Sur en serie

Regresan las mujeres de Monterrey

Shailene Woodley, Reese Witherspoon y Nicole Kidman, en una escena de la serie 'Big Little Lies'./SUR
Shailene Woodley, Reese Witherspoon y Nicole Kidman, en una escena de la serie 'Big Little Lies'. / SUR

HBO estrena la segunda temporada de 'Big Little Lies' con un prometedor arranque

MIGUEL ÁNGEL OESTE

Uno. La segunda temporada de 'Big Little Lies', serie creada por David E. Kelley ('Ally McBeal') a partir del libro homónimo de Liane Moriarty, comienza desde los títulos de crédito de un modo semejante a la primera, con travellings que se cortan mientras vemos a las protagonistas conducir al llevar a sus hijos al colegio, imágenes sobre las que se impone la versión de la canción de Michael Kiwanuka 'Cold Little Heart', que de un modo u otro predispone el ánimo de la serie y de lo que oculta. Ya en esos títulos de crédito tan similares a los de la primera temporada se perciben cambios sutiles que encuentran su acomodo en las variaciones que muestra el primer episodio de la segunda temporada.

Dos. A tenor del desarrollo de este primer episodio, visibles ya desde la nitidez de los títulos de crédito, las protagonistas Celeste (Nicole Kidman), Madeline (Reese Witherspoon), Jane (Shailene Woodley), Renata (Laura Dern) y Bonnie (Zoë Kravitz) llevan gafas de sol, elemento que no sucedía en la primera, porque ahora tienen un pasado, porque quieren taparse y ocultar y ocultarse. A la vez, mientras en esos títulos se mostraban a los hijos de estas mujeres en la primera temporada, en esta segunda no aparecen en las imágenes de los créditos, lo que significa un cambio sustancial de la deriva que tomará la serie. Porque como le dice un compañero de trabajo a Jane al final del episodio de apertura de la nueva temporada, «esta gente –por la gente de Monterrey– habla mucho, ya lo sabes. ¿No eres una de las cinco de Monterrey?» El otro elemento perceptible de cambio visible que se puede comprobar ya en los créditos, es la llegada de Mary Louise (Meryl Streep), la madre del fallecido en la primera temporada, el esposo maltratador casado con Celeste. Pero estas variaciones, bien porque son novedades que se añaden a la serie, bien porque son consecuencias de lo narrado, esconden una postura engañosa de que todo sigue igual, algo que también está en consonancia con la personalidad(es) del lugar y de los personajes.

Tres. Para empezar, la base literaria de Liane Moriarty ya no está, pero sí está la escritora que se implica activamente en la escritura del guion junto a Kelley. Tampoco está el director Jean-Marc Vallée, pero no lo parece porque Andrea Arnold sigue sus constantes estilísticas. Como sucedía en la anterior temporada, los personajes se van a relacionar a partir de los secretos, de la apariencia y del fondo que ocultan. En este sentido, a las cinco de Monterrey las une un secreto, las dudas y habladurías. La estructura sigue desarrollándose desde dos líneas temporales: el presente y el pasado, en esta ocasión, con los interrogatorios de las protagonistas y no de los amigos, profesores y personajes implicados en el suceso.

Cuatro. Sin duda, destaca el personaje de Mary Louise, pues se impone de un modo absorbente. Meryl Streep no hace nada especial o parece que no lo hace, pero la composición de esa madre dolida y terrorífica genera por sí sola tensión y un estado de alerta de que cualquier cosa puede ocurrir. Esto sucede desde una conversación banal con Madeleine que gradualmente va virando hacia otra cosa, hasta una escena tremenda con Celeste y los nietos que pone los pelos de punta. No es difícil aventurar que sobre este personaje autoritario y complicado que hace preguntas incómodas sobre la muerte de su hijo girará parte de la historia.

