinicius cuya contribución sigue viéndose penalizada por su mala definición y un Lucas Vázquez que tuvo el gol como premio a su continuo esfuerzo. Las excepciones fueron Bale, que marró una clara ocasión para poner el 1-2 tras relevar a Vinicius, y Marcelo, incapaz de ponerse a la altura de sus compañeros y por cuyo costado percutió una y otra vez el Barça para atacar la gran debilidad de este Madrid.

Sin vigor

No se ha visto aún un mal gesto de Marcelo en respuesta a la pérdida de su condición de intocable como sí ha ocurrido con Isco, pero le menoscaba su incapacidad para rebelarse ante la adversidad. Lastrado por tres lesiones musculares a lo largo de curso, el brasileño es una sombra del que fue. Adolece del estado físico debido para atender a sus obligaciones defensivas, como se vio en el lentísimo repliegue en la acción que desembocó con el gol de Malcom, pero tampoco aporta el vigor ofensivo que acostumbraba incluso en aquel periodo de anemia goleadora que cercenó el proyecto de Julen Lopetegui, cuando detuvo en 481 minutos la insólita racha sin marcar del Real Madrid con su tanto ante el Levante. Fue el primero de tres partidos consecutivos viendo puerta ya que también anotó ante el Viktoria Pilsen en Champions y el Barcelona en Liga en aquel clásico que tumbó definitivamente al técnico guipuzcoano.

Apenas ha vuelto a brillar desde entonces un futbolista que suma 541 minutos en este 2019, la mayor parte en Copa, frente a los 492 que acumula Reguilón, por el que Solari se ha decantado en los cuatro últimos partidos de Liga. El canterano está por delante del brasileño en las preferencias de un entrenador que sigue tratando de recuperarle, sabedor de que sin su aportación la última parte de la temporada será mucho más empinada.

Marcos Llorente estará al menos tres semanas de baja

Marcos Llorente estará al menos tres semanas de baja tras volver a romperse en el Camp Nou. El centrocampista, que tuvo que ser relevado por Casemiro en el minuto 63 del clásico, sufre una lesión de grado II en el aductor de la pierna izquierda. Es la misma lesión que le mantuvo apartado de la dinámica de grupo las tres primeras semanas de enero después de lesionarse en el entrenamiento del 31 de diciembre con el que el Real Madrid despidió el año 2018 en el día de puertas abiertas para los aficionados.

Un percance que privó a Solari de un futbolista que se había erigido en una de las claves de la mejoría experimentada por los blancos a partir de la llegada al banquillo del argentino. A la vera del rosarino ha disputado Marcos Llorente 11 partidos, de los que el Real Madrid ha ganado nueve, ha empatado uno y ha perdido otro. 819 minutos al dictado del preparador de los 830 que lleva esta temporada tras darle sólo 11 Lopetegui en el duelo con el Espanyol de la quinta jornada que ha aprovechado para revertir una situación que apuntaba a un regreso al Alavés en enero. Elegido como mejor jugador de la final del Mundial de Clubes, donde firmó su primer gol como profesional, Marcos Llorente se ha convertido en un relevo de plenas garantías para Casemiro y también marcó en la vuelta de cuartos de Copa contra el Girona.

Su recaída le privará de participar en el derbi con el Atlético del sábado, el duelo con el Ajax en la ida de octavos de la Champions del día 13 de febrero, los partidos de Liga contra el Girona (17) y el Levante (24), así como la vuelta de semifinales de Copa ante el Barça (27).

 

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