Pepo Pérez: «Desde que Netflix adapta mi cómic me hacen más caso»

El dibujante Pepo Pérez, en el patio de la Facultad de Derecho, de la que es profesor. /:: FÉLIX PALACIOS
El dibujante Pepo Pérez, en el patio de la Facultad de Derecho, de la que es profesor. / :: FÉLIX PALACIOS

El autor malagueño, que protagoniza la jornada inaugural de la Feria del Libro mientras ultima la cuarta entrega de 'El vecino', la novela gráfica que Nacho Vigalondo dirige para la multinacional norteamericana

Francisco Griñán
FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

Como los superhéroes, lleva otro personaje debajo del traje. Por las mañanas es profesor de Derecho Administrativo en la Universidad de Málaga y por las tardes –y noches– saca su arma secreta, el lápiz, y se pone a dibujar novelas gráficas. Ilustrador y crítico de cómics, Pepo Pérez (Málaga, 1969) dice que ya ha conseguido normalizar esa doble vida. Tal vez por ello, el éxito no se le ha subido a la cabeza. Hace unos meses, Netflix anunció que llevaba a la pantalla ‘El vecino’, su cómic creado junto al guionista Santiago García sobre un tipo con superpoderes que vive en un barrio tipo Carretera de Cádiz. Pérez dice que la industria nacional no es Hollywood y que no va a salir de pobre, pero que ahora le «hacen más caso». También en casa: la Feria del Libro lo convirtió ayer en protagonista de su jornada inaugural.

–¿El cómic vive una época dorada?

–Sin duda.

–¿En qué lo nota?

–Cuando empecé en los 90 esto era un páramo. La industria editorial se había desplomado y los chavales que empezábamos tratábamos de tener algo publicado para enseñar fuera y trabajar en el ámbito francobelga o en EE UU. Pero hace 14 o 15 años se fue creando una industria en torno a la novela gráfica que son cómics para adultos cuando antes el público era infantil y adolescente.

–Se ha roto la frontera, vamos.

–Sí, hemos ido ganando muchos lectores que no compraban cómics, sino que eran aficionados a la literatura y también muchas mujeres que son además las que más leen. Y se ha generado un fenómeno: autores, como Paco Roca o a Moderna de Pueblo, son seguidos por el público como si fueran artistas o escritores. Cuando llegue a Astiberri, la editorial no tenía ni un año y ahora tiene una excelente galería de autores y autoras.

«Stan Lee no creó a Spiderman por sí solo, pero sí tuvo un papel»

–Y además ya existe un premio Nacional de Cómic.

–Ha cumplido ya once años, pero ha sido el último tras el de Literatura, Fotografía o Artes Plásticas que existe desde 1980. Su creación en 2007 no fue casual sino que se estaba produciendo esa conversión de la industria hacia la novela gráfica. El apoyo institucional también ha promovido una obra de calidad que es defendible desde el punto de vista artístico.

–¿Cuál fue el principal cambio?

–El de formato fue muy importante al pasar del TBO grapado al libro y llegar a las librerías, donde hasta entonces no se vendían cómics. Hemos vivido unos años muy emocionantes que ha animado a los autores a seguir.

–¿Y también está Hollywood y su descubrimiento de los superhéroes?

–Ha sido un factor que no se puede desdeñar, pero el interés por el cómic arrancó antes que la moda Marvel. Entre 2003-07 empieza el 'boom' con la película 'American Splendor', a la que siguió 'Sin city', 'V de Vendetta' y '300' con su repercusión mundial.

–¿Usted es un profesor de derecho con un superhéroe dentro que es un dibujante de cómic?

–Ja. ja. La verdad es que cuando era más joven lo llevaba peor. Sentía que tenía que elegir entre las dos carreras, pero tras un proceso de años vi que podía integrar mi carrera de profesor con la de dibujante. Hay que hacer sacrificios, pero el secreto es ir produciendo a tu ritmo. La siguiente pregunta que me suelen hacer es si puedo vivir del cómic.

–Bueno, la tenía para más tarde, pero ya que me lo pone en bandeja... ¿Se puede vivir del cómic?

