Adrián San Miguel alcanza la gloria en «9 días de locura»

Adrián San Miguel levanta la Supercopa de Europa con el Liverpool con su toalla al cuello y la bandera de España en la cintura en el Besiktas Park de Estambul / AFP

El meta andaluz, sin equipo tras terminar con el West Ham, estuvo entrenando en el campo de un modesto club regional al que ayudó económicamente antes de convertirse en héroe del campeón europeo

Rodrigo Errasti Mendiguren
RODRIGO ERRASTI MENDIGURENMadrid

Hace sólo diez días Adrián San Miguel desconocía su futuro tras haber finalizado su etapa de seis campañas en el West Ham. Tenía opciones en Alemania, Inglaterra y España. Aunque se hablaba del Betis, que optó por Dani Martín, y después del Valladolid, pero no tenía una oferta en firme ya que la cesión del ucraniano Lunin parecía más sencilla en Zorrilla. Entonces, Simon Mignolet decidió regresar a su país, al Brujas, harto de que Jurgen Klopp hubiese preferido primero a Loris Karius y después a Alisson Becker en su lugar.

El técnico alemán pensó en este sevillano de 32 años, que a la espera de encontrar equipo se ejercitaba desde mediados de julio en las instalaciones del modesto Union Deportiva Pilas, el club de una localidad del Aljarafe sevillano situada a 29 kilómetros de Sevilla y que compite en Primera Andaluza, junto a un preparador físico y un entrenador de porteros.

Firmó un 5 de agosto, se sentó en el banquillo de Anfield un viernes 9... y a los 39 minutos tuvo que comparecer en el campo por la lesión del meta brasileño. Encajó un gol en el que poco pudo hacer.

La incertidumbre sobre su rendimiento en la Supercopa de Europa ante todo un Chelsea planeaba antes de la final, aunque tanto su técnico como sus compañeros le veían «sobradamente preparado» para una final de vaivenes, en la que hizo buenas paradas antes de cometer un penalti algo dudoso sobre el joven Tammy Abraham. Otra vez, como en 2005, un trofeo europeo se decidiría desde los once metros con el Liverpool entre los aspirantes.

La toalla y la profecía de Van Dijk

«Le dije antes de la tanda que podía ser el héroe de esta noche y que lo hiciera. Estoy feliz de que haya podido lograrlo. Debe disfrutarlo», confesó Virgil van Dijk después de que el sevillano detuviese el quinto penalti del Chelsea, tras adelantarse de la línea de gol, y decidir así la final.

Antes de correr a celebrarlo, recogió su toalla amarilla con la imagen de la Virgen de los Dolores grabada. No es algo nuevo. En Londres ya tenía otra con «la confianza en sí mismo es el primer secreto del éxito», la célebre frase de Ralph Waldo Emerson bordada.

«Adrián», gritó con una sonrisa eufórica Jurgen Klopp tras apostar por el meta español

«Hizo algunas paradas increíbles, estar tan preparado como él esta noche es algo increíble», subrayó Klopp, que bromeó gritando 'Adrián', como hacía Rocky tras su combate con Apollo Creed. «Puede estar realmente orgulloso de lo que hizo esta noche, no es solo una gran persona en el césped sino también en los vestuarios», concluyó el alemán.

Y es que Adrián mantiene buena relación con muchos internacionales, incluidos varios pesos pesados, pese a que solo estuvo dos partidos con Julen Lopetegui. De hecho, fue el primer jugador 'nuevo' que citó Lopetegui en su primera lista como seleccionador absoluto en agosto de 2016. El técnico vasco, ahora en el Sevilla, siempre había manejado buenos informes deportivos y personales de Adrián.

Tras criarse en las divisiones inferiores del Betis, este bromista se marchó a Inglaterra en 2013 tras estrenarse en Primera con los verdiblancos... también casi por accidente, gracias a una lesión de Fabri y una expulsión de Casto en La Rosaleda.

A la selección tras una tanda mágica

Su baja dolió a Pepe Mel -otro de los que le felicitó en Instagram y del que el meta considera que «nada hubiera sido igual sin encontrarnos en el camino»- y a él le costó una campaña asentarse en el puesto. Una tanda de penaltis le concedió su mejor momento, cuando en tercera ronda de FA Cup ante el Everton paró dos penaltis y con 8-8 en el marcador marcó el decisivo a Joel Robles, que poco antes había disparado el suyo al larguero. «Mucha suerte, espero vernos en otra tanda de penaltis», le escribió el actual portero del Betis cuando se despidió en junio del club inglés.

Y es que cuando ya se había hecho con él, Slaven Bilic le informó que había pedido al City la cesión de Joe Hart -titular en la selección inglesa- para que fuera el número uno. Estuvo tres meses sin jugar y además el club no le dejó irse cuando le sondearon Newcastle, Crystal Palace y desde España el Deportivo y su Betis. «Me frustré», recuerda.

en la Premier aprovechó una ausencia de Hart por una cesión con 'claúsula del miedo' para mantenerse en el once

Entonces llegó David Moyes al banquillo y un partido en el Ethiad, en el que Hart no podía jugar por la cláusula del miedo y que podía ser un punto de inflexión. «Sabía que era mi oportunidad tras los partidos de Copa de la Liga. Me preparé durante semanas física y mentalmente para ese partido. Quería reivindicarme, demostrar un gran nivel».

La suplencia le costó a Hart perder su sitio en la selección de Southgate, que apostó por Jordan Pickford para la Copa del Mundo pese a que había sido titular en toda la fase de clasificación. Pese ello, el inglés, ahora en el Burnley, le felicitó tras conseguir el primer título de su carrera a través de las redes sociales.

Adrián también acabó perdiendo el sitio en 2018, ya que el polaco Lucasz Fabianski le relegó al banquillo. Terminó su etapa 'hammer' con 150 partidos, 43 de ellos con 'clean sheat', si bien en el último se llevó cuatro del Wimbledon, ahora en League One, en un duelo de FA Cup.

«Lo mejor está por venir», escribió en las redes sociales el 23 de julio, cuando ninguna oferta se concretaba y se ejercitaba en la Unión Deportiva Pilas, a la que como muestra de agradecimiento, entregó un cheque-regalo para comprar material deportivo y «seguir mejorando» en una carta de despedida en la que daba «gracias por todo».

En el club, donde muestran con orgullo sus camisetas firmadas, aún no se lo creen. «Sabía que un equipo vendría a firmarme, pero qué equipo. Ha sucedido todo súper rápido y creo que aún no he asimilado todo lo que ha sucedido. Han sido unos días de locura».

Y es que el destino le tenía reservado su primer título y una plaza en la historia del Liverpool. Y en Estambul. Como Rafa Benítez o Xabi Alonso...