Pau Donés: «Quiero recuperar mi vida como persona normal y corriente»

Pau Donés se despide de Málaga en la Sala París 15. :: /Anton GOIRI / TESA
Pau Donés se despide de Málaga en la Sala París 15. :: / Anton GOIRI / TESA

No se va por el cáncer, el líder de Jarabe de Palo deja los escenarios porque después de 20 años se ha ganado un respiro. Antes, se despide de Málaga el 16 de noviembre

Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

Confiesa que varias veces ha intentado tomarse un respiro del «disparate» de vida al que obliga la música y no lo ha logrado. «Pero esta vez lo voy a conseguir», asegura al otro lado del teléfono Pau Donés. El 1 de enero es la fecha marcada para su retirada temporal de los escenarios. Una decisión que, insiste una y otra vez, ha tomado libremente, sin la dictadura del cáncer de colon con el que convive desde 2015. Se va, simple y llanamente, porque después de 20 años al frente de Jarabe de Palo quiere volver a ser una persona «normal y corriente». Pero no es un adiós, solo un hasta luego. «Volveremos», garantiza. Hasta entonces, celebra su despedida con el disco 'Jarabe Sinfónico', el libro '100 letras' y una gira que el viernes, 16 de noviembre, recala en la Sala París 15 de Málaga.

-El 1 de enero está ahí al lado. ¿Cómo vive la recta final?

-Sin mirar al 1 de enero. Sé que está ahí, pero ahora miro mis próximos conciertos. Estoy disfrutando del momento. Son 20 años de carrera, los suficientes para tomarme un descansito.

-¿Le da miedo no ser capaz de estar parado?

-Claro, porque lo he intentado muchas veces y no he podido, pero esta vez lo voy a conseguir.

-Todos los llenos que está teniendo son como para replanteárselo...

-No, porque nosotros nunca hemos estado en esto por una cuestión de popularidad o dinero. Lo hacemos por gusto, por placer, por las ganas de escribir canciones, de grabarlas, de tocar en vivo, de viajar. Nos hubiera dado igual si las cosas nos hubieran ido mal.

-Siempre es mejor irse por la puerta grande y cuando uno lo decide, a que le echen.

-Sí, pero es difícil pensar que alguien nos quisiera echar del mundo de la música porque lo que hemos hecho hasta ahora, lo hemos hecho con bastante honestidad y creo que con mucha calidad. Pero si yo me hubiera cansado en un momento de crisis, porque a nosotros a veces nos ha ido mejor y otras peor, no me hubiera preocupado tampoco en exceso irme. Es como dejar a una novia. O en mi caso que te deje la novia, porque a mí todas me han dejado...

-¡Por algo será!

-Soy muy buen amigo, un buen amante según el día, pero como novio soy un desastre. Cuando eso pasa hay un momento de tristeza, pero después siempre he quedado muy bien con mis ex. Y con la música igual.

-¿Ser músico es incompatible con una vida normal?

-Esto es un disparate, por eso paro, porque quiero recuperar mi vida como persona normal y corriente.

-¿Qué no le ha dejado hacer esta profesión y ahora tiene 'mono'?

-Vivir la infancia de mi hija, disfrutar de mis amigos, irme de fin de semana con mi familia. La vida del músico es totalmente anárquica. Ahora es el momento de cambiar.

-Pero ahora que su hija es una adolescente no le hará mucha gracia estar todo el rato con su padre.

-Ya... pero tiene un padre que es más adolescente que ella, así que por eso no tiene que preocuparse.

-¿Su hija le da más lecciones a usted que usted a ella?

-¡Ya te digo! Hace de madre y ya le he dicho '¿eh?, que yo madre ya tuve una'. Pero lo pasaremos bien. Viviremos aventuras juntos.

-Insiste en que no es por el cáncer, pero algo tendrá que ver en esta decisión.

-No, cero. El cáncer me condiciona muy poco. Si tengo quimio estoy un par de días machacado, pero el resto hago mi vida como si no existiera. Me cuido, me porto bien, no salgo de noche, pero aparte de eso estamos de gira, hemos sacado un disco con una sinfónica estupendo, hemos sacado un libro de 100 letras que ha sido un currazo. Sigo haciendo mi vida. ¡Y tanto!

-¿No le ha hecho valorar las cosas de otra manera, darle más valor a la vida, a la familia?

-No, hay que quitarse eso de la cabeza. Lo que hay que pensar es en vivir, no pasar por el filtro del cáncer todo lo que haces, porque el cáncer lo que da es miedo, te capa, todo te asusta y vives acojonado pensando en que un día te vas a morir, en que con la quimio no puedes hacer esto o lo otro... Y puedes. ¡Ojo! Según la fase en la que estés. Pero yo de momento puedo hacer una vida casi casi normal. Si me quiero ir a algún lado, si quiero dejar de hacer música, si quiero dedicarme a surfear... el cáncer nunca está ahí presente a la hora de tomar mis decisiones.

-Este parón lo hubiera hecho con o sin cáncer.

-Este parón está previsto desde hace mucho tiempo y a los 50. Lo que pasa es que me he pasado dos años, pero hace tiempo que está pensado.

-¿Ha conseguido vivir sin miedo?

-Nunca he vivido con miedo, sí que he tenido momentos de un miedo terrorífico. Pero no, ¿vivir con miedo para qué?

-Se rebela contra la imagen de héroe, no quiere ser un ejemplo...

-No es que me rebele, es que yo no soy ejemplo de nada. Lo único que hago es contar mi película y si eso le sirve a alguien para estar mejor y vivir mejor su experiencia con la enfermedad, pues mejor.

-¿Es consciente de que con usted se cierra también una etapa para muchos? Hay varias generaciones que han ligado, se han divertido y han llorado con sus canciones.

-Sí, pero nosotros no cerramos nada, lo que hacemos es parar. Volveremos. Hay dos cosas que tengo clarísimo: que esto lo voy a echar mucho de menos y que volveré. Y mientras tanto ahí queda nuestro legado, que son nuestras canciones.

-¿Se ha puesto un plazo? ¿Antes de los 60, por ejemplo?

-Puedo volver en un año como en cinco. Es lo fascinante de esta etapa, que no tengo ningún plan.

-¿Veinte años le han dado para muchas locuras?

-Joder, por ejemplo para dedicarme a la música. Es la peor de las locuras que uno se pueda imaginar.

-Además, los músicos no suelen llevar una vida ordenada...

-Sí, somos gamberretes. Pero haciendo estas locuras escribimos canciones que después consiguen emocionar a la gente.

-¿Y se ha llevado muchas decepciones?

-Alguna sí. Es una carrera larga. Ahora nos van bien las cosas, pero ha habido de todo. Nosotros siempre hecho las cosas a nuestra manera. Y eso a veces hace que vaya mejor y otras peor.

-¿Cuánto le debe a esa flaca?

-Hombre, tú misma. Todo. O casi todo. Por lo menos el abrirnos la puerta de la música.

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