La Granizada

Manuel Escribano: «Temo volver al ostracismo»

Manuel Escribano: «Temo volver al ostracismo»

Hace historia al convertirse en el primer torero que indulta un Miura. «Me siento muy orgulloso y feliz»

SUSANA ZAMORA

No entiende su vida sin el toro. «Es una forma de sentir», asegura Manuel Escribano (Gerena, Sevilla, 1984) quien desde muy pequeño vivió la afición en su familia. Su padre era veterinario y recuerda aquellos años en que lo acompañaba al campo a operar al toro bravo. El 19 de junio de 2004 tomó la alternativa en Aranjuez. Fue un día «muy bonito», revive. Cortó tres orejas y estuvo muy arropado por familiares y amigos. Ha habido grandes tardes en su carrera, pero la del pasado 22 de junio fue especial. Miura debutaba en la plaza de Utrera y Manuel hizo historia al indultar por primera vez un toro de esa ganadería. Consiguió dos orejas y rabo simbólicos.

- ¿Qué le dice el nombre de 'Tahonero'?

- Es el toro que pude indultar el día de mi reaparición tras la cogida en Madrid; el toro que pasará a la historia por ser el primer Miura que se indulta en una plaza, y un gran toro con el que pude hacer el toreo que quiero. Al principio, había que esconderlo un poco, pero, cuando ambos nos cogimos el pulso, ya todo el mundo empezó a disfrutar.

- ¿Qué tenía ese toro para merecer el indulto?

- Lo pudo ver la gente: la forma de embestir, la entrega, la fijeza en mí. Yo nunca he arrodillado la pelea y, al final, la entrega que tuve en su embestida es lo que despertó la emoción. Aunque el toro de Miura es muy cambiante en su actitud, sí le vi nobleza, obediencia a lo que le presentaba, muy fijo... Y esa entrega en el muletazo... Definen las cualidades perfectas de un toro bravo.

- Han sido 177 años sin que ningún otro torero disfrutase de un Miura así...

- Así es. Es el primero que se indulta en todos los años de la ganadería y me siento orgulloso, feliz. Es una efemérides, pero lo importante es lo que yo pude hacer con el toro; haber sido capaz de cuajar un ejemplar de esas características. Si eso lleva luego al indulto, pues es una gran satisfacción.

- Si le dicen solo tres semanas antes, cuando sufrió una grave cogida en la Feria de San Isidro, que iba a reaparecer haciendo historia...

- Nunca descarto nada, porque para eso trabajo, me esfuerzo y me sacrifico; para eso me entreno y me machaco mucho. Mi mente está en todo, también en lo más grande, y siempre voy a hacer todo lo que esté en mi mano para conseguirlo. Fue un logro torear esa tarde. Me marqué 15 o 20 días para la recuperación y toreé a los 22, gracias a todo el equipo médico y de preparadores, pero también al trabajo, la constancia, y a aguantar mucho dolor.

- ¿Cuánto se aprende de una cogida seria?

- Depende de cómo te la tomes, de lo que tengas que pasar. Aprendes a superarte, a aguantar, a elevar el umbral del dolor, a hacerte más fuerte cuando luchas y a venirte arriba en esos momentos, cuando consigues lo que te propones. Pero también tienes que analizar qué ha pasado, por qué te ha cogido, dónde ha estado el error y sacar conclusiones.

- ¿Qué embestidas duelen más, las del toro o las del hombre?

- Las humanas, sin duda. El toro te coge por derecho, cuando fallas; te marca cuando te va a embestir y es entonces cuando uno arriesga y se expone, pero el toro siempre te lo dice. Los hombres no siempre cogen por derecho.

La gente «responde»

- Miedo, incertidumbre, sorpresa... ¿Hay algo a lo que tema más que a un toro de Miura?

- Pues sí, volver al ostracismo, a los comienzos de mi carrera, cuando estuve tanto tiempo parado. A que no cuenten contigo, a no ilusionar a la gente, a no emocionarla cada tarde. Eso es lo peor que te puede pasar.

- Ya en 2016, escribió otra página de oro en La Maestranza sevillana cuando indultó a 'Cobradiezmos', de Victorino Martín. Usted le ha cogido gusto a esto de hacer historia...

- Fue otra tarde mágica, irrepetible. Una pasada, un éxtasis. Me siento orgulloso por ser parte de la historia, por tantas cosas importantes que haya podido hacer en el toreo.

- ¿Está el aficionado al toro en peligro de extinción?

- No lo creo. El toreo ha pasado por diferentes épocas y creo que actualmente se está viniendo arriba de nuevo. Cuando hay un espectáculo digno y bonito, la gente responde.

- Y a quienes ven un sinsentido matar a un animal en una plaza, ¿qué les dice?

- Hay otros sinsentidos mucho peores. Esto lleva siglos funcionando y a quienes no lo entienden yo les invito a que vengan y lo conozcan, a que vean el sentido de la muerte del animal en la plaza. Lo bonito de la tauromaquia no es cómo muere el toro, sino cómo vive.

- Dicen de usted que es un torero con mucho 'swing'...

- No es lo mismo ponerse delante de un toro que delante de una bola de golf, pero hay similitudes en los movimientos, porque hay que dominar el cuerpo, tener ritmo y una concentración máxima.

- Al menos, el golf parece menos peligroso...

- Bueno, también te puedes llevar tus buenos bolazos (risas).

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