La lírica malagueña une su voz por el Auditorio

Todos los artistas compartieron escenario para despedir la noche con 'Adeste fideles' y 'Noche de paz'. /Salvador Salas
Todos los artistas compartieron escenario para despedir la noche con 'Adeste fideles' y 'Noche de paz'. / Salvador Salas

Carlos Álvarez se rodea de amigos en toda una demostración de fuerza: hay talento en Málaga y público que quiere verlo

Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

Si a alguien le quedaba alguna duda de la necesidad del Auditorio de la Música para Málaga, tendría que haber estado en este concierto. Porque se puede decir más veces, incluso más alto y hasta más claro, pero no con la potencia con la que anoche sonó la reivindicación. Fue un brillante recital, pero además toda una demostración de fuerza: hay buenos artistas y hay un público que quiere verlos. Solo falta el espacio adecuado. Carlos Álvarez reunió a buena parte de la familia lírica malagueña para cantar por la recuperación de esta infraestructura cultural aparcada por la crisis con el aforo del Auditorio Edgar Neville de la Diputación al completo. Estuvieron todos a una en la teoría y también en la práctica, uniendo sus voces en un solemne y emocionante 'Adeste fideles' que despidió una noche para el recuerdo de la lírica en la ciudad.

El barítono malagueño ejerció de anfitrión convocando a sus amigos a una especie de «huelga a la japonesa». «Si queremos que nos oigan, hagamos más música», sentenció hacia el final del evento. Y así hicieron junto a él la mezzosoprano Carmen Ariza; los tenores Diego Morales y Francisco Arbós; las sopranos Lourdes Benítez, Lourdes Martín y Lucía Millán; y el barítono José Antonio Ariza. Durante hora y media, encadenaron canciones populares, villancicos y clásicos del repertorio interpretados con sentimiento y entrega.

Hacía cuatro años que Carlos Álvarez no cantaba en casa y decidió abrir boca entonando «Madre en la puerta hay un niño», un villancico de la tierra muy aplaudido por el auditorio. Más adelante abordaría el 'Ave María' de Donizetti junto a Lourdes Martín, para completar su intervención junto a Lucía Millán con 'Repentir (O divine redeemer)', uno de los dúos más celebrados del concierto.

Pero la noche dio para mucho más. Carmen Ariza la inauguró con el maestro José Manuel Padilla al piano y su emotiva interpretación de la canción tradicional inglesa 'What child is this?'. Poco después se fundiría en un sentido abrazo con su hermano José Antonio Ariza al poner voz juntos a 'O Holy Night'. Lourdes Benítez hizo gala de la solvencia que da la experiencia con una de las más bellas canciones de cuna, 'Aurtxoa Seaskan', y 'Preghiera', con Maricarmen Pérez al piano, también directora musical del evento. Conmovedor fue el dúo de Francisco Arbós y Lucía Millán en el 'Ave María' de Mascagni. Y Lourdes Martín brindaría uno de los momentos más singulares de la noche cantando y casi escenificando cuatro villancicos andaluces sobre textos antiguos musicalizados con maestría y buen gusto por Manuel del Campo. Él se encontraba entre el público y fue el primero en romper en aplausos tras la interpretación. Y con él, todo el Edgar Neville.

En Málaga hay talento consolidado y jóvenes voces que ayer sorprendieron por su frescura, su profesionalidad y buen hacer, como Diego Morales y Lucía Millán (cordobesa de nacimiento y malagueña de adopción). Todos tuvieron su protagonismo, pero resulta inevitable rendirse ante el porte, la actitud y la poderosa voz grave de Carlos Álvarez. Se le veía emocionado, se declaró «agradecido por el esfuerzo» que todos sus colegas habían hecho por acompañarle y se le sintió cercano, recibiendo al público a la entrada y afrontando con naturalidad y sentido del humor las 'cosas del directo'. «¡Ojalá todo fuera esto!», exclamó cuando tuvo dificultades para colocar un atril.

El clímax llegaría en los últimos minutos. Con el piano tocado a cuatro manos por Mari Carmen Pérez y José Manuel Padilla, los cantantes fueron apareciendo uno a uno sobre el escenario a cada estrofa del 'Adeste fideles'. Un final apoteósico con el que la lírica de Málaga sacó pecho ante representantes de las cuatro administraciones implicadas en la construcción del Auditorio, que ocupaban la primera fila de butacas.

Los artistas se hacían así eco de una exigencia que, como recordó el gestor Carlos de Mesa, nació de los ciudadanos. Por eso tenía sentido que el concierto terminara con ellos, cantando junto al público el villancico por excelencia de estas fiesta, 'Noche de paz'. Muchos a un lado y otro del escenario tuvieron claro a la salida su deseo para 2019: Un Auditorio para Málaga. Quizás se haga el milagro de la Navidad.