'Mira lo que has hecho': la vida en construcción

Berto Romero y Eva Ugarte vuelven a contar sus peripecias como nuevos padres en esta serie. /SUR
Berto Romero y Eva Ugarte vuelven a contar sus peripecias como nuevos padres en esta serie. / SUR

El 22 de febrero se estrena en Movistar la segunda temporada de esta serie, creada y protagonizada por Berto Romero

MIGUEL ÁNGEL OESTE
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La serie creada por Berto Romero y escrita por Rafel Barceló, Enric Pardo y el propio Berto va mucho más allá en su segunda temporada en su juego simbólico entre vida y ficción, ganando en matices, en dinamismo, en potencia y variaciones estéticas con la incorporación a la dirección de Javier Ruiz Caldera.

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En esta segunda temporada, 'Mira lo que has hecho' vuela a través de un relato más orgánico, con una fuerte capacidad estética conectada a las contradicciones y sinsabores de los personajes por medio de un guion muy sagaz y una dirección inspirada, cargada de variantes, metáforas y representaciones a muchos niveles. En esta nueva entrega la comedia se impresiona desde las debilidades humanas. De ahí la fuerza dramática que suspende por medio de una dirección que sabe captar la extrañeza de los deseos, frustraciones, culpas, amores… de unos personajes arrastrados por sus miedos en medio de un momento vital complicado. Si la primera temporada finalizaba con la muerte del padre de Berto y la intuición de una nueva vida, la apertura de la segunda en el cementerio crea vasos comunicantes con aquella. Una secuencia sin desperdicio que cierra lo anterior –esto es, los seis episodios precedentes en tono, humor, ritmo– para abrirse a la nueva etapa con una estupenda elipsis.

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En esta nueva etapa, los personajes se encuentran en otra situación diferente. Todo está en construcción. No solo la fachada del edificio ni la propia casa. Sobre todo su relación ante lo que experimentan. Una relación que pueden tirar por el retrete –la referencia está en la serie de un modo directo y sutil por paradójico que suene–, o salvar aunque ninguno tenga los 'poderes' adecuados. Sin hacer spoilers: Sandra (Eva Ugarte) está embarazada y Berto protagoniza una serie sobre su paternidad en la que Belén Cuesta hace de su mujer en la ficción. Lucas ya tiene dos años y pasa por una etapa difícil. En la segunda temporada se plantea un diálogo constante entre ficción/representación y vida, que a su vez es una representación. El juego de la serie dentro de la serie introduce momentos certeros en cuanto a la fragilidad de los hombres y mujeres, pero a la vez pone de manifiesto algo aún más relevante: nuestra vida, la de casi cualquier persona está formada por esas ficciones, su influjo y capacidad formadora es mayor de lo que intuimos. Esto se refleja desde los iluminados guiones (impagable el diálogo entre Sandra y Berto sobre Marvel y DC), a los guiños actuales a fenómenos seriales ('Stranger Things'), a la tradición del género de la comedia desde la screwball comedy al posthumor de la nueva comedia americana, a la televisión como elemento integrador y formador de la familia con lo que se consigue un evidente poder de evocación. Por eso, 'Mira lo que has hecho' gana en reflexión y en capacidad de lecturas cómicas y dramáticas.

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Tal vez el plano final del episodio uno representa mejor que ningún otro, no solo la perspicacia de los creadores a la hora de tratar las conexiones de la vida y ficción, sino también para ahondar en las dificultades para conciliar trabajo y paternidad-maternidad y las inevitables fricciones de pareja, insatisfacciones y conflictos cuando es uno de los dos, normalmente la mujer, quien se encarga del niño. Ese plano final al que aludo contiene una enorme simbología: una persona/personaje en construcción, que Ruiz Caldera deja suspendido, al aguantar el plano. Berto abre una puerta y se queda tras el decorado, quieto, entre cables, cajas, herramientas, mientras varios técnicos finalizan su tarea. Ese plano funciona dentro de campo y se prolonga también fuera, conectado de manera orgánica a lo que vendrá en los siguientes cinco episodios

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Los desdoblamientos y frecuentes variaciones estéticas y de ritmo que introduce Ruiz Caldera se sustentan en un guion con bastantes más aristas del que pudiese parecer en un primer momento. Líneas de diálogo que escarban la porosa frontera de ficción-realidad para conseguir algo tan complicado como la verosimilitud y el juego de espejos. Una escena lo deja patente. Berto, en el set de rodaje, tiene que llorar porque su padre se está muriendo; entonces le dice a Antonio Resines (el padre en la serie de ficción): «Y si me pongo triste y lloro»; y Resines le suelta: «Eso nunca. La verdad no es creíble». Este juego de máscaras se extrapola al mismo tono cuando Berto en el último episodio pregunta a Sandra: «¿Cuándo dejó esto de ser una comedia y se convirtió en una tragedia?», y la mujer le responde: «Igual cuando dejaste de ser un cómico y te creíste un actor». Precisamente Berto, Eva Ugarte y el resto del elenco demuestra que son extraordinarios cómicos y actores explorando terrenos nuevos a los de la primera temporada, yendo de lo cómico a la tragedia, del drama a lo emotivo –especialmente sensible la secuencia de Sandra y su hijo en la bañera por lo que tiene de 'verdad'.

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Esta segunda temporada resulta más melancólica, incisiva, turbadora, tierna y precisa en el retrato de una pareja que afronta el reto de ser familia numerosa, de las exigencias del trabajo, de los desafíos que plantea la vida para hombres y mujeres que adoptan determinadas decisiones. Porque 'Mira lo que has hecho' propone una suerte de comedia que emerge de lo real o cotidiano para plantear temas de hoy de un modo maduro y sin prejuicios. Sí, justo lo contrario de la tendencia mayoritaria que se ve en la actualidad en el cine dentro del género, donde predomina un tipo de comedia conservadora, derivativa, cargada de clichés, lineal y banal. Series como 'Mira lo que has hecho' representan por suerte justo el lado opuesto. En ella vemos un guion madurado, un híbrido entre cine narrativo con una puesta en escena ágil y estilizada por Javier Ruiz Caldera que deja a su vez espacio a la performance art si fuese necesario, al tiempo que introduce con naturalidad géneros que afloran desde el fondo de lo que se muestra –ese comienzo con el número musical en el episodio 2–.

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Así, estos seis episodios van más allá del tono costumbrista de la primera temporada, al tiempo que rompe con las dinámicas lineales y reflexiona sobre cuestiones de la comedia desde el punto vital. El carácter autobiográfico del material se enmascara para potenciar la esencia de cualquier cotidianidad, sin olvidar, claro, la centralidad del cómico como autor y la maleabilidad que realiza de ese material un director tan fino como Ruiz Caldera.

Sandra (Eva Ugarte) vuelve a estar embarazada.
Sandra (Eva Ugarte) vuelve a estar embarazada. / SUR