Madonna, 60 años en busca de la sorpresa

Madonna, en una imagen de 2005. / Archivo

La cantante estadounidense celebra su cumpleaños en Marrakech sin perder su ambición de ser una adelantada

Javier Bragado
JAVIER BRAGADOMadrid

«Soy mi propio experimento. Mi propia obra de arte». Madonna Louise Veronica Ciccone (Bay City, 16 de agosto de 1958) ha repartido a lo largo de su vida desafíos a través de las más variados campos para trascender su etiqueta como simple cantante. Desde su púlpito mediático ha convertido la provocación en su herramienta y su ambición en el motor que ha llevado a la estadounidense a ser un icono indiscutible de numerosas caras. Durante los 60 años que cumple hoy (y celebra en Marrakech) no ha concedido demasiadas pausas y siempre ha buscado la sorpresa. «Es mejor vivir un año como un tigre que cien como una oveja», avisó en una de sus entrevistas.

La importancia de Madonna como figura mundial se observa en su capacidad para ir por adelantado ante el gran público en numerosas facetas. Llamó la atención sobre las diferentes vías para disfrutar del amor en épocas en que los videoclips eran la estrella y su idea de mostrar a hombres interesados sexualmente en hombres o mujeres emparejadas con mujeres llevaba levantar polémicas más ardientes y duraderas que los tiempos de Twitter. Pronto, se convirtió en un referente de apoyo para el mundo LGTB y contra el racismo. «Tus sueños te abrirán la puerta (abre la puerta) / No importa si eres negro o blanco / Si eres un chico o una chica / Si la música te dispara te dará una nueva vida / Eres una superestrella, sí, eso es lo que eres, lo sabes», decía la letra de 'Vogue' (1990).

Es más, antes de que Beyoncé ejerciera de proa feminista Madonna ya había dejado un mensaje claro en 'Express Yourself'. «No necesitas anillos de diamantes o 18 oros en kárate / coches lujosos que van muy rápido y sabes que nunca durarán / No, no, lo que necesitas en una mano fuerte para / levantarte a un lugar más alto / Haz que te sientas como una reina en un trono», cantaba en 1989. «Con su juego con los estereotipos femeninos nos muestra su existencia y nos enseña cómo se construyen. También nos da alternativas y nos invita a mezclar estos estereotipos y hacerlos chocar unos contra otros para que veamos qué genera su alquimia. La subversión de Madonna reside en dar vueltas una y otra vez al discurso de género», analizan Mar Álvarez y Laura Viñuela en el reciente libro 'Bitch She's Madonna' (Dos Bigotes).

Sus letras, sus apariciones públicas, sus entrevistas y sus cuentas oficiales en las redes sociales le han servido de canales para sus discursos. «Madonna juega con su imagen, la hace variable, constante y polémica. Intenta siempre entrar en conflicto con las cuestiones sociales que están más de actualidad. De este modo, se manifiesta a través de la música en contra de la homofobia o de la violencia de género o a favor del sexo seguro o la libertad de expresión. Aprovecha para hacer llegar muchos mensajes al máximo de audiencia», señala Lydia Brugué en el estudio universitario 'La traducción de Madonna'. «Me gustaría expresar mi extremo punto de vista / No soy cristina y no soy judía / Simplemente vivo fuera del sueño americano / Y simplemente me he dado cuenta de que nada es lo que parece», cantaba en 'American Life' (2003).

En el aspecto puramente musical, ha sabido adaptarse a la fluctuación pop desde los primeros sencillos románticos con sucesivas reivenciones que incluso han pasado por acertados acercamientos a las mesas de mezclas -'Ray of Light' (1998)-. «Quizás para muchos sea cuestionable su capacidad de entonación. Pero como artista, con base en lo musical, es muy rica», explicó Andrew Japless, uno de los dos profesores que organizaron el curso de musicología 'Madonna: la música y el fenómeno' en la Universidad de Ámsterdam en 1997. «Sé que no soy la que mejor canta ni la que mejor baila. Pero no estoy interesada en eso, sino en provocar al público y despertar su conciencia política», ha confesado la artista que odia ser etiquetada como «estrella del pop» en una entrevista.

Más allá de la música

Compitió primero con Prince y con Michael Jackson (quién dijo que era una «bocazas» tras perder con ella un premio MTV), después con Whitney Houston y Kylie Minogue -«Madonna es la reina, yo soy la princesa, estoy contenta con eso», reconoce la australiana- y ahora lo hace con las jóvenes que se han fijado en ella como reina vigente. «Madonna ha abierto camino y ocupa una posición respetada; no ha sido una reina tirana, sino todo lo contrario, ha roto con la dinámica patriarcal de la lucha entre divas y ha apostado por la sororidad (…), a pesar de que los medios de comunicación no cejen en su empeño por encontrarle una sucesora», escribe Eduardo Viñuela en 'Bitch She's Madonna'.

Infografía: ¡Feliz cumpleaños, Madonna! | Statista Más infografías en Statista

Lo que nadie puede negar es que Madonna manda sobre su vida y dirige bastante su carrera hacia dónde le conviene. Porque Madonna también es una empresa, un icono y una manera de vivir en continua evolución. «El marketing es algo de lo que estoy muy orgulloso. La única persona que lo domina más que yo es Madonna. Ella es la mejor», concedía el director de cine Spike Lee durante una de las promociones de una de sus películas.

Desde sus primeras apariciones, Madonna ha querido sorprender. Se bautizó a sí misma 'la ambición rubia', estableció las bases de los megaconciertos con espectáculo planificado, creó su propia discográfica (Maverick) para ser independiente, publicó cinco relatos infantiles con su firma, se posicionó contra la invasión de Irak, se frota las manos cuando sus vídeos son censurados porque aumenta su fama provocadora y siempre es capaz de dirigir la mirada hacia donde apunta, sea con mayor o menos éxito. «Puedes amarme o puedes odiarme, ambas están a mi favor. Si me amas, siempre estaré en tu corazón y, si me odias, siempre estaré en tu mente», explicó en una entrevista.

«Cuando miro hacia atrás y leo las cosas que solía decir, o veo mi corte de pelo, siento vergüenza» Madonna

Han cambiado sus objetivos, sus deseos. «Sé que a veces no me comporto como un ser humano. Cuando miro hacia atrás y leo las cosas que solía decir, o veo mi corte de pelo, siento vergüenza», reconoció en una entrevista. En el recuerdo, está su libro 'Sex', una publicación (1992) basada en una serie de fotografías que trataban de ilustrar fantasías sexuales con las correspondientes reacciones ardientes lejos de sus páginas. O sus intentos de abordar otra experiencia artística: el cine. Tras las malas críticas sobre sus actuaciones en 'El cuerpo del delito' y 'Swept Away', fue premiada con un Globo de Oro como mejor actriz por 'Evita' (1997).

No obstante, la artista rubia todavía aspira a cambiar y sorprender. De momento, a sus 60 años apunta a que habrá un nuevo disco a finales de año y siempre estará buscando una nueva oportunidad para multiplicar a los boquiabiertos. Seguirá siendo su propio experimento, su propia obra de arte.

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