Maté: «Ha sido con diferencia la caída más fea de mi carrera»

La tremenda brecha en la cabeza de Maté, ayer en el Hospital Ochoa./Sur
La tremenda brecha en la cabeza de Maté, ayer en el Hospital Ochoa. / Sur

El marbellí, que recibió más de veinte puntos de sutura tras un percance en el Tour de Polonia, ya está en casa y continúa con las pruebas médicas

Pedro Luis Alonso
PEDRO LUIS ALONSOMálaga

El ciclista malagueño Luis Ángel Maté ya está de vuelta en tierras costasoleñas y continúa la recuperación de la grave caída sufrida el sábado, en la primera etapa del Tour de Polonia, en la que era su reaparición tras unas semanas de concentración en altura con su equipo, el Cofidis. El marbellí se vio involucrado con su compañero de equipo Filippo Fortin, en una caída a sólo veinte kilómetros del desenlace. Recibió un fuerte golpe en la cabeza, que le causó una hemorragia importante. El corredor fue hospitalizado y pasó las noches del sábado y el domingo en tierras polacas y evoluciona ya favorablemente.

Maté no sufrió ninguna fractura y no perdió la consciencia en ningún momento. Sin embargo se le aplicaron más de 20 puntos de sutura en la cabeza para cerrar la herida. Su compañero tuvo menos fortuna y se vio obligado a pasar por el quirófano. El peor impacto fue conocer la desagradable noticia de que, dos días después, el lunes y en otra caída en el Tour de Polonia, el joven belga del Lotto Soudal Bjorg Lambrecht murió tras sufrir una grave caída a un foso y golpearse bruscamente contra un tubo de hormigón del drenaje de la carretera.

«Recuerdo que estábamos bajando muy rápido, para preparar el 'sprint', y enmedio de la curva, en mi trayectoria, había un boquete grande. Metí la rueda y salí disparado», relató Maté. «Al principio pasa todo tan rápido que no te das cuenta. Me intenté incorporar para ver que no tenía nada en las extremidades y ahí me percaté de que no tenía ya el casco, que se había reventado. Creía que no tenía nada hasta que vi la sangre«, continuó un Maté, que asume que »las carreteras de Polonia no estaban en condiciones adecuadas, tenían muchas carencias«. »El ciclismo es un deporte que se hace al aire libre y siempre tendrá un riesgo, pero hay que poner los medios para que esto no suceda«, añadió.

Sin perder la consciencia

Maté reconoció que «no perdí la conciencia en ningún momento, aunque me mareé cuando me cosieron». La jornada de ayer Maté se la pasó con nuevas pruebas en hospitales. Pasó por el Ochoa en Marbella y ahora está comprobando si padece un pequeño desplazamiento de mandíbula.

«Ha sido con diferencia la caída más fea que he sufrido en una carrera», reconoció el ya experto corredor, cuya meta es ahora participar en su mayor reto de la temporada, la Vuelta a España (desde el sábado 24), para la que en principio tiene plaza. Le quedan algo más de tres semanas para prepararse, pero ahora la incógnita es cuando podrá volver a los entrenamientos en carretera. Pese al contratiempo y el susto, Maté no le pierde en este momento la cara a la realidad. Pudo ser peor. «La muerte de Bjorg (Lambrecht) ha sido una desgracia tremenda», recuerda al respecto.

Imagen ampliada de Luis Ángel Maté y su gran brecha.
Imagen ampliada de Luis Ángel Maté y su gran brecha. / SUR