El Palo remonta ante el Almería B liderado por Apoño y Juanillo (2-1)

El Palo remonta ante el Almería B liderado por Apoño y Juanillo (2-1)

Los dos hermanos, decisivos en el importante triunfo del equipo malagueño ante un rival que se adelantó

EMILIO MORALES

El Palo vuelve a rugir en su feudo. A defender con uñas y dientes San Ignacio. El equipo malagueño, que llegaba ayer inmerso en un mar de dudas en cuestión de resultados, supo sacar fuerzas de flaqueza y vencer a uno de los gallitos de la categoría, el Almería B. En un excepcional partido de los hermanos Galdeano, los locales tuvieron paciencia y remontaron un choque que parecía perdido. Se han recuperado sensaciones y confianza.

El encuentro empezó con algo de retraso debido a la coincidencia en las indumentarias. Y esto pareció afectar a sendos equipos, que comenzaron el choque muy aletargados. Hasta el minuto 7, los 22 jugadores estuvieron muy imprecisos. Fue Jesule, el capitán, después de una falta botada por Apoño, el primero que inquietó al meta visitante. El balón se fue a las nubes. Poco a poco, el Almería fue encontrándose a sí mismo, y sus jugadores demostraron porqué están considerados la revelación del campeonato. No obstante, la zaga paleña se mantuvo firme, y consiguió desbaratar las jugadas almerienses. La más clara la tuvo Rubén Díaz, que en posición dudosa se quedó solo ante Pol Ballesté. Pero inexplicablemente la falló.

En El Palo era Apoño el que ponía cordura y temple en el juego. El malagueño dio un recital de pases en largo y cambios de juego, de los que se aprovecharoan su hermano Juanillo y Salvi, que estuvo muy participativo. En el 27 casi la tuvo Pibe a centro de Juanillo, pero no llegó por muy poco a conectar con el esférico, que vagó solo en la línea de gol. El delantero argentino, de momento, está dejando muy buenas sensaciones. Se le nota con ganas de agradar, y ha demostrado tener un potente disparo. Le falta el gol, que si sigue así, no tardará en llegar.

Fue en el minuto 31 cuando cambió el partido. Iván Sánchez, uno de los futbolistas más destacados del encuentro, aprovechó una falta al borde del área para poner el 0-1. Quizás falló en la colocación de la barrera Pol Ballesté, que se redimió con un auténtico paradón tres minutos después. El guardameta se ha convertido en una pieza clave para su entrenador. A raíz de esta jugada, los locales reaccionaron, y nuevamente de la mano de Apoño, los paleños empujaron en el ocaso de la primera mitad. El jugador de La Palmilla ha asumido galones, y sirve de apoyo para sus compañeros más jóvenes.

La segunda parte también comenzó con retraso, ya que el colegiado se encontraba conmocionado por recibir un balonazo en un lance del juego. El encuentro estuvo varios minutos parados, incluso se llegó a pensar que el colegiado no continuaría. Los jugadores paleños tenían ganas de ganar. Y eso se notaba. Tras un disparo de Apoño que rechazó el portero, Juanillo remató al fondo de las mallas. La alegría del gol dio la inercia necesaria para ir directamente a por el partido. Dos minutos más tarde fue Marín, recién entrado, el que puso por delante a los blancos con un buen disparo. Desde ese momento, fue El Palo el dueño y señor del partido. Apunto estuvo de redondear la noche Apoño con un lanzamiento desde el centro del campo. San Ignacio era una fiesta, y volvió a haber conexión entre el equipo y la hinchada, algo que muchos de los pesos pesados venían pidiendo desde hace mucho tiempo.

En la grada hubo palabras de halago a Rafa Muñoz, que supo gestionar muy bien el banquillo, y dio entrada a futbolistas que fueron decisivos en el encuentro, sobre todo Marín. El Palo, que suma su segunda victoria consecutiva, la primer en casa en lo que va de año, da un golpe sobre la mesa. El Almería B fue un digno rival, que pese a comenzar ganando vio como el estadio del barrio malagueño puede hacer que las circunstancias cambien en cuestión de dos minutos.

 

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