Julio y Óscar también corren

Julio y Óscar durante la carrera./SUR
Julio y Óscar durante la carrera. / SUR

En su edición más inclusiva, la Media Maratón Teatro Soho Caixabank Ciudad de Málaga 2019 se llenó de historias de superación

FERNANDO MORGADO

Ya en la línea de salida de la Media Maratón Ciudad de Málaga se pudo ver a un numeroso grupo de voluntarios ataviados con camisetas negras que comenzaban la marcha ayudando a personas con discapacidad a conseguir el objetivo de terminar la prueba. La organización se había propuesto convertir su vigésimo novena edición en la más inclusiva y lo consiguó, llenando el Paseo del Parque de historias de superación dignas de subir al podio.

Julio Pancorbo lleva ya cinco años participando en carreras populares junto a su hijo, Julio. En Málaga han repetido por cuarta vez. Vinieron desde Jaén acompañados por su amigo, el italiano Antonio Bonaldi. El joven Julio padece leucodistrofia, una enfermedad neurodegenerativa que tanto su padre como Bonaldi tratan de visibilizar con la camiseta que se han enfundado. Durante el recorrido, se han ido turnando para empujar la silla de ruedas de Julio. «Desde que empezamos a correr cada vez vemos más sillas. Me parece algo maravilloso. Es bueno para ellos porque les saca de la rutina. Además, este año Julio ha podido conocer a Manolo Sarria, al que admira», explica Pancorbo, que no se olvida de mencionar la labor que hace la Asociación Europea contra la Leucodistrofia.

Minutos después de Julio cruzó la meta, también en su silla, Óscar García, empujado por su padre, Juan, ambos procedentes de Jerez de la Frontera. Aunque han participado en otras medias maratones como la de Sevilla o Jerez, esta era su primera vez en Málaga. A pesar de sufrir de tendinitis, Juan no quiso privar a su hijo de «la sensación de vivir el deporte en primera persona». «Él disfruta mucho y además parece que cada año vamos a más», comenta García en referencia a los atletas discapacitados.