Roca se corona como Rey de la Goyesca de Ronda 2018

Roca Rey toreando con la mano diestra al tercero de la tarde, primero de su lote. /Hugo Cortés
Roca Rey toreando con la mano diestra al tercero de la tarde, primero de su lote. / Hugo Cortés

Rotunda y completa actuación del peruano, que sale a hombros en su debut en Ronda junto a Cayetano

Antonio M. Romero
ANTONIO M. ROMERO

Firme como la piedra dos veces centenaria sobre la que se asienta la Real Maestranza de Caballería de Ronda; derrochando valentía; y mostrando la pureza y la verdad del toreo. Esa fue la carta de presentación con la que Andrés Roca Rey hizo su debut en la tradicional Corrida Goyesca. El peruano se coronó como el gran triunfador del festejo tras cuajar una completa y rotunda actuación en sus toros, especialmente en el tercero, y salir a hombros por la puerta grande de Pedro Romero. Lo hizo acompañado de Cayetano, que reapareció en los ruedos tras su lesión de principios de agosto. De vacío se fue Morante de la Puebla, que dejó apenas unos retazos, pocos, de su torería.

A pesar de su juventud, Roca Rey se ha consagrado como una de las grandes figuras de la tauromaquia actual y en uno de los toreros que más atrae al público a las plazas. En Ronda no defraudó. Y eso que no tuvo un buen comienzo. Su primero, 'Pícaro' se golpeó fuertemente contra el burladero en la salida y se lesionó por lo que hubo que ser devuelto. En este punto, hay que dar un toque de atención y es que en la plaza de la Ciudad del Tajo no hay parada de cabestros y se intentó primero meterlo de nuevo en chiqueros, luego apuntillarlo en la tronera del burladero, seguidamente descabellarlo –el subalterno Paco Algaba lo hizo con cinco golpes que no acertaron– y finalmente tuvo que salir el matador a estoquearlo. ¿No se podría haber optado por esta solución desde el principio y habernos ahorrado el triste espectáculo que se vio en la plaza?

El peruano corrió turno y saltó al ruedo el reseñado en sexto lugar. 'Revistero' salió corretón y sin fijeza por lo que el matador no se pudo estirar con el capote. Tras un leve puyazo, Roca Rey hizo un buen quite por chicuelinas personalísimas. Brindó al público una faena iniciada con cinco estatuarios, tres de ellos en el mismo sitio y con la zapatilla muy asentada en el albero maestrante, rematadas con un pase cambiado por la espalda ligado con el de pecho. Fue el prólogo de un trasteo donde hubo rotundidad y contudencia en los muletazos por ambas manos con series ligadas, templadas y de mano muy baja, que calaron en los tendidos. Cuando toreaba al natural fue cogido sin consecuencias, se levantó y, con la cara llena de sangre de toro, volvió a la cara del burel para seguir con su recital de toreo puro y citando con la verdad por delante. En el epílogo vinieron los circulares invertidos en las distancias cortas y unas bernardinas escalofriantes, de infarto, que levantaron a parte del respetable de sus asiento. Mató de una buena estocada, logrando dos orejas incontestables.

El festejo

Lugar.
Real Maestranza de Caballería de Ronda.
Ganadería.
Se lidiaron seis toros de Juan Pedro Domecq, el sexto como sobrero tras devolverse el tercer por lesión y correrse turno, de desigual presentación y juego. En general fueron mansos y nobles, los de mejor condición, segundo –aplaudido en el arrastre– y tercero.
Toreros.
Morante de la Puebla (color beige claro la chaquetilla y más oscuro la taleguilla y pasamanería en oro): ovación y ovación tras petición minoritaria; Cayetano (turquesa y pasamanería en blanco): dos orejas y ovación tras aviso; Roca Rey (celeste y pasamanería en negro): dos orejas tras aviso y oreja tras aviso.
Incidencias.
Segunda de abono de la Feria de Pedro Romero. LXII edición de la Corrida Goyesca. Lleno de 'No hay billetes' en tarde de buena temperatura donde hubo algunas rachas de aire. Saludaron tras banderillear Viruta, en el tercero, Iván García, en el quinto –hizo una buena lidia también en el segundo– y Juan José Domínguez y Paco Algaba, en el sexto. El festejo comenzó con 18 minutos de retraso, lo que provocó las protestas de una parte del público, porque Cayetano, que reaparecía tras el golpe sufrido en las costillas a principios de agosto en Pontevedra, estaba siendo atendido por los médicos en la enfermería de la plaza. Antes del inicio del festejo, que presidió Luis Candela, que estuvo bien, las damas goyescas, como es tradicional, entraron en carruajes en el bicentenario coso.

