Pedro Ramírez: «Sigo viviendo el baloncesto con mucha pasión»

Ramírez, ayer en la plaza de La Marina, junto a la estatua de Christian Andersen. /Francis Silva
Ramírez, ayer en la plaza de La Marina, junto a la estatua de Christian Andersen. / Francis Silva

El que fuera técnico del Unicaja recibe hoy el reconocimiento de la Federación por su trayectoria y promoción del baloncesto

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

Hace muchos años que Pedro Ramírez (Málaga, 1959) dejó los banquillos, pero se sigue sintiendo entrenador. El técnico malagueño será distinguido hoy en la gala del baloncesto malagueño que organiza la Delegación en Málaga de la Federación Andaluza. Se le reconoce así su papel en una de las etapas más pujantes de este deporte en la ciudad, la explosión hacia la élite del Mayoral Maristas, y también su posterior labor en el Unicaja.

Le dan un premio por su trayectoria y promoción del baloncesto. ¿Le hace sentirse ya un veterano?

–(Risas) Hombre, un poco sí, la verdad. Es un reconocimiento por los años que lleva uno en este deporte. Estoy agradecido a la Federación por haberse acordado de mí con esta distinción. Es bonito que ocurra y ver que la gente tiene un buen concepto de lo que he hecho.

Usted lleva muchos años fuera de los banquillos, pero nunca se ha ido del baloncesto.

–Efectivamente. No me he ido nunca porque, por encima de cualquier otra actividad que realice en mi vida, siempre me sentiré entrenador de baloncesto. Es mi vocación y de lo que he disfrutado más en mi vida. De una forma u otra, siempre he tratado de mantenerme cerca del baloncesto. La Obra Social de Unicaja me ha permitido estar cerca del deporte y del baloncesto en particular, y después con otras actividades y mis relaciones personales. Me siento unido estrechamente vinculado al baloncesto emocionalmente. Siempre lo he vivido con pasión y lo vivo con pasión.

–¿Cuándo tuvo claro que debía dar un paso al lado y dejar de entrenar?

–Cuando uno toma una decisión de tomar otro camino, hay que tomarla con todas las consecuencia y volcarse en tu nueva etapa. Siempre he pensado en volver, porque es lo que más me gusta, pero no lo he hecho porque sé que requeriría lo máximo de mí y una dedicación plena. Lo vivo con tanta devoción y obsesión que me debilitaría en las otras tareas que estoy haciendo.

Ha sido testigo directo de una de las etapas más pujantes y atractivas del baloncesto en Málaga. Hace unas semanas se recordó aquel ascenso del Mayoral.

–Fue una etapa importante en la que en Málaga se vivía el baloncesto con pasión. La aparición de dos clubes de élite generó una rivalidad muy enriquecedora, que a todos nos exigió muchísimo para tener un sitio en este deporte. Fruto de esto surge el Unicaja en el que también disfruté muchísimo de la cantera, como ayudante del primer equipo y como primer entrenador. Fue la coincidencia en el tiempo de personajes que ayudaron a hacer grande el baloncesto y siempre con el apoyo de Unicaja que sigue estando ahí. Sin el banco el baloncesto en Málaga no se podría entender.

Con la perspectiva que le da la experiencia, ¿cuál es la salud del baloncesto malagueño?

–Muy buena. En todas las etapas hay algo mejorable y hay que tener un espíritu autocrítico, pero creo que hay gente muy preparada. Siempre hay que aspirar a lo mejor porque si ahora está donde está es porque en otra época fuimos ambiciosos. Con nuestro trabajo y nuestro conocimientos pudimos competir con los mejores. Eso no se puede perder.

–¿Echa en falta algo?

–Me gustaría que la cantera tuviese una mayor presencia nivel de la élite, tanto en hombres como en mujeres, aunque en esto último, la apuesta de la Fundación Bancaria y el Unicaja se ha dado un paso adelante. Creo que se debe hacer un trabajo más dirigido a que haya más canteranos en el primer equipo del Unicaja. El objetivo no debe ser ganar el campeonato de España de sus categorías, sino que lleguen al primer equipo. Eso es un plus que no se paga con dinero.

En el baloncesto femenino faltaba ese paso adelante. Usted lo ha vivido de cerca.

–Hace un año en la gala de la Federación mi mujer (Mari Carmen Morales) hizo un discurso precioso reclamando que esto ocurriese y esto ha sucedido gracias a la Fundación Unicaja. Ha sido fabuloso que esto haya dado ese nivel de autoestima y mira lo que ha ocurrido, con ese campeonato de España infantil y el excelente trabajo que se está haciendo en Alhaurín de la Torre. Se ha dado un verdadero impulso y es un efecto llamada para otros equipos.

–¿Qué le parece la llegada de Luis Casimiro al Unicaja?

–Me merece un respeto profundo porque lo conozco desde que empezamos. Hemos coincidido mucho en diferentes 'clinics' y campeonatos. Cuando un hombre como él que no ha salido de las grandes canteras del baloncesto español, que dan muchas oportunidades, y que se lo ha labrado todo a base de trabajo y llevar tanto años al máximo nivel, pues me parece fantástico. Le deseo lo mejor.

Y encima, español.

–Sin duda. Se idealiza lo de fuera, suele pasar mucho en Málaga. Parece que lo de fuera es inmaculado, pero todos tenemos defectos y virtudes. En los banquillos Dios no existe, bueno Obradovic un poco sí. Aquí lo que prima es el trabajo en equipo y una estructura sólida.

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