Los personajes se relacionan desde los secretos, la apariencia y el fondo que ocultan

Cinco. De los otros personajes femeninos –porque esta serie aborda y conecta con la sensibilidad femenina y debería ser de visión obligada para ambos sexos- hay cambios y una aparente permanencia. Por ejemplo, los cambios más evidentes los representan Bonnie y Jane. Bonnie, una mujer comprometida, activista, progresista, profesora de baile, que se casó con el exmarido de Madeline, estaba en paz, pero ahora vive consumida por la culpa por lo que hizo –fue ella quien empujó al marido de Celeste cuando la golpeaba–, encerrada en sí misma, limando poco a poco su cordura. Jane, que había sido violada por el difunto, que vivía consumida por el miedo, ahora parece feliz, si antes corría por la playa para sudar el pasado, ahora baila en la playa ajena a él. Madeline parece que sigue igual, pero presenta leves modificaciones con la que fue, que se manifiesta en varias escenas con su hija mayor. Celeste continúa viviendo en un volcán a punto de estallar. Si antes la culpa era por unos motivos, ahora esa culpa sigue aferrada por otros. Su torbellino resulta desasosegante.

Seis. Estos vaivenes psicológicos de los personajes sirven para reflejar temas que estaban en la primera temporada aunque desde ópticas diferentes. Temas como la culpa, el amor mal entendido, los celos, la maternidad y la paternidad, el acoso escolar, la presión de los padres en el entorno educativo, la difusión del hombre frente a mujeres que toman las riendas de la vida sin apoyarse en ellos.

Siete. La serie retrata con bastante sagacidad la impostura de la sociedad de Monterrey, evanescente, difusa, a pesar de las lecciones de solidez que imprime. El ritmo a la hora de comprimir o extender la tensión dramática de las secuencias suele estar construido desde el trabajo interpretativo de las actrices. En sus ritmos, en las modulaciones de lo que callan y expresan –recitales como el enfrentamiento de Reese Witherspoon y Meryl Streep son para enmarcar– se hace grande 'Big Little Lies'. Aunque los personajes masculinos quedan diluidos en la inacción, circunstancia que tal vez debilite esta estupenda ficción sobre el fingimiento en el que las tormentas descargan en un paisaje idílico y soleado.

El final de 'The Affair'

El próximo 25 de agosto se estrena en Movistar Plus la quinta y última temporada de la serie de Showtime ganadora del Globo de Oro, 'The Affair', creada por la showrunner Sarah Treem ('House of Cards', 'En terapia'), quien también escribe y produce la serie. 'The Affair' está protagonizada por Dominic West, Maura Tierney (ganadora de un Globo de Oro) y Sanaa Lathan, y explora los efectos emocionales y psicológicos de una aventura que destruyó dos matrimonios y de un mismo crimen que las une.

Anna Paquin ('True Blood'), ganadora de un Oscar y de un Globo de Oro, se une como personaje regular. Esta temporada cuenta con la participación de Jennifer Jason Leigh ('Los Odiosos Ocho'), Claes Bang ('The Square') y Lyric Bent ('She´s Gotta Have It'), y el regreso de Russell Hornsby ('Fences').

La quinta temporada hace una crónica de las consecuencias de los horribles acontecimientos de la temporada anterior. Los personajes aceptan las consecuencias de sus decisiones al darse cuenta de que, si realmente quieren cambiar su futuro, primero deben enfrentarse a su pasado.

Helen (Maura Tierney) comienza la temporada involucrada en un nuevo asunto con una carismática estrella de cine (interpretada por Claes Bang), que le ofrece todo lo que ella ya no tiene. Mientras tanto, Noah (Dominic West) tiene que tragarse su orgullo y sus celos, mientras se hace cargo de su familia. Justo cuando las cosas parecen haberse estabilizado, un encuentro casual con alguien del pasado pone en marcha una secuencia de acontecimientos. Por su parte, Anna Paquin interpreta a la hija adulta de Alison y Cole, Joanie Lockhart, quien regresa para descubrir la verdad sobre lo que le sucedió a su madre y cerrar del todo esta historia.