Con la puerta grande asegurada, Roca Rey, como debe ser, se mostró inconformista y salió a por todas en el último del festejo. A 'Matamoscas', primer sobrero, lo recibió con verónicas a pies juntos, chicuelinas y una revolera. Variedad capotera que repitió en el quite con caleserinas, gaoneras y una revolera. El peruano brindó a los hermanos Rivera Ordóñez (Francisco, empresario de la plaza, y Cayetano) una faena en la que el diestro estuvo por encima de un toro que llegó a la franela con la cara alta, sin entregarse y tirando un tornillazo al final de la embestida. El diestro empezó con dos pases cambiados por la espalda muy ajustados ligados con el de pecho. Después vinieron tandas donde derrochó valentía y terminó pegándose un arrimón. Mató de media estocada en buen sitio y el público premió su pundonor con una generosa oreja que puso el broche de oro a su gran actuación a lo largo de la tarde.

Cayetano en el trasteo al segundo de la Goyesca, al que cortó las dos orejas
Cayetano en el trasteo al segundo de la Goyesca, al que cortó las dos orejas / Hugo Cortés

Cayetano saltó al ruedo de Ronda infiltrado y se le vio con muy buena actitud y predisposición. A su primero lo recibió por cordobinas y verónicas templadas, rematadas con una media. Al caballo lo llevó galleando por chicuelinas. El diestro madrileño brindó al público una faena que inició por bajo con trincherazos que tuvieron sabor y empaque. Después vinieron tandas por ambas manos con mucha suavidad y compostura, lo que le imprimió plasticidad, pero a las que le faltó más ajuste ya que todo el trasteo fue por las afueras. Terminó con unos ayudados por bajo con sabor y lo mejor de su actuación fue la estocada recibiendo a 'Mirtilo'.

En el quinto, Cayetano recibió a 'Marisquero' con unas verónicas aceleradas. El diestro madrileño brindó a su mozo de espadas, Ramiro Curá, una faena de muleta que inició por bajo y que tuvo muchos pases por ambos pitones, pero poca sustancia. El madrileño fue aplaudido por el público cuando cogió una banderilla que se había caído al albero con los colores de la bandera nacional y la besó. Los sonidos de 'La Concha Flamenca', con sus solos de trompeta, pusieron algo de sal a una faena insulsa de Cayetano. Mató de media estocada.

Morante deja retazos de su torería y pierde el trofeo en el primero de su lote por el fallo con la espada

No se puede consentir un espectáculo como el que se ofreció tras las devolución del tercero ante la ausencia de una parada de cabestros

En la memoria de los aficionados aún permanece como oro en paño el recuerdo de la encerrona, hace cinco años, de Morante con seis toros en la Maestranza rondeña. Una evocación que va a continuar porque la actuación del sevillano de ayer en Ronda no estuvo a la altura del interés que despierta su tauromaquia y su personalidad.

Morante, durante la faena de muleta al primero del festejo.
Morante, durante la faena de muleta al primero del festejo. / Hugo Cortés

A su primero, 'Lamioso', lo recibió Morante –que estrenó un terno diseñado por Vicky Martín Berrocal– con unas verónicas voluntariosas rematadas con una media y una serpentina. Inició su faena con unos toreros ayudados por alto y en un molinete de remate, la pata del toro lo tiró y quedó a merced del burel, aunque todo quedó en un susto sin consecuencias. El 'juanpedro' fue un toro noble, pero sin emoción, al que el diestro sevillano logró arrancarle algunos buenos muletazos sueltos pero de forma muy intermitente. En la parte final, desde el tendido una voz flamenca interpretó una 'toná'. Fue el epílogo a un trasteo donde el torero de La Puebla perdió el trofeo por su fallo con la espada: dejó dos pinchazos sin soltar antes de cobrar una estocada trasera.

El cuarto, 'Chulito' fue un toro que de salida mostró su extrema debilidad perdiendo continuamente las manos en las diferentes fases de la lidia. Morante no se estiró con el capote e hizo gestos de no gustarle mucho las condiciones del burel. En el caballo recibió un leve picotazo y en banderillas se cambió con dos pares. Era una birria de toro, al que el diestro sevillano le hizo una faena de enfermería en las primeras fases, siempre a media altura y sin obligar mucho al burel. En el tramo final le arrancó algunos muletazos estimables, pero carentes de emoción y sinn igazón. Mató de una estocada casi entera desprendida y el público le ovacionó el esfuerzo.

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