El Pompidou tiene buen ojo con los niños

El Pompidou tiene buen ojo con los niños
Migue Fernández

La filial malagueña vuelve a dar lo mejor de sí en su espacio infantil con un nuevo montaje dedicado a la perspectiva

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

«¡No puedes entrar aquí!». ¿Por qué? «¡Porque eres grande y aquí sólo pueden entrar niños!». Florentín y Santi han convertido los paneles móviles en una fortaleza multicolor y aunque el primero apenas asoma la cabeza por el ventanuco, tiene claras las normas de acceso a su construcción efímera. Junto a ellos, José discute con su hoja de papel después de un nuevo intento fallido por calcar la figura con forma de flecha que hay en la pared. Migue Fernández (autor de las fotos de esta crónica) le pide paciencia y comparte con él un truco infalible que da resultado a las primeras de cambio ante el júbilo agradecido del pequeño de seis años que, junto a sus compañeros del CEIP Nuestra Señora de Gracia, estrena el nuevo taller didáctico diseñado por el Centre Pompidou Málaga. El montaje se inspira el Mon Oeil (Mi Ojo) -el protagonista de la serie web creada por el Pompidou de París para los más pequeños- y, tirando de ese hilo, vuelve a demostrar el buen ojo de la filial malagueña con el público infantil.

Porque la delegación instalada en el Cubo del puerto vuelve a ofrecer la mejor versión de sí misma en su exposición-taller para niños. Y así, la nueva propuesta presentada este miércoles surge como digna heredera de iniciativas anteriores planteadas en torno a artistas concretos (de Alexander Calder a Frida Khalo) o a cuestiones genéricas como el urbanismo (a cargo de Miquel Navarro) o la relación con la naturaleza (de Matali Crasset). En esta ocasión, '¡Con Ojo!' gira en torno a la idea de la perspectiva y se articula en cuatro espacios diferentes diseñados por otros tantos jóvenes artistas.

Raphaël Garnier firma el muro bautizado como 'Art'chéologie', un juego de palabras y relaciones entre arte y arqueología que invita a los más pequeños a buscar y encontrar siluetas que luego pueden transferir a un folio sombreando el papel con la punta de un lápiz. «El hilo conductor de todo el proyecto es el punto de vista, cómo nos enfrentamos a la realidad desde diferentes perspectivas y planteamientos», ofrece la mediadora Carlota Romero mientras explica a uno de los alumnos del colegio Nuestra Señora de Gracia cómo sacarle partido al mural. «Lo divertido es descubrir las formas ocultas, como si fueras un arqueólogo que encuentra tesoros», anima Romero a uno de los niños que participan en la visita.

A su espalda, Florentín y Santi colocan los paneles móviles diseñados por Paul Cox en su obra 'Piéces' al modo de un laberinto. Y, de paso, ambos van conociendo la diferencia entre mirar al otro lado desde la ventana superior o desde la pequeña abertura colocada más abajo. «Esta obra juega con la idea de escenografía para trabajar el concepto del encuadre», sigue Romero sobre el taller gratuito que permanecerá en el Pompidou de Málaga hasta el mes de junio.

La silueta del edificio que sirve de sede al Centre Pompidou de París se perfila sobre una lona blanca colgada del techo en la instalación 'Architectomies' de Vincent Broquaire. En el suelo, Guille se afana por terminar su dibujo a tiempo. «¿Es un monstruo?». Guille escucha la pregunta como quien perdona una vida y responde: «Es un pterodáctilo». Guille y sus compañeros de clase han decidido que van a dibujar dinosaurios y él ha añadido de su cosecha «un cuarto de baño secreto» detrás de las escaleras silueteadas en una esquina inferior izquierda del folio. Cada participante tiene además una linterna con la que iluminar luego la hoja para apreciar las sombras, algo que harán después sobre la lona colgada del techo.

«En el colegio trabajamos mucho el arte y tratamos de aprovechar al máximo lo que el entorno nos ofrece, por eso solemos participar en las visitas del Pompidou», brinda la profesora Maribel Serralvo. Así, '¡Con Ojo!» quiere ser «una invitación lúdica e intuitiva para desentrañar los códigos y conocer las estrategias de creación de los artistas», acota José María Luna, director de la agencia municipal que gestiona la Casa Natal de Picasso, la Colección del Museo Ruso y el Centre Pompidou Málaga.

Una invitación que ofrece uno de sus guiños más sugerentes en 'La colina' de Stéphane Kiehl. Repartidas entre el suelo y la pared, piezas con multitud de formas y colores animan a ver, sentir y aprender. Acaso ese no sea el fin primero (y último) de un museo.

Migue Fernández