«Quise representar mi vida»

«Quise representar mi vida»

Aleix Puig, ganador de 'MasterChef', hizo un menú con un primer plato «humilde», un segundo que refleja su paso por el programa y un postre que invita a «soñar», pero «con los pies en el suelo»

JULIÁN ALÍA

El pescadero de Manresa Aleix Puig (26 años) se consagró la noche del martes como ganador de la séptima edición de 'MasterChef'. En realidad, lo hizo meses antes, aunque vio la final, «por el tema de entrevistas», desde un hotel de la capital. En sus hogares lo siguieron más de dos millones de personas, el 18,8% de 'share'. «Valentín, que es de Madrid, me quería juntar con sus amigos para verlo en un bar con mucha gente... Pero no, no. Me quedé en el hotel. La final es muy dura y yo quería disfrutarla tranquilo, descansando», comenta el flamante triunfador del 'talent' de La 1 de TVE, que redondeó el premio de 100.000 euros con la publicación de un libro de recetas -saldrá a la venta el 9 de julio- y la matrícula en un máster en Cocina, Técnica y Producto

- ¿Qué le llevó a inscribirse en el concurso?

- Estaba un día en casa y, haciendo un 'scroll' en Instagram, vi la oportunidad de presentarse al 'casting' y... me apunté. Sin ninguna pretensión, sin pensar que me iban a coger, pero fui pasando una criba, otra y otra más, y de pronto te encuentras en la prueba definitiva en Madrid, donde me dieron el delantal los tres jurados. Ya dentro del programa es cuando percibes que la aventura comienza; intentas canalizarla y superarte para alcanzar la final, pero nunca pensando que vas a ganar.

- Desde fuera se le veía como favorito...

- Algunos compañeros empezaron a decir que era el favorito, que no sé qué, que no sé cuánto, pero eso no es bueno, porque te va posicionando sin querer en un estatus en el que si tú metes la pata, parece peor que si lo hace otro. Al final, corres el riesgo de acabar creyéndotelo, pero yo me decía: 'Esto no me puede entrar en la cabeza, porque si fallo un día me voy a hundir'. Lo que hice fue trabajar duro desde el primer momento e intentar que esas cositas no me influyeran.

- ¿En algún momento se sintió ganador?

- La verdad es que no. Sí es cierto que a partir de la semana once me vi como posible finalista. Éramos seis y pasaban cuatro, así que pensé que alguna posibilidad tenía. Pero ganador... Es muy complicado porque siempre te puede pasar algo, como lo que me ocurrió en la prueba con Dabiz Muñoz. Me dejé el salmonete crudo, y si eso me llega a pasar en la batalla final con Teresa no hubiera ganado.

- ¿Cómo eligió el menú para la final?

- Quería dar a entender un poco al espectador qué es la cocina para mí. Quería representar mi vida en unos platos. Creo que un chef cuando diseña un menú, si lo hace desde un punto de vista personal, encaja mejor. Hice un primer plato muy humilde, con productos como el pan con tomate o una sardina, que puede comprar todo el mundo. El segundo refleja mi paso por el programa. Yo empecé con pocos sabores y buenos emplatados, y terminé con buenos sabores. El plato eran sabores suaves que terminaban en un jugo de rodaballo central que tiene toda la potencia del mundo y unía el plato. El postre, un guiño a las piedras lunares; el helado de violetas era como un satélite con el que quería invitar a soñar ese espacio que se te abre cuando llegas a una final de 'MasterChef'. La ganes o no, te franquea muchas puertas. Y todo ello, con un cremoso de crema catalana en el centro, para dar a entender que hay que tener los pies en el suelo siempre y saber de dónde se viene.

Tres más en el secreto

- ¿Cómo ha vivido el tiempo en que debía mantener en secreto que ganó el programa?

- Vas de más a menos. Sabes que has ganado, pero es como si no lo hubieras hecho. Has ganado para ti, nada más. Lo sabían mi madre, mi hermana y un amigo. Cuando la gente te pregunta tienes que ir rebajando expectativas, y al final te las vas rebajando también internamente. El martes, cuando todo el mundo lo supo por fin, es cuando realmente me sentí ganador de 'MasterChef'.

- ¿Tiene ya planes para invertir el dinero del premio?

- Ahorrarlo bien, porque voy al ABaC (el restaurante de Jordi Cruz) durante ocho meses y ahí voy a estar estudiando sin gastar prácticamente nada. Soy muy de 'startups', de emprender, y el premio va a ser una primera entrada para lo que venga, ya sea un 'catering', un restaurante...

- Recomiende un menú para el verano.

- Con este calor tremendo que estamos sufriendo... Yo soy mucho de ajoblanco, pero sacamos la almendra cruda y le ponemos pistacho. Yo hago la elaboración sin pan; le ponemos un poco de aceite de oliva virgen extra, la hacemos con agua, trituramos el pistacho y sumamos vinagre de Jerez y un poco de limón. Ligamos todo, lo dejamos en la nevera bien fresquito y nos marcamos un atún rojo o blanco a la plancha. Hacemos un 'tataki', que se sirve frío, y lo bañamos con el ajoblanco. Así tenemos un plato muy saludable, con el omega 3 del atún, la grasa buena del pistacho y todo muy refrescante.