Starlite y Marenostrum: guerra de divas

Starlite y Marenostrum: guerra de divas

La diva del Bronx ofreció el jueves el que se suponía que iba a ser el concierto del año en la Costa del Sol aunque, según muchas impresiones de críticos y del público general, quedó algo deslucido en su montaje respecto a lo que se imaginaban las expectativas

Txema Martín
TXEMA MARTÍN

La diva del Bronx ofreció el jueves el que se suponía que iba a ser el concierto del año en la Costa del Sol aunque, según muchas impresiones de críticos y del público general, quedó algo deslucido en su montaje respecto a lo que se imaginaban las expectativas, todo ello gobernado por el retraso de media hora y los aires de diva de la cantante. Nuestro territorio se ha convertido en un gran escenario de conciertos de primer nivel y ya no nos conformamos con cualquier cosa: el espectáculo que dio Jennifer Lopez fue clavado al que viene dando la diva en otros lugares del mundo, así que la anunciada exclusividad del concierto quedó en entredicho. También es cierto que no ayudó en nada que la oficina de la artista decidiera prohibir el acceso a los periodistas acreditados poco antes del evento, un gesto que desde luego es incomprensible a estas alturas de la vida, cuando todo el mundo tiene en su bolsillo un teléfono capaz de hacer fotografías en alta definición y, en fin, de contarle al mundo lo que le dé la gana en sus redes sociales. Por más diva que sea una, tiene que controlar estos movimientos que no benefician en nada. Sea como sea, Marenostrum se ha marcado un punto importante en una sana pero encendida competencia con el Starlite de Marbella que, según dicen, también pujó lo suyo para acoger el concierto de esta artista cuyo caché podría haber superado el millón de euros. Estos dos grandes festivales veraniegos han devuelto a la Costa el esplendor de los conciertos en los años 80, los recitales míticos en el teatro del Tívoli y, ahora, un cartel internacional de primer nivel para que visitantes y malagueños disfruten de la música. Pero, en esta batalla, ¿cuál es el festival que va ganando?

Marenostrum: un cartel con poderío

Si comparamos los dos carteles de esta edición, parece evidente que Marenostrum ha hecho una apuesta más fuerte al traer estrellas que no son habituales en nuestro firmamento. Basten los nombres de Bob Dylan, Rod Stewart, Carl Cox y, como guinda, Jennifer Lopez con su única fecha en España. Starlite, por su parte, apuesta por no arriesgar demasiado. Uno ve su cartel de este año y cuesta trabajo encontrar a un artista que no haya venido antes a este mismo festival. Es el caso de Sting, The Beach Boys (o lo que queda de ellos), Juanes, Jason Derulo, Pablo López, Eros Ramazzotti o Miguel Poveda. Casi sale más a cuenta buscar a los artistas que no han venido antes. Esta cansina repetición resta puntos a Starlite, que tendrá que visitar otros territorios si quiere subir el nivel en lugar de estancarse.

Mejores accesos para Starlite

Pese a que se notan los esfuerzos, es habitual que muchos asistentes a Marenostrum, principalmente los que escogen el vehículo privado, que son mayoría, tengan que pasar por el calvario de un atasco en las inmediaciones o aparcar a 30 minutos a pie del recinto. La hora del concierto se mezcla con el momento de regreso de los bañistas y eso forma unas retenciones monumentales; en alguna ocasión se ha tenido que retrasar el concierto porque buena parte de los que tenían entrada no podían llegar a tiempo. En este sentido, pese a lo recóndito de su situación, gana Starlite: primero, porque tiene un aforo mucho menor que Marenostrum (2.500 frente a unos 15.000 espectadores) y segundo porque juega con la baza de su propio recinto, donde puede uno llegar con antelación y tomar una cerveza que no será barata en la zona de la discoteca o comer algo a precios también desorbitados. Es raro, en cualquier caso, ver en Starlite a gente que ha pagado un dineral por su entrada haciendo cola para subirse a un autobús o caminando con sus Jimmy Choo sobre el secarral.

El futuro

Mientras que el Marenostrum cuenta con el apoyo explícito del Ayuntamiento de Fuengirola, que cede el espacio y el escenario para que los promotores se centren en lo artístico, Starlite se ha visto con muchas trabas políticas y burocráticas para seguir con una labor que tiene todavía mucho que aportar a la cultura musical de la Costa. Con todo, otra gran batalla entre Marenostrum y Starlite se librará el año que viene. Ahítos estamos por descubrir qué artistas vendrán a Málaga en 2020.