Plácido Domingo debuta como director de orquesta en Bayreuth, el feudo de Wagner

Plácido Domingo, al frente de la Orquesta Sinfónica de Jalisco, en una imagen reciente. /EFE
Plácido Domingo, al frente de la Orquesta Sinfónica de Jalisco, en una imagen reciente. / EFE

El artista, que dirige hoy la ópera 'La Valquiria', se convertirá en el primer español que empuña la batuta en el festival más egocéntrico del mundo

ISABEL URRUTIAMADRID.

Dicen que Plácido Domingo tiene un hermano gemelo. De lo contrario es imposible que pueda desplegar una actividad tan intensa con 77 años. En los últimos cinco días, ha cantado en Madrid y Peralada -sendas funciones de la ópera 'Thaïs' de Massenet- y hoy se convertirá en el primer español que empuña la batuta en el Festival de Bayreuth, el certamen que rinde culto a Richard Wagner desde 1876 en el estado de Baviera.

Hasta ahora solo el maestro argentino Daniel Barenboim (que tiene nacionalidad española desde 2002) había subido al podio del coliseo lírico más egocéntrico del mundo. El Bayreuther Festspielhaus tiene hechuras de templo y se encuentra a menos de tres kilómetros del museo consagrado al genio alemán, donde hay una capilla con un busto y la partitura de 'Lohengrin' en un atril. Son muchos los aficionados que rezan en esa esquina. La liturgia del Festival de Bayreuh (con entradas de 12 a 400 euros) arranca a finales de julio y dura un mes. Todos los años acuden miles de fieles que ansían disfrutar de las obras magnas de Wagner, con una duración de entre cuatro y cinco horas, y nunca falta la canciller Angela Merkel. Tanta devoción inspira respeto y hasta un poco de terror, sobre todo cuando hay que blandir la batuta en el foso una hora tras otra.

Entre las cuatro de la tarde y las diez de la noche, con dos intermedios de 60 minutos, Domingo aguantará como un jabato en el podio, al frente de los más de 100 músicos que dan vida a la partitura de 'La Valquiria', la segunda ópera wagneriana del ciclo 'El anillo del nibelungo'. Entre los cantantes, no faltarán valores seguros como Stephen Gould, Anja Kampe, John Lundgren y Catherine Foster, que en esta ocasión deberán lidiar con el montaje del director de escena alemán Frank Castorf, estrenado hace cinco años en Bayreuth entre abucheos.

Desde entonces se ha representado todas las temporadas. El verano pasado, se dejaron oír algunos aplausos y es probable que mañana 'La Valquiria' -único título del 'Anillo' que se representará en esta edición- no cause tanto escándalo. A estas alturas, todos los aficionados saben que el 'régisseur' alemán sitúa la pasión incestuosa y trágica de los mellizos Sieglinde y Siegmund, hijos del dios Wotan, en un pozo petrolífero de Azerbayán, con pantallas por doquier que bombardean al respetable con proyecciones de vídeos. Y todo ello, ambientado antes, durante y después de la Revolución rusa.

¿Qué relación hay entre la mitología germánica, Lenin y las tierras caucásicas? Todavía se lo preguntan muchos wagnerianos. Sin ir más lejos el propio Domingo: «Es una escenografía muy complicada. Cuando se estrenó, yo creo que el público no entendió nada. (...) Pero no importa. Los aficionados vienen por la música. (...) Vivimos tiempos difíciles. Hay tantos directores de escena, que tienen tantas ideas difíciles de entender...», admite con tono resignado, en una entrevista reciente al 'Berliner Zeitung'. En esta producción, tendrá que esmerarse para mantener la concentración de los intérpretes en la música «porque la sobreestimulación de los vídeos no es buena, soy cantante y sé de lo que hablo».

Empezó dirigiendo zarzuela

Además de la representación de hoy, habrá dos funciones más de 'La Valquiria' (18 y 19 de agosto) y en todas ellas el director de orquesta se dejará la piel. «Es más difícil empuñar la batuta que actuar como tenor o barítono», confiesa sin tapujos el artista que empezó dirigiendo a sus padres, los cantantes Plácido Domingo y Pepita Embil, en zarzuelas y operetas, para terminar debutando en 1973 con 'La Traviata', dentro de la temporada de la New York City Opera. Lleva 45 años curtiéndose en el podio, esporádicamente al principio y con más dedicación en los últimos tiempos.

Ahora le tocará hacer historia y superar un reto que ningún directivo de Bayreuth ofreció en el pasado a maestros españoles de la categoría de Jesús López Cobos o Rafael Frübeck de Burgos. Ha tenido que conseguirlo el cantante de los récords, con más de 3.900 funciones a sus espaldas, 148 papeles y casi 60 años en la brecha. Una trayectoria, como todas, con algunas noches para olvidar. Como le sucedió la primera vez que asumió un rol wagneriano, hace medio siglo en la Ópera de Hamburgo, cuando se le rompía la voz cada dos por tres. Domingo tenía menos de 30 años y no pudo con 'Lohengrin'. Quedó traumatizado pero no se olvidó del compositor alemán. En el momento propicio volvió a la carga.

La última vez que cantó en Bayreuth fue hace 18 años, precisamente como protagonista de 'La Valquiria'. «Hace tiempo que me gané el derecho a tutear a Wagner en su casa», recuerda sin imprimir demasiado énfasis a sus palabras. Está acostumbrado a las proezas. Ya sueña con dirigir 'Parsifal', 'El holandés errante' y 'Lohengrin'. ¿Su secreto? No parar.

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