–Ja, ja. Es difícil. La inmensa mayoría que vive de las artes no puede vivir exclusivamente de su trabajo, solo una minoría que alcanza un gran éxito e ingresos potentes. Yo sigo con mi doble trabajo, como tantos.

–Es profesor de Derecho Administrativo, pero hizo su tesis sobre el guionista de cómics y cineasta Frank Miller. ¿En sus clases hay más viñetas o textos jurídicos?

–La tesis abarcaba diferentes puntos de vista e incluía una análisis político-ideológico de su obra en el que volqué mis conocimientos de derecho. Pero en las clases no se cuela el cómic, aunque ahora con lo de Netflix muchos se han enterado de mi otra vida.

«La novela gráfica ha conseguido ganar muchos lectores que antes no compraban cómics»

–¿Cuales son las leyes del cómic?

–En el arte no las hay y cada artista pone sus propias reglas. Y lo bueno es que las puedes cambiar con cada obra.

–Pero alguna personalidad tendrá como autor...

–Tengo una narración bastante clara, pero no es que me lo imponga sino que es mi tendencia. Trato de hacer un dibujo honesto, sin acudir a trucos ni ocultar nada. Y en cuanto al estilo puede cambiar dependiendo de la obra. No me gustan determinados autores que tienen un estilo muy elaborado para llamar la atención.

Publicación en otros países

–Usted se declara de la generación Spiderman. ¿Cómo lleva el luto por Stan Lee?

–Ja, ja. Soy de esos niños marcados por el hombre araña. A Stan Lee hay que reconocerle un justo mérito, pero sin exagerarlo. No creó ninguno de los personajes por sí solo, pero sí tuvo un papel. Lee fue el director editorial y aportaba muchos conceptos, pero los personajes fundamentales de Marvel, como Spiderman, los cocreó con Jack Kirby y Steve Ditko. Él era el jefe y con eso lo digo todo.

–Hablando de superhéroes, aún no le he preguntado por 'El vecino'. ¿Está colaborando en la versión de Netflix?

–Nada. Una adaptación es un trabajo serio y gordo y, te soy sincero, no tendría tiempo para seguir con el cómic. Por lo que estoy viendo se han preocupado de ser fieles a conceptos argumentales y visuales. El barrio del protagonista son los bloques de la Carretera de Cádiz en la que yo me crié y me ha conmovido que hayan buscado en Madrid ese mismo barrio del tardofranquismo en Cuatro Vientos. Y lo mismo los actores. Clara Lago es Lola y con Quim Gutiérrez no me puedo imaginar nadie que haga mejor ese tipo de persona que es un desastre con encanto. Es tal y como lo pensamos Santiago y yo.

–¿Se reconoce entonces?

–El director Nacho Vigalondo tiene muy claro que no es una parodia de superhéroes, no es 'Superlópez', que está muy bien, pero ese no es el espíritu de 'El vecino'. Cuando concebimos el cómic en 2002 queríamos retratar un mundo costumbrista y de relaciones humanas ambientado en una ciudad española sin nombre, aunque con mar como Málaga, y para darle un toque su protagonista es un superhéroe, lo que te genera situaciones cómicas. Aunque el segundo volumen tiene otro tono, más dramático, y el tercero es una mezcla y con pasajes misteriosos.

–¿Y la esperada cuarta entrega?

–La tengo dibujada a lápiz. Todavía dibujo a mano y tenerlo ya es una tranquilidad porque he acabado lo gordo. Tengo que colorearlo, pero no tengo la fecha de publicación.

–Ahora es cuando le iba a preguntar si cuando Netflix entra tu vida, uno sale de pobre…

–Ja, ja, Esto no es Hollywood. Allí te puede caer un millón de dólares por derechos de autor y te compras una o dos casas. La producción de 'El vecino' está muy bien para los estándares españoles, pero supongo que para Netflix esto es barato para los presupuestos que se manejan en EE UU. Lo que me pagan aquí es un porcentaje ínfimo, aunque todo el mundo me hace la broma de que ahora les tengo que invitar. Dicho esto, lo que no se puede negar es que el tema simbólico es importante, pone el foco sobre el cómic y es un estímulo. Desde que Netflix adapta 'El vecino', me hacen más caso. Hasta se va a publicar en el extranjero.