El Pompidou infla el sueño de la ciudad ideal

'Construir el aire. Arquitectura y diseño hinchable 1960-1975' /Ñito Salas
'Construir el aire. Arquitectura y diseño hinchable 1960-1975' / Ñito Salas

La filial malagueña inaugura una exposición basada en las estructuras hinchables diseñadas en los años 60 y 70 del siglo pasado como emblema de un urbanismo utópico

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

Hace ya unos años, el diseñador Javier Mariscal visitó Málaga para presentar la intervención que había realizado en la fachada de un hotel y lanzó un dardo envenenado, entre juguetón y malicioso, al compartir en voz alta un pensamiento. Venía a decir el papá de Cobi que la ciudad le producía un poco de tristeza porque «todos los edificios parecen de protección oficial». Un lamento similar resonó en Europa hace medio siglo, claro que entonces aquella reflexión encontró un componente político, combativo y, sobre todo, práctico, en una serie de estudios de arquitectura y de diseñadores que hicieron frente al ángulo recto, el hormigón y el acero del movimiento moderno con la línea curva, el plástico y el aire como armas principales.

La exposición

Título
'Constuir el aire. Arquitectura y diseño hinchable, 1960-1975'.
Lugar
Centre Pompidou Málaga. Esquina entre los muelles 1 y 2 del Puerto.
Fecha
Hasta el 10 de febrero.
Horario
El centro sólo cierra los martes (aunque abre ese día si cae en festivo). El horario de apertura es de 9.30 a 20.00 horas.

Materiales de construcción baratos, venidos de industria militar y aeronáutica para instalarse en la nueva sociedad de consumo a través de ideas que iban de las ciudades enteras a los sillones, de las mega estructuras a los reposapiés del salón. «Estos autores querían construir no sólo un edificio, sino una ciudad», compartía este jueves Valentina Moimas, comisaria de la exposición 'Construir el aire. Arquitectura y diseño hinchable 1960-1975' que ahora estrena el Centre Pompidou Málaga.

Más de 200 piezas procedentes de la colección del Centre Pompidou de París componen esta propuesta de apariencia divertida y potente carga de profundidad política y urbanística. Porque, a poco que se rasque en las ideas de aquel grupo de autores, surge la reivindicación que quiso llevar a la ciudad y a los hogares la utopía de los movimientos sociales de aquellas décadas de los 60 y 70 del siglo pasado. De este modo, grupos como los británicos Archigram, los austríacos Coop Himmelb(l)au o los italianos de UFO usaron la arquitectura y el diseño con el firme propósito de cambiar el mundo de manera práctica y palpable, como muestra la nueva exposición del Centre Pompidou Málaga, programada hasta el próximo 10 de febrero.

«Los visitantes podrán volver a los años 60 y 70 y comparar aquello con la realidad actual. Aunque no sabemos si esa comparación será muy favorecedora...», deslizaba este jueves el presidente del Centre Pompidou, Serge Lasvignes, quien destacaba el afán de la nueva muestra de la filial por «cruzar arte y sociedad». En esta línea, Lasvignes empleaba una reflexión general para defender la nueva propuesta de la extensión malagueña, poco convencional en la oferta expositiva. «Hay muchos museos en Málaga, pero el Pompidou no está en competencia», aportó Lasvignes antes de sostener que en el sector cultural «cuanta más oferta hay, más público hay».

«No somos comerciales»

«Hay que asegurar la diversidad de la oferta (…) Y las colecciones del Centre Pompidou permiten este tipo de exposiciones, que son el resultado de un gran trabajo de investigación. No somos comerciales que se dedican a hacer una exposición y girarla por el mundo. Esta exposición está especialmente concebida para este espacio», argumentaba el presidente de la institución francesa.

Un espacio en penumbra bajo el Cubo del Puerto que ofrece curiosidades como el sillón convertible en maleta y otros tantos muebles hinchables a cargo de A. J. S. Aerolande; las deliciosas estructuras autotensables de David-Georges Emmerich; el mobiliario de plástico firmado por Quasar o los sugerentes diseños de Bernard Quentin, quien defendía que el artista «debe entrar en la fábrica» para volcar su visión del mundo y, desde ahí, transformarlo.

Una ambición a la que también se refirió Lasvignes al recordar que la nueva exposición temporal del Centre Pompidou Málaga enlaza con el tono general de la colección que ahora exhibe la filial, del mismo modo hilvanada a partir de la idea de la utopía. Una relación también glosada por el director de la agencia municipal que gestiona las filiales del Pompidou y del Museo Estatal de Arte Ruso de San Petersburgo, José María Luna, quien reivindicó la nueva propuesta como una exposición «realmente importante». Al fin y al cabo, lo que aquí se juega es una manera de ver y estar en la ciudad, en el mundo